Neuquén Financia: dos años, 1.657 créditos y una huella que se mete en cada rincón de la provincia
El programa del IADEP acumula 5.746 millones de pesos en microfinanciamientos para emprendedores y trabajadores independientes, con las mujeres y diversidades como principales destinatarias y una llegada que ya cubre más de 50 localidades y parajes rurales.
En la casa de Marcela, en el barrio Confluencia de la capital neuquina, hay una mesada nueva y un horno industrial que todavía huele a pintura. Ella me cuenta, mientras me convida un mate, que hace ocho meses pidió un crédito del programa Neuquén Financia para empezar con una rotisería casera y que, antes de eso, había pasado por tres bancos donde le dijeron que, como monotributista social, no calificaba. "Cuando me llamaron del IADEP para decirme que estaba aprobado, lloré", me dice, y se ríe como si todavía no terminara de creérselo. Nos pasamos charlando un rato largo, mientras yo pienso que su historia se repite, con distintos nombres, en cada una de las siete regiones que recorre esta política pública que acaba de cumplir dos años.
Los números que dejó el segundo año
Según los datos que difundió el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP), en estos 24 meses se concretaron 1.657 operaciones crediticias por un total acumulado de 5.746 millones de pesos. La cobertura llega a más de 50 localidades y comisiones de fomento, lo que para nosotros, los neuquinos de a pie, significa que no quedó un solo rincón grande sin atender y, sobre todo, que se coló en parajes donde la palabra "banco" siempre sonó a Buenos Aires. La región Confluencia es la que más volumen mueve, con 735 créditos y más de 2.500 millones de pesos, que representan el 43,6 por ciento del total; la siguen Alto Neuquén (271 créditos y más de 1.000 millones), Del Pehuén (243 y más de 760 millones) y Los Lagos del Sur (222 y 680 millones), mientras que De la Comarca, Vaca Muerta y Del Limay completan el mapa con participaciones de entre el 2,8 y el 5,9 por ciento.
Mirado municipio por municipio, la ciudad de Neuquén lleva la delantera con 580 operaciones, y atrás se ordenan Chos Malal (146), San Martín de los Andes (115), Zapala (100) y Plottier (72). Lo que a mí más me emociona es la otra columna del listado, esa que a veces queda afuera de los recuadros oficiales: Caviahue-Copahue, Las Coloradas, Varvarco, Los Chihuidos. Son nombres que suenan a postal del norte neuquino y que, gracias a esta línea, hoy también pueden anotarse un crédito para levantar un emprendimiento.
Quiénes reciben el dinero y en qué lo invierten
Las mujeres y diversidades se quedaron con el 58 por ciento de los fondos: 1.034 créditos por 3.370 millones de pesos, contra 621 créditos y 2.360 millones que fueron a varones. Para la directora del IADEP, Anabel Lucero Idizarri, la clave está en no copiar la lógica de la banca tradicional: "La política pública busca dar respuesta a sectores que habitualmente no acceden a la oferta bancaria tradicional, combinando instancias de inducción financiera con tasas promocionales variables", me explica cuando la llamo para pedirle una síntesis. La idea, me dice, es que el crédito llegue con capacitación, no como un paquete cerrado.
- Elaboración de alimentos y gastronomía: el rubro más elegido, que va desde panaderías hasta cocinas regionales y food trucks.
- Textil e indumentaria: talleres de costura, marcas locales y producción a medida.
- Cultura y economía creativa: editoriales, productoras audiovisuales, ferias y diseño independiente.
- Estética y bienestar: peluquerías, centros de estética y servicios de cuidado personal.
- Carpintería, servicios gráficos y construcción: oficios técnicos que se financian para crecer o formalizarse.
- Producción agropecuaria: presencia concreta en el interior, con chacareros que suelen quedar afuera del radar financiero.
El programa se ejecuta a través de nueve subprogramas que articulan áreas provinciales de empleo, género, juventud, cultura, discapacidad y turismo. Eso, en la práctica, quiere decir que un crédito para una peluquera en Cutral Co puede llegar de la mano de un taller de formación, y que un emprendimiento rural en el norte puede combinar asistencia técnica con financiamiento. Me lo cuenta Dora, una vecina de Plaza Huincul que atiende un taller textil y que, cada vez que paso por su puerta, me insiste con que el cambio real es que "por primera vez alguien del Estado te llama para ver cómo te fue".
Yo cierro la nota como la empecé: volviendo a la casa de Marcela, donde el horno ya lleva varios meses encendido y la rotisería, me cuenta con una mezcla de orgullo y cautela, está a punto de sacar las primeras viandas para vender a una empresa de la zona. Lo que ella espera, y lo que en el fondo esperan todos los que se anotaron en alguna línea de Neuquén Financia, es que el programa no solo siga sino que se amplíe: que el próximo crédito, en algún paraje todavía más lejano, también llegue con la misma paciencia con la que llegó a ella. Mientras tanto, los números se siguen acumulando, y con ellos, un mapa nuevo de la provincia, uno que se escribe en mesadas, talleres, hornos y máquinas de coser.
