El segundo pico respiratorio que golpea a los más chicos: las guardias pediátricas casi se triplicaron en la provincia
Entre fines de julio y principios de septiembre, las atenciones de urgencia por enfermedades respiratorias en niños subieron 187%. El Virus Sincicial Respiratorio es el gran protagonista de esta segunda ola, los bebés menores de un año encabezan el grupo de riesgo y existe una vacuna gratuita para embarazadas que puede proteger al recién nacido durante sus primeros seis meses.
La historia arranca en cualquier casa de barrio un viernes a la noche, con una mamá que cuenta que el nene no para de toser y que ya perdió la cuenta de cuántas veces le midió la fiebre en la última semana. En la última cuadra antes del centro de salud, la escena se repite de puerta en puerta, y del otro lado del mostrador de la guardia la postal es cada vez más clara: en apenas cinco semanas, las consultas pediátricas por cuadros respiratorios pasaron de 561 a 1.612 por semana, un salto del 187 por ciento que a nosotros los santiagueños nos obliga a mirar de cerca lo que está pasando.
Los números que difundió el Ministerio de Salud provincial muestran que el fenómeno no se limita a la infancia. Si se suman las atenciones de adultos y chicos, las guardias respiratorias también se duplicaron: de 1.620 a 3.339 consultas semanales en el mismo período. Es decir, no se trata de una suba aislada en pediatría, sino de un repunte generalizado que reconfiguró la demanda en todo el sistema de urgencias.
Un segundo pico que llegó más tarde de lo previsto
Lo que estamos viviendo es la cola de la temporada respiratoria, pero con un giro inesperado. El primer pico había sido en la semana 21 del año, cuando las guardias llegaron a 4.431 consultas totales, empujadas sobre todo por el virus de la influenza. Ahora, en cambio, el gran protagonista es el Virus Sincicial Respiratorio, más conocido por su sigla VSR, que volvió a colmar las guardias con un perfil distinto y con un enemigo especialmente cruel para los más chiquitos.
El VSR se transmite con una facilidad que a veces asusta: alcanza con la tos, el estornudo o el contacto con una superficie contaminada. En adultos y en chicos grandes suele quedar en un catarro común, con mocos, tos y algo de malestar general. El problema empieza cuando el virus se cruza con un bebé o un niño pequeño, porque ahí puede bajar hasta las vías respiratorias más finitas y provocar cuadros mucho más serios.
Bronquiolitis, neumonia y un futuro que se puede complicar
La complicación más temida es la bronquiolitis, una inflamación de los bronquios más chiquitos que deja al bebé peleando con cada respiración. Pero no es la única: el VSR también puede derivar en neumonía, y a futuro deja una marca, porque los chicos que pasan por estas infecciones tienen más chances de arrastrar sibilancias recurrentes y asma durante la infancia.
El grupo más vulnerable, según remarcan desde Salud, es el de los menores de un año, y dentro de ese grupo, los recién nacidos son los que más riesgo corren de caer en cuadros graves. Por eso la cartera insiste con un mensaje que vale la pena repetir: quienes estén transitando un embarazo de entre 32 semanas y 36 semanas y media pueden vacunarse gratis contra el VSR, y esa dosis le pasa anticuerpos al bebé antes de nacer y lo cubre durante los primeros seis meses de vida, justo la ventana de mayor peligro.
“La recomendación del Ministerio de Salud es clara: quienes estén cursando un embarazo entre las 32 y las 36 semanas y media pueden recibir la vacuna contra el VSR de manera gratuita en los centros de salud y hospitales públicos de la provincia.”Ministerio de Salud provincial
El comportamiento de este año, con dos picos bien marcados, no es nuevo: en 2024 la temporada también había mostrado esa misma silueta de montaña doble, con un primer empuje de influenza y un segundo rebote de VSR. Lo que sí llama la atención es la magnitud del salto en pediatría, que volvió a poner a las guardias al borde del límite y dejó a muchas familias haciendo fila durante horas en busca de una atención.
Señales de alerta y qué mirar en casa
Desde el Ministerio recuerdan que hay que consultar rápido cuando un menor presenta alguno de estos signos: respiración agitada, hundimiento de las costillas al respirar, ruidos tipo silbido en el pecho, color azulado en labios o dedos, fiebre persistente, dificultad para alimentarse o decaimiento marcado. En los bebés más pequeños, a veces alcanza con un cambio en el llanto o un rechazo del pecho para activar la alarma.
- Respiración rápida o con esfuerzo, con hundimiento de las costillitas.
- Silbidos en el pecho o pausas en la respiración.
- Color azulado en labios, lengua o uñas.
- Fiebre que no cede o dificultad para alimentarse.
- Decaimiento, irritabilidad o llanto diferente al habitual.
Yo lo resumo así, y lo digo con el tono de quien comparte la preocupación con cada vecina que me cruzo en la vereda: estamos ante un virus conocido, con nombre y apellido, que tiene vacuna gratuita para embarazadas y que, si todos hacemos la parte que nos toca, le podemos ganar. Lo que cuenta ahora es no naturalizar la tos del bebé, no esperar a que la noche se haga un calvario y llegar a la guardia a tiempo. En mi caso, lo que espero es que en las próximas semanas el número de consultas empiece a bajar, que las guardias respiren y que cada familia de la provincia pueda atravesar este pico con menos miedo y más información a mano.
