La Feria del Libro de Neuquén se estira hasta el domingo con teatro, talleres y firmas a la vista
La decimotercera edición concentra su propuesta en el Museo Nacional de Bellas Artes y las globas del Parque Central, con una grilla que va de la escritura de obras a la autoficción, pasando por una masterclass de Mauricio Kartun y una función con Pompeyo Audivert
A esta altura de la semana, uno ya empieza a imaginarse la salida: la esquina del Parque Central de Neuquén, las globas infladas que se ven desde lejos, el murmullo de la gente buscando un libro y, del otro lado de la vereda, el Museo Nacional de Bellas Artes abierto de par en par. Así se vive la Feria del Libro neuquina, que en su decimotercera edición sigue hasta el domingo 20 de septiembre y que, como me contaba hace unos días la vecina Marta, del barrio El Progreso, uno la espera cada año como quien espera una visita: «Siempre termino yendo más de una vez, porque la grilla es tan larga que no te entra todo en un solo día», me dijo mientras acomodaba una bolsa con libros bajo el brazo.
Dos paradas, una sola feria
La organización resolvió repartir la propuesta entre dos puntos bien identificados: el Museo Nacional de Bellas Artes, por un lado, y las globas montadas en el Parque Central, por el otro. En esos dos espacios conviven durante estos días los stands de librerías y editoriales con los encuentros con autores, los talleres y las funciones de teatro. Para quienes todavía no se acercaron, vale la pena aclarar que la entrada es libre y que las actividades están pensadas tanto para lectores habituales como para público que se acerca por primera vez, algo que en estas latitudes siempre suma, ya que nosotros los santiagueños sabemos bien lo que es caminar varias cuadras para llegar a un evento cultural y querer aprovechar cada minuto.
El jueves, marcado por la escritura teatral
La jornada de este jueves 17 tiene como eje la escritura para escena. Por un lado, Alejandro Flynn ofrece un encuentro pensado para quienes quieren empezar a escribir teatro y necesitan ideas y pautas concretas para ordenar ese primer borrador. Por el otro, el dramaturgo Mauricio Kartun brinda una masterclass que, para el que conozca su trayectoria, funciona casi como una clase magistral sobre los secretos del oficio.
La oferta del jueves se completa con un taller creativo a cargo de María Daniela Escobar y Ramón Ariel Acuña, un espectáculo de cuentos con Claudio Paz y la presencia de la editorial Punto Táctil, que acerca su catálogo en tinta y en braille, una manera concreta de recordar que la lectura también se construye con los dedos. En paralelo, se sucederán las presentaciones literarias: Patricia Bobadilla Guerrero con una biografía, Jordi W. Aguiar Burgos con una novela y María Cristina Adassus con un libro de temática psicológica, mientras que el Círculo de Escritores Neuquinos presenta una antología que reúne producción local.
El viernes, con teatro y autoficción
Para quienes reserven el viernes 18 para la feria, la grilla suma una de las propuestas más atractivas de toda la semana: una obra teatral con dramaturgia y actuación de Pompeyo Audivert, un nombre que suele asegurar una experiencia intensa sobre el escenario. A eso se le agrega un diálogo con Martín Sivak a partir de sus libros más recientes y un encuentro pensado para discutir cruces entre autoficción, memoria y periodismo. La jornada cierra, además, con un café literario coordinado por Ana María Cappelletti, ideal para terminar el día charlando sobre lo leído.
La feria, que lleva el nombre de Marcelo Martín Berbel y arrancó el jueves 11 de septiembre, extiende su programación durante diez jornadas en las que también entran actividades para escuelas y capacitación docente, un detalle que no es menor si se piensa en el público que va a empezar a formarse lectores y espectadores en los próximos años. Lo que queda por delante, entonces, es la parte más linda: elegir entre las propuestas y armar la propia recorrida, con la tranquilidad de saber que, aunque la grilla no precisa horarios en el detalle que se conoció, hay tiempo hasta el domingo para darse una vuelta, comprar un libro y, de yapa, quedarse conversando con quien tengamos al lado. Porque, al final, eso es lo que uno espera que pase cada vez que se cruza la puerta de una feria: volver a casa con un libro bajo el brazo y la sensación de que la semana, al menos por un rato, valió la pena.
