Gran Hermano Generación Dorada entra en su tramo decisivo y por primera vez se resolverá entre cuatro mujeres
Charlotte, Luana, Sol y Yipio pelean por quedarse en la casa hasta el final. El miércoles 9 de septiembre habrá una nueva eliminación y la gala definitoria está prevista para mediados de la semana próxima.
Lo dijo alguna vez Peteco Carabajal cuando cantaba que el tiempo se acomoda si uno tiene paciencia: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar". Esa línea me vuelve a la cabeza cada vez que un reality entra en su cuenta regresiva, porque la casa se achica, las máscaras se caen y lo que queda es lo más parecido a la calle: cuatro mujeres, un ojo que las mira y un final que ya se asoma en el horizonte de Gran Hermano Generación Dorada, que esta semana define a su ganadora en un escenario inédito para la televisión argentina.
Después de la salida de Yanina Zilli, que abandonó la casa tras 196 días y cayó en un mano a mano directo con Charlotte Caniggia, el ciclo quedó con seis concursantes y arrancó el sprint final. Primero se fue Mariela Prieto, después Yanina. Mucho antes, en una de las votaciones más vertiginosas que se recuerden, Jennifer Pincoya Galvarini quedó eliminada en un duelo frente a Yipio que superó los 13 millones de votos: la ex vedette se fue con el 58,1 por ciento de los sufragios en contra y la participante restante conservó el 41,9 por ciento, en una definición que dejó a medio país hablando frente al televisor.
«De boca en boca»
Lo que viene ahora es un calendario apretado y muy distinto al que el programa mostró durante meses. El miércoles 9 de septiembre el público volverá a votar, aunque con una mecánica invertida: ya no se trata de definir quién se va, sino de apoyar a quien se quiere que se quede. La concursante con menor cantidad de votos positivos es la que deja la casa, y eso cambia todo, porque la estrategia pasa de sobrevivir a seducir al televidente. El lunes siguiente habrá otra eliminación, ya con dos finalistas en pista, y la gala que coronará a la campeana está prevista para mediados de esa misma semana, en lo que promete ser una emisión larga, con cordiales tensiones y mucho juego emocional dentro de una casa que, a esta altura, es casi una cancha de fútbol emocional donde se patea y se ruega al mismo tiempo.
Las cuatro protagonistas del tramo decisivo son Charlotte Caniggia, Luana, Sol y Yipio, cuatro perfiles muy distintos que sobrevivieron a más de seis meses de convivencia y que ahora cargan con el peso de saberse a un paso de hacer historia. Y acá aparece el dato que a mí, como cronista, más me llama la atención: por primera vez en todas las versiones argentinas de Gran Hermano, las concursantes que llegaron al cierre son exclusivamente mujeres. No hay un varón en la final. La primera ganadora del formato en el país fue Viviana Colmenero en la temporada 2002/2003, y la última campeona registrada hasta hoy es Marianela Mirra, en 2007, justamente el año en que la televisión de realities empezaba a transformarse en otra cosa. Que ahora, casi dos décadas después, la definición sea íntegramente femenina no es un detalle menor: es una marca de época, y vale la pena mirarla con atención.
Este martes, además, estaba prevista la salida de los tres visitantes que ingresaron a la casa en las últimas semanas: Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera. Uno de ellos se llevará como premio un viaje, en una instancia que funciona casi como un cierre paralelo al del programa principal, aunque con menos tensión y más sabor a despedida de amigos. Mientras las cámaras los sigan registrando, ellos seguirán siendo parte del clima general del reality, aunque ya sin chances de pelear por el trofeo mayor.
«Puente Pexoa»
Entonces, ¿quién se queda con el triunfo? Charlotte llega con el impulso de haber ganado el último mano a mano y con un apellido que siempre suma cámaras, pero también arrastra el lastre de los juicios del afuera. Luana carga con un perfil bajo que, a veces, es una ventaja: cuando nadie te sobra, nadie te puede atacar. Sol construyó su juego desde la lectura estratégica de las alianzas, y Yipio es, hasta acá, la sorpresa más fresca del ciclo, la que convirtió una eliminación durísima en una plataforma de regreso. Cualquiera de las cuatro puede ganar; ninguna la tiene fácil, porque la última semana suele ser la más ingrata y la más determinante a la vez, y porque en este formato, como en la vida, el que se confía pierde y el que se entrega, a veces, también.
En lo que a mí respecta, y lo digo con la honestidad del que mira televisión y después se sienta a escribir, lo más lindo de esta edición no va a ser solamente saber quién se lleva el premio: va a ser entender qué dijo este grupo de mujeres sobre el momento que nos toca vivir, sobre la exposición, sobre los afectos cruzados y sobre la manera en que cuatro desconocidas terminan convertidas en un espejo donde nos miramos un rato. Gran Hermano Generación Dorada se puede seguir en vivo por Telefe y por Pluto TV, con galas que arrancan alrededor de las 22 y resúmenes diarios durante toda la semana. La eliminación del miércoles 9 de septiembre y la gran final de mediados de la semana próxima son, sin exagerar, dos citas que ningún curioso del fenómeno puede dejar pasar. Yo, por ahora, dejo la pregunta abierta y vuelvo la próxima nota con el nombre de la ganadora bajo el brazo.
