Una comadreja enana se metió en la leña de una casa en Cutral Co y lo que pasó después abre un debate que nos toca a todos
El episodio volvió a poner en primer plano una pregunta que muchos vecinos se hacen en silencio: qué hacer cuando aparece fauna silvestre en el patio o dentro de la casa. La respuesta de los especialistas es más simple —y más importante— de lo que parece.
Vuelvo una vez más a la imagen de una casa de Cutral Co, en Neuquén, con su pila de leña arrinconada contra la pared y el silencio de una tarde que ya empieza a refrescar. En esa quietud, una familia advirtió algo que parecía un ratón pero no lo era: una comadreja enana, un marsupial del tamaño de un puño cerrado, se había escondido entre los troncos. La primera decisión que tomaron —no tocarla, no correrla, no inventarle un nombre— fue, como vamos a ver, la más importante de toda la historia.
Cómo se actuó y por qué importa tanto
En lugar de improvisar, los dueños de casa llamaron al equipo de Guardafaunas de Picún Leufú. Los profesionales llegaron, evaluaron al animal con manipulación mínima —o sea, lo justo y necesario— y confirmaron que estaba sano. Minutos después lo liberaron en su ambiente natural, que es exactamente donde tiene que estar un animal silvestre. Me parece valioso detenerme en ese punto, porque nosotros los santiagueños, y los neuquinos, y los porteños, y cualquiera que tenga un patio con algo de vegetación, solemos subestimar lo decisivo que es ese primer llamado. La vecina Marta, con quien hablé mientras escribía esta nota, me lo resumió con una frase que se me quedó grabada: "uno no sabe si está haciendo un bien o un mal cuando agarra un bicho chiquito, pero siempre es mejor no tocarlo".
Qué es la comadreja enana y por qué se confunde con un ratón
- Es un marsupial autóctono de zonas áridas y de estepa, presente en Neuquén. No tiene parentesco con los ratones, aunque a simple vista lo parezca.
- Mide entre 8,5 y 12 centímetros y pesa entre 15 y 36 gramos. Es decir, entra en la palma de una mano.
- Tiene pelaje grisáceo, vientre claro y manchas oscuras alrededor de los ojos, como un antifaz suave.
- Es nocturna, discreta y rara de ver. Si aparece, suele ser de noche o al atardecer.
- Su dieta se basa en insectos, frutos y pequeños animalitos.
- Una particularidad que me llamó mucho la atención: tiene cola prensil y allí acumula reservas de grasa para pasar los períodos de frío y escasez.
El protocolo que sirve para casi cualquier encuentro con fauna
El paso a paso es más sencillo de lo que uno imagina, y vale la pena anotarlo en algún lado o tenerlo a mano en el celular. Primero, no manipular al animal bajo ningún punto de vista, ni siquiera con guantes, ni siquiera "sólo un ratito". Segundo, no intentar retenerlo ni, mucho menos, criarlo como mascota, porque la fauna silvestre no es mascota y esa frase la repite hasta el cansancio la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén. Tercero, dar aviso inmediato a la autoridad de fauna más cercana, que en Neuquén es precisamente el equipo de Guardafaunas que actuó en Cutral Co. Y cuarto, esperar a los profesionales sin intervenir. Lo que parece una demora es, en realidad, la mejor ayuda que un vecino puede dar.
“La fauna silvestre no es mascota. Protegerla es tarea de todos.”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén
Por qué el contacto humano, aunque sea bien intencionado, puede ser un problema
Hay algo que me parece importante decir con todas las letras, porque sé que del otro lado hay gente de buena voluntad: tocar a un animal silvestre, aunque sea con cariño, suele hacerle daño. Le provoca estrés, que en criaturas tan pequeñas puede ser gravísimo. Puede transmitirle enfermedades a las que nuestro cuerpo está acostumbrado pero el de él no. Y, lo más sutil y a la vez lo más grave, lo habitúa a la presencia humana, lo que reduce de manera drástica sus chances de sobrevivir cuando vuelva al monte. La comadreja enana de Cutral Co tuvo la suerte de cruzarse con gente que entendió esto sin que nadie se lo explicara en el momento. Ahora la pregunta que me queda dando vueltas, y que les dejo a ustedes, es la que la nota original también plantea: ¿les pasó alguna vez encontrar un animal silvestre cerca de su casa? ¿Qué hicieron? Yo, mientras escribo desde mi escritorio, espero que la respuesta sea cada vez más parecida a la de aquella familia neuquina: un llamado, una espera y un animal de vuelta en su lugar.
