Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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Hayato Date, el director que le dijo que no al mundo para defender a Naruto

El realizador del anime confirmó que desde el arranque existieron presiones para orientar la serie hacia el mercado externo, pero eligió apostar por el público japonés y desoír las quejas que llegaron desde Estados Unidos sobre los kunai. Una decisión de autor que sigue dando que hablar.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 9 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A mí siempre me gusta arrancar estas notas con un poco de folklore norteño, porque uno es de Santiago del Estero y hay cosas que se llevan en la sangre. Dice una zamba de Peteco Carabajal que 'el que se anima a ser lo que es, ya tiene ganado el cielo', y la verdad es que esa sentencia me vino a la cabeza ni bien terminé de leer las declaraciones que Hayato Date, el director del anime de Naruto, viene repitiendo por estos días en distintos encuentros con la prensa especializada. Porque de eso se trata la historia que quiero contarles hoy: de un director que tuvo la valentía de plantarse frente a las presiones internacionales y decirle que no, gracias, yo hago la serie para los míos.

La sala antes que la función: el peso del manga en la mesa de producción

Antes de meternos con las decisiones concretas de Date, vale la pena describir el escenario. Cuando arrancó la producción del anime, el manga de Masashi Kishimoto ya era un fenómeno que trascendía las fronteras de Japón. En las conferencias de prensa había periodistas de medios estadounidenses y de otros países que, según el propio director reconoció, mostraban un interés inusual para la época en una serie animada japonesa. En otras palabras, el patio ya estaba lleno de gente de afuera antes de que empezara la función, y todos parecían tener una opinión sobre cómo tenía que ser el show.

Date lo cuenta sin demasiados rodeos. En una presentación en Anime India, el director fue bastante frontal al describir el clima que se vivía en los estudios. 'Para ser sinceros, cuando hicimos Naruto, incluso entonces, ya había una gran presión para hacer que la serie vendiese bien fuera de Japón', reconoció. Y agregó una frase que a mí, como periodista, me parece de esas que vale la pena subrayar: 'Simplemente no se puede crear algo si te estás preocupando constantemente sobre gustar a la audiencia extranjera'.

La estrategia que adoptó el equipo fue, en los papeles, bastante sencilla. Antes de tomar cualquier decisión se hacían una sola pregunta: qué era lo que necesitaba la serie para funcionar bien en Japón. Todo lo demás quedaba en un segundo plano. Esa forma de pensar tuvo consecuencias concretas que trascendieron la pantalla. En el mercado estadounidense, la serie recibió quejas por el uso de kunai y otras armas de filo por parte de los personajes, un debate que por estos lares también se dio con otras producciones y que suele terminar con ediciones o cortes. Date, en cambio, eligió directamente ignorar esos reclamos. Su razonamiento fue tan claro como tajante: si le sacás los kunai, ya no es Naruto.

Lo que me resulta conmovedor de esta postura, y se los digo con el corazón en la mano, es que Date no estaba defendiendo una capricho estético sino la identidad de una obra que tenía un autor muy definido detrás. Kishimoto había construido un mundo con sus reglas, sus armas, su estética de ninjas, y el director entendió que tocar eso significaba traicionar la fuente. Esa es, para mí, la definición más cabal de lo que significa respetar a un autor: dejar que su obra respire aunque duela en la billetera.

“Si quitas los kunai, ya no es Naruto.”Hayato Date

El resultado está a la vista y no hace falta que les haga el aguante: Naruto se convirtió, junto a Dragon Ball y One Piece, en uno de los animes con mayor alcance global de las últimas décadas, sin necesidad de haber cedido a las presiones de su mercado más lucrativo fuera de Japón. Es decir, la apuesta por la autenticidad terminó siendo también la apuesta más inteligente desde lo comercial, aunque claramente esa no fue la motivación principal de Date.

  • La serie arrancó con una fuerte presión internacional para orientarla al mercado externo, según reconoció el propio director.
  • El equipo tomó como eje la pregunta de qué necesitaba la serie para funcionar en Japón, dejando todo lo demás en segundo plano.
  • Las quejas desde Estados Unidos por el uso de kunai y armas de filo fueron desoídas de manera explícita por Date.
  • Hoy hay una película de acción real en desarrollo bajo la dirección de Destin Daniel Cretton, lo que vuelve a poner el debate sobre la mesa.

Y es precisamente este último punto el que me deja pensando, porque la conversación está lejos de terminarse. Con una película de acción real en desarrollo bajo la dirección de Destin Daniel Cretton, la pregunta sobre hasta dónde adaptar la obra vuelve a estar sobre la mesa y va a generar ríos de tinta en los próximos meses. Date construyó Naruto desde la autenticidad de la fuente original, y el equipo de la producción estadounidense va a tener que decidir si sigue ese camino o si toma otro bien distinto. Personalmente, y se los digo como alguien que creció viendo la serie con mi vieja en el living de casa, espero que respeten el legado de Kishimoto y de Date. Pero bueno, eso ya es harina de otro costal.

Una última cosa, como me gusta hacer en estas notas que con tanto cariño para ustedes. Si les picó la curiosidad por volver a ver Naruto o por descubrirlo, les cuento que la serie completa está disponible en distintas plataformas de streaming y que el manga se consigue en librerías especializadas de Buenos Aires y en las ferias del Parque Centenario. Y si lo que quieren es seguir de cerca el debate sobre la película de acción real, los canales oficiales de Bandai Namco y los portales especializados son el lugar donde van a encontrar cada novedad al instante. Nos vemos en la próxima nota, y como decía mi vieja: a la próxima, y que sea buena.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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