La Peque lo hizo de nuevo: Podoroska vuelve a una final WTA después de trece años y lo cuenta con un salto de 118 puestos
La rosarina le ganó a la española Paula Badosa por 6-3 y 6-4 y este domingo, desde las 14.30, va por el título del WTA 250 de San Pablo frente a Kaitlin Quevedo. De la Peque a la Pequeña, con el corazón ferroviario a full.
Aplausos de pie en la cancha del San Pablo. La Peque lo hizo. Nadia Podoroska, la rosarina que ya sabe lo que es hacerle transpirar al mundo en Roland Garros, volvió a meterse en una final del circuito grande después de una sequía que ya pesaba como una mochila. Y esta vez no fue por accidente: fue a base de derechazos, paciencia y una cabeza que no se mueve ni cuando el rival aprieta.
Un partido de manual y de carácter
El 6-3 y 6-4 sobre la española Paula Badosa no le hace justicia a lo que se vio en la cancha. La Peque tomó el toro desde el arranque, se puso dos quiebres arriba y manejó el primer set como si lo tuviera guardado en el cajón. Badosa, ex número dos del mundo y hoy ubicada en el puesto 70, intentó reaccionar, pero enfrente tenía a una argentina que no le regalaba ni una bola muerta.
El segundo parcial fue una historia de golpes y contragolpes. Intercambio de quiebres, igualdad 4-4 con dos breaks por lado y el suspenso a flor de piel. Hasta que la rosarina, fiel a su estilo, rompió en el décimo juego y cerró el partido con la misma frialdad con la que se toma un café a las seis de la tarde en Pichincha.
Una espera de 13 años para el tenis femenino argentino
El dato que me eriza la piel: la última argentina en una final de WTA había sido Paula Ormaechea en Bogotá 2013, cuando cayó en dos sets frente a Jelena Jankovic. Trece años es una generación entera. Trece años sin que una compatriota peleara por un título del circuito mayor. Podoroska cortó esa mufa con la misma naturalidad con la que firma autógrafos después del partido.
El ranking también devuelve la sonrisa
Para colmo, el pase a la final tiene premio extra en el papel. La Peque arrancó el torneo en el puesto 317 del mundo, producto de una inactividad larga y pesada, y ya tiene asegurada una subida de unos 118 escalones: va a quedar cerca del 199. Su mejor marca histórica fue el 36, allá por julio de 2021, cuando la vimos llegar hasta las semifinales en París.
La final: este domingo, desde las 14.30, ante Kaitlin Quevedo
El rival para el domingo es otra española: Kaitlin Quevedo, ubicada en el 105 del ranking, que viene de sacar del camino a la francesa Anna Blinkova por 6-4, 2-6 y 6-4 en una semifinal de tres parciales. Será el primer cruce entre la rosarina y Quevedo en el circuito profesional. Antesala desconocida, partido inédito. Como debe ser.
El historial con Badosa, de contra a favor
Hasta esta semifinal, el historial le sonreía a la española. Badosa se había quedado con el cruce de octavos en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (los que se jugaron en 2021, vaya a saber uno por qué) y también con un partido del circuito ITF en México, allá por 2014. Dos antecedentes, dos victorias de la europea. Hasta ayer. Porque en el tenis, como en la vida, los papeles se queman rápido.
Mi pronóstico para el domingo: la Peque se lleva el título en dos sets, sin pasar sobresaltos, y termina la semana abrazada con el trofeo y con el corazón aurinegro-latinoamericano a mil. Y si me equivoco, como tantas veces, prometo reconocerlo acá mismo con la misma cara de jugador que se comió un amague en el área chica. Pero primero que juegue, después hablamos.
