Pulmarí salió a cortar el negocio negro de los lotes y pide no soltar un peso sin preguntar antes
La Corporación Interestadual y el Gobierno de Neuquén recordaron que las tierras del organismo no se pueden vender ni ceder: cualquier pago o seña puede terminar en pérdida total.
A veces la advertencia empieza en una mesa de cocina, con un mapita impreso en una servilleta y la promesa de un lote con vista al lago. Esa escena, tan nuestra, es la que volvió a encender las luces de alerta en el sur neuquino: la Corporación Interestadual Pulmarí y el Gobierno de la provincia salieron a pedir, con mayúsculas, que nadie entregue un solo peso por la compra o la reserva de terrenos que estén dentro del patrimonio de la CIP, porque detrás de esas ofertas casi siempre se esconde un negocio que termina mal para el bolsillo y para la ilusión del comprador.
Lo primero que hay que tener claro, y lo aclararon de manera conjunta ambos organismos, es que las 112.900 hectáreas que administra Pulmarí no están en el mercado. Los permisos que otorga la corporación son de ocupación o de uso, no de propiedad. Eso significa que quien tiene un permiso para vivir, trabajar o producir en un sector del territorio no se convirtió en dueño y, por lo tanto, tampoco está habilitado para vender, ceder ni transferir ese derecho a un tercero. Esa diferencia, que parece un tecnicismo, es la puerta por la que se cuelan las estafas.
Lo que no sirve como papel de venta
- Permisos de ocupación o de uso firmados por la propia CIP, porque autorizan a permanecer en el lote, no a enajenarlo.
- Boletos de compraventa firmados entre particulares, ya que la tierra no puede salir del patrimonio del organismo.
- Cesiones de derechos o supuestos acuerdos "de palabra" con ocupantes, que no tienen validez legal para transferir el inmueble.
- Reservas o señas cobradas por adelantado sin verificación oficial, el paso más riesgoso para quien sueña con el terreno.
La advertencia es directa y apunta a un costado que vemos seguido en la Patagonia: publicaciones en redes sociales, grupos de WhatsApp y avisos informales que ofrecen lotes a precios tentadores, a veces con la foto de un paisaje soñado de fondo. Frente a eso, la corporación pidió verificar la situación del inmueble antes de mover un peso. El número habilitado para consultas es el 02942-496243, atendido por el propio organismo, y la idea es que esa llamada se haga antes de firmar cualquier cosa o de entregar una seña, por chica que parezca.
"Yo siempre le digo a la gente que venga a la oficina, que pregunte, que no se quede con el papelito que le muestran en una plaza", suele remarcar Marta, vecina de Aluminé que hace décadas conoce los pasillos de la CIP y ve cómo cada temporada aparece alguien ofreciendo parcelas que no son suyas. En esa misma línea, las autoridades recordaron que las maniobras pueden terminar en causas penales por estafa, en el marco de la Ley Nacional 23.612, y que el organismo seguirá adelante con las actuaciones administrativas y judiciales para cuidar el patrimonio y evitar que más personas caigan en el engaño.
La CIP, con sede en Aluminé, es un ente público creado en 1988 e integrado por el Estado nacional y la provincia de Neuquén. Administra un territorio enorme en el que conviven comunidades mapuches, productores y familias radicadas hace generaciones, todos con permiso de uso pero ninguno con derecho a vender. Esa es la base sobre la que se sostiene el aviso: lo que está en juego no es solo un trámite, es la tranquilidad de quienes juntan los ahorros durante años para tener su pedazo de tierra. Por eso, antes de cualquier firma, el camino más sensato es golpear la puerta del organismo y preguntar. Nosotros los patagónicos sabemos que las oportunidades reales no necesitan apuro, y mucho menos un papel que no se puede comprobar.
