Adjudicación pactada: la promesa de retirar el auto en tres meses que exige más de nueve millones de pesos en el bolsillo
El sistema explica más del 40% de las ventas de 0 km y permite licitar desde la segunda cuota, pero la letra chica acumula pagos que rozan el 22% del valor del vehículo antes de subirse al mismo. Un caso testigo con un Peugeot 208 Allure automático.
La cuenta arranca con una cifra concreta: 432.000 pesos. Ese fue el valor de la primera cuota de un Plan Plus de 84 cuotas al 100% de financiación, sin integración inicial, para hacerse de un Peugeot 208 Allure automático 1.6 valuado en 42.450.000 pesos a agosto. Suscribirlo a fines de abril implicó pagar esa cuota, esperar a que el grupo se cierre a fines de mayo y recibir la segunda cuota en junio, ya con un salto hasta los 595.000 pesos. En apenas dos pagos, la factura nominal había subido un 38%.
Cómo funciona el atajo de la adjudicación pactada
Las terminales vienen empujando una modalidad que les asegura a los clientes la entrega del vehículo en poco más de tres meses: la adjudicación pactada. Para acceder, el suscripto debe ofertar en la licitación desde la primera cuota habilitada, que en este caso llegó en julio con un valor de 604.000 pesos. La oferta mínima equivale al 10% del valor del auto, es decir unos 4.000.000 de pesos, y se puja contra los demás integrantes del grupo. Gana quien esté dispuesto a comprometer más dinero por adelantado.
- Oferta de licitación: mínimo 10% del valor del vehículo (unos 4.000.000 de pesos en el caso testigo).
- Derecho de adjudicación: 2% más IVA sobre el precio del auto (1.015.118 pesos).
- Patentamiento: 2.153.352 pesos en este caso.
- Requisitos crediticios: ingresos demostrables de entre 1.800.000 y 2.000.000 de pesos por mes, sin antecedentes negativos en el sistema financiero, y eventual codeudor.
Antes de retirar la unidad, en definitiva, no alcanza con haber licitado fuerte: la administradora valida que el ahorrista pueda bancar la cuota. En concreto, pide demostrar ingresos en blanco equivalentes al triple del valor mensual, es decir entre 1.800.000 y 2.000.000 de pesos para una cuota que, al momento de la entrega, ya estaba en 635.928 pesos. Sin ese perfil, el plan puede adjudicar el auto pero retener la entrega hasta que el cliente regularice situación.
Lo que dice la concesionaria y lo que se ve en el bolsillo
El relato comercial promete retirar el vehículo en poco más de tres meses. La realidad del caso testigo marca otra cosa: la entrega se concretó el 14 de agosto, 108 días después de la primera cuota, y al momento de retirar el auto ya se habían pagado cuatro cuotas. El desembolso acumulado, sumando cuota inicial, segunda cuota, licitación, derecho de adjudicación y patentamiento, superó los 9.400.000 pesos. Es decir, cerca del 22% del valor del 0 km antes de subirse al mismo. La cuarta cuota, ya emitida en 635.928 pesos, ni siquiera quedó incluida en el acumulado porque se paga después de la entrega.
La estructura replica la lógica de todo el sistema: la cuota inicial parece baja, pero la combinación de actualización de cuotas por inflación, licitación, derecho de adjudicación y patentamiento encarece el acceso efectivo. La promesa de patentar rápido convive con la exigencia de contar con efectivo fresco equivalente a un quinto del valor del vehículo, además de tres veces la cuota mensual como ingreso formal. Un productor de la zona norte del conurbano, que en mayo pasado retiró un plan similar para una pick-up, resumió la sensación con una frase que se escucha en cualquier agencia: sacás el auto en tres meses, sí, pero antes dejás en la administradora lo que te iba a rendir la cosecha entera.
“La pregunta de fondo queda abierta: si más del 40% del mercado de 0 km depende de un sistema que exige cerca del 22% del valor del auto en efectivo antes de la entrega, ¿quién termina pagando la diferencia entre la cuota inicial tentadora y el desembolso real que demanda retirar la unidad?”Ana Palavecino, Campo y monte
