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Lebocar, la medicación que los pacientes con Parkinson no logran conseguir y la promesa de Pfizer de normalizar todo recién en marzo de 2027

Faltantes confirmados por la farmacéutica para una de las presentaciones de levodopa/carbidopa más usadas en el país. Qué dicen los especialistas, qué alternativas existen y por qué los médicos piden no suspender ni reemplazar el tratamiento por cuenta propia.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · 21 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La escena se repite, casi calcada, en distintas farmacias del conurbano bonaerense y de la ciudad de Buenos Aires. Una persona entra, pide Lebocar por nombre, y del otro lado del mostrador le contestan que no hay. Que vuelva la semana que viene. Que pruebe en otra sucursal. Que consulte con el médico de cabecera. María Inés, vecina de Morón y esposa de un paciente con Parkinson hace ya once años, me cuenta que lleva tres semanas recorrriendo locales y que, por ahora, sólo logró juntar lo justo para no cortar el tratamiento. "Vamos a las primeras horas, cuando recién abren, porque a veces aparece una caja suelta, pero esta vez no hubo manera", me dice mientras acomoda los remedios en una bolsa de tela. En su casa, como en tantas otras del oeste del Gran Buenos Aires, la medicación ya no se compra como una compra más: se caza.

Qué dijo Pfizer y por qué importa tanto una fecha como marzo de 2027

La compañía confirmó que Lebocar, su combinación de levodopa y carbidopa, atraviesa problemas de abastecimiento en la Argentina. Lo atribuyó a demoras de manufactura y calculó que las entregas recién se normalizarán hacia marzo de 2027, es decir, dentro de varios meses. No aclaró, al menos por ahora, cuál es el inconveniente puntual de producción ni si la dificultad también golpea a otros países de la región. Mientras tanto, la empresa habilitó un teléfono para responder consultas de pacientes y profesionales.

Por qué los neurólogos insisten en que la levodopa no se toca sin aviso médico

El neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en Parkinson, fue muy claro cuando le consulté sobre el tema: la levodopa tiene un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes, y suspenderla de golpe o cambiar la dosis sin control puede traducirse en un retroceso en el control de la lentitud de movimientos, la rigidez y los temblores. La indicación, en criollo, es que nadie improvise: ni el paciente, ni el familiar, ni el farmacéutico, ni el médico de guardia que no conoce la historia clínica. Cada cambio se evalúa caso por caso.

“La levodopa tiene un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes, y suspenderla de golpe puede traer consecuencias serias. Cualquier reemplazo o cambio de dosis debe quedar en manos del médico tratante.”José Luis Etcheverry, neurólogo especialista en Parkinson

Qué alternativas existen si no aparece Lebocar

  • Parkinel: también combina levodopa y carbidopa, con función terapéutica equivalente, aunque la tolerancia puede variar de una persona a otra.
  • Madopar: asocia levodopa con benserazida. Los médicos lo consideran una opción válida en muchos casos, siempre bajo supervisión profesional.
  • Comprimidos de otra concentración: cuando falta una dosis puntual, los especialistas pueden indicar fraccionar o combinar comprimidos de otras presentaciones para mantener la cantidad de levodopa que el paciente necesita.
  • Otros grupos de medicamentos: existen alternativas para situaciones más complejas, pero pueden ofrecer resultados diferentes o provocar más efectos adversos, por lo que la elección debe quedar en manos de un profesional.

En el mientras tanto, las familias hacen lo que pueden. Hay quienes consiguen alguna caja suelta en farmacias del barrio, quienes recurren a obras sociales que entregaban la medicación de manera directa y ahora reportan faltantes, y quienes apelan a la solidaridad de grupos de pacientes para rastrear unidades disponibles. La Red Argentina de Parkinson, justamente, pidió información detallada sobre las existencias en distintos puntos del país para armar un mapa real de la faltante y orientar a quienes llaman desesperados. Nosotros los santiagueños, y también los porteños, los bonaerenses y los del interior, sabemos lo que es esperar una medicina que no llega: lo vivimos con la insulina, con los anticoagulantes, con los oncológicos, y ahora otra vez, esta vez con una medicación que no se puede suspender de un día para el otro. La expectativa, por ahora, es doble: que Pfizer cumpla con marzo de 2027 y que, mientras tanto, ningún paciente quede sin su dosis diaria. Porque en este tema, como me dijo María Inés antes de cortar, "un día sin la pastilla no es un día más: es un día peor, y para siempre".

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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