Miércoles, 9 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Cierre con historia: Benito Fernández le puso el broche a una semana donde la moda federal se plantó en pleno centro

La 67° edición de Argentina Fashion Week pasó por el Palacio San Miguel con cinco jornadas que mezclaron nombres clásicos, jóvenes diseñadores, propuestas sustentables y un desembarco fuerte de Misiones y Chile. La crónica, desde una de las galerías del casco viejo.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · 9 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La esquina de Chile y Defensa, en pleno casco viejo de Buenos Aires, se llenó durante cinco jornadas de gente con invitación colgada del cuello, modelos entrando y saliendo por la puerta lateral del Palacio San Miguel y vecinos asomándose desde los balcones de siempre para ver de qué se trataba tanto movimiento. Ahí adentro se escribió un capítulo más de la historia de la moda local: la 67° edición de Argentina Fashion Week, organizada por Héctor Vidal Rivas, que dejó sobre la pasarela la foto más completa de lo que se viene para el verano 2027 y, sobre todo, una pulseada interesante entre lo que ya está instalado y lo que viene empujando desde abajo.

La apertura corrió por cuenta del ciclo Luxury Trends, donde Gustavo Cadile presentó Jardín de Luz, una colección de vestidos que toman a la naturaleza como referencia y proponen una lectura contemporánea de la feminidad. En esa misma jornada, Verónica de la Canal se inclinó por el dramatismo del negro y el encaje, mientras que Pía Carregal apostó a una cápsula nupcial donde las flores fueron las grandes protagonistas del relato.

Una estudiante marplatense, colectivos y fileteado

La segunda jornada dejó una de las noticias más celebradas por el público joven. En la final del concurso Yo, el joven creador de moda 2026, el primer puesto quedó en manos de Lourdes Palacios Inza, alumna del Instituto Palladio de Mar del Plata, que construyó su colección a partir de la identidad visual de Buenos Aires: los colectivos, el fileteado porteño y la gráfica urbana de la ciudad. Una lectura muy local, pensada y sentida, que la consagró frente a un jurado que, según contaron los pasillos, no la tuvo fácil.

Marta, vecina del barrio de San Telmo que cada año se acerca hasta la puerta del Palacio para ver a quién reconoce del mundo del modelaje, me dijo mientras se acomodaba el pañuelo colorado: "Mirá, yo vengo desde la primera edición que se hizo acá. Ver a una pibe de Mar del Plata ganar con los colectivos y el fileteado me da una alegría bárbara. Esto quiere decir que la moda nuestra no se vende afuera: se piensa acá". Su voz resume, mejor que cualquier título, lo que dejó la semana.

Lo federal, lo artesanal y el desembarco chileno

La moda con conciencia ambiental tuvo su propio bloque de la mano de la Asociación Moda Sostenible Argentina (AMSOAR), con firmas como Cosecha Vintage, Sianayuki y UME mostrando prendas hechas con materiales naturales, técnicas de upcycling y un fuerte trabajo artesanal. Después llegó el turno de la mirada federal, con Misiones Fashion Week y diez propuestas de la provincia, entre las que se destacó Khayén, que trabaja con descartes de fábricas textiles a través de la técnica del patchwork. La Cámara Argentina de la Moda completó esa jornada con Francisco Ayala y su colección Oficios, centrada en el telar, el crochet y la pintura a mano sobre seda, una suerte de manual vivo de oficios que muchos de nosotros los santiagueños seguimos sintiendo como propios.

También pasó por el Palacio la delegación de Chile Fashion Week, con seis diseñadores, entre ellos Sofía Basurto, Luis Nario y Roberto Bugueño, en una apuesta que buscó reforzar el vínculo entre las industrias creativas de ambos países. No fue un detalle menor: en un escenario donde la moda regional empieza a mirar cada vez más hacia adentro, abrir la puerta a propuestas del otro lado de la cordillera habla de una voluntad de integración que hasta hace unos años parecía más declamada que efectiva.

Benito Fernández y el broche de cuarenta años

El cierre fue para Benito Fernández, que festejó cuatro décadas en la actividad con el desfile Mi historia, una recorrida por distintas etapas de su carrera a partir de diseños de colecciones anteriores reinterpretados para el presente. La pasarela funcionó como una línea de tiempo: hubo looks de los 90, piezas de los 2000, guiños a sus colecciones más recordadas y una vuelta al ADN de autor que lo fue haciendo conocido. El público, en pie, despidió al diseñador con el aplauso largo que se reserva para las despedidas que en realidad son comienzos.

A la salida, ya con la calle recuperada y los vecinos volviendo a sus ventanas de siempre, queda la sensación de que esta edición no fue una más. Entre el debut de Lourdes Palacios Inza, el desembarco de Misiones, la presencia chilena y el festejo de Benito Fernández, Argentina Fashion Week dejó plantada una bandera que apunta a un modelo de industria más federal, más joven y más consciente. Lo que uno espera que pase de acá en adelante es que esa foto no quede solo en los cinco días del Palacio San Miguel, sino que se proyecte al calendario, a las provincias y a las nuevas camadas de diseñadores que están empezando a hacerse lugar en una escena que, por lo que se vio esta semana, tiene mucho todavía para contar.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

Te puede interesar