Stallone, el Batman que casi fue y no fue: la historia secreta de un corto de 30.000 dólares
En 2003, Sandy Collora convenció a Sylvester Stallone y a Mark Hamill de sumarse a un cortometraje fan-made de Batman. Lo que pasó después, las idas, las vueltas y la puerta que nunca terminó de cerrarse, contado en detalle.
Canto con sentimiento el viejo caudal, llevo en el alma tu ritmo y tu son, mecido estoy por la brisa del alba, tierra hermosa de mi corazón. Así empieza a cantarme mi vieja cada vez que la sombra de un corral santiagueño vuelve a aparecerse de noche, y vaya si esta nota me la trae de la mano: la historia de un proyecto cinematográfico arrimado a la mesa del Diablo con un presupuesto de indigente y dos actores gigantes que, sin proponérselo, terminaron por convertirse en leyenda de lo que nunca pasó.
Antes que nada hay que imaginarse el patio. Un director independiente, Sandy Collora, con la pequeña sala de su casa convertida en taller de utilería: telas negras colgadas de las paredes, un disfraz de Batman colgado de una percha que había costado menos que un alquiler mensual, y un guion garabateado que mezclaba al Caballero Oscuro con un xenomorfo y un Depredador persiguiéndose por los techos mugrientos de una ciudad sin nombre. La idea era un cortometraje fan-made, sin dinero y sin permiso de Warner Bros., la dueña legítima del personaje. La película se llamó Batman: Dead End y se terminó filmando con otros actores, pero el Núcleo de esta nota es lo que pasó antes de que la cámara empezara a rodar, cuando el proyecto tuvo una chance real de contar con Sylvester Stallone como Bruce Wayne y con Mark Hamill como Joker.
La llamada que cambió la historia
Collora, ya en pleno preproducción, le comentó a Stallone que estaba preparando una pequeña película de Batman. El actor, según quedó registrado en el documental Behind the Mask: The Batman Dead End Story, preguntó si los estudios podrían intervenir de alguna manera, hizo una pausa larguísima y terminó aceptando sumarse. Ni Collora ni Hamill ignoraban que el director no tenía los derechos del personaje; el plan era pedirles a ambos actores el mayor de los silencios para que Warner no frenara el proyecto antes de tiempo. Con Stallone ya dentro, conseguir a Hamill fue casi una formalidad: el actor llegaba precedido por su histórico trabajo dándole voz al Joker en la serie animada de los años noventa, y Collora sabía perfectamente que ese era un gancho demasiado jugoso como para dejarlo pasar.
La prueba que se cayó
Todo parecía encaminado. El equipo se acercó hasta la casa del propio Stallone para una prueba de vestuario: ahí nomás, en el living de la familia, fue donde el actor reveló que había puesto al tanto a su entorno profesional sobre el convite. Casi de inmediato, Stallone confirmó que se retiraba del proyecto, y Hamill, que ya había aceptado ser el Joker en esa versión casera, tomó la misma decisión poco después. Collora quedó con el guion abierto, la utilería lista y la frustración lógica de alguien que había visto cómo dos nombres enormes se le escapaban de las manos en una sola tarde.
Lo más interesante vino después. Años más tarde, cuando el guionista y autor de cómics Frank Miller salió públicamente a decir que veía a Stallone ideal para una versión adulta y agotada de Batman, basada en El regreso del caballero oscuro, el actor recogió el guante con una respuesta que dejó picando la pelota: dijo sentirse identificado con la situación del personaje, con su cansancio y su peso sobre los hombros, y agregó que, si la energía seguía intacta, podía llegar a convertirse en una revelación. No pasó de ahí: nunca hubo guion, ni productor, ni estudio que se sentara a negociar con él. La puerta quedó entornada y así sigue hasta hoy, lo cual resulta casi poético tratándose de un señor que pasó buena parte de su carrera en el cine de acción.
Ahora, la pregunta del final, la que a mí, como viejo lector de historietas y espectador de cine, me da vueltas en la cabeza desde que leí el material: ¿habría cambiado algo en la historia del cine de superhéroes si Stallone hubiera llegado a filmar ese papel? No tengo la respuesta, y dudo mucho que alguien la tenga, porque estamos hablando de una película que nunca existió en una franquicia que, mientras tanto, siguió su propio camino con Christian Bale, Ben Affleck y Robert Pattinson repartiéndose el manto negro a lo largo de las décadas. Lo que sí puedo asegurar es que la anécdota sobrevive, y eso ya es un montón.
Dónde y cuándo se puede ver
Yo, mientras tanto, me quedo pensando en Stallone con la capa puesta, en Hamill con la sonrisa del Joker dibujada en la cara y en un director corajudo que apostó todo a una idea y, por un rato, tuvo al alcance de la mano la posibilidad de reescribir un pedacito de la historia del cine. No se dio, y sin embargo, como tantas veces pasa con estas cosas, lo que no pasó terminó siendo mucho más jugoso que lo que efectivamente se filmó. Quedarse con la imagen delLiving de Stallone lleno de utilería negra y con la voz de Hamill diciendo que no iba a ir es, en el fondo, lo más parecido que tenemos a un cameo que nunca existió. Y a mí, lector, esa clase de espejismo me sigue fascinando como el primer día.
