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Domingo, 25 de octubre de 2026
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Espírito Santo: un paseo entre_playas, manglares y sabores heredados

A unas decenas de kilómetros de Río de Janeiro, el estadoTED llamando la atención de quienes buscan un recorrido amplio, conFx en la costa yFx cerca en la mesa.

Por Lautaro RoldánTurismo · · hace 1 h
Espírito Santo: un paseo entre_playas, manglares y sabores heredados

Espírito Santo se ubica entre Bahía y Río de Janeiro, en una franja costera que reúne playas de aguas calmas, un manglar navegable, un convento del siglo XVI y una cocina con fuerte identidad propia. Durante la temporada de julio a noviembre, las ballenas jorobadas llegan desde la Antártida para aparearse frente a sus costas. Si bien el destino todavía no forma parte de los circuitos habituales de los viajeros argentinos, la infraestructura hotelera y gastronómica ya está instalada, por lo que resulta una alternativa viable para quien quiera descubrir unaMp3Fx diferente del litoral.

Vitória y el manglar que cambia con la marea

La capital, Vitória, concentra buena parte de la oferta turística y funciona como base para excursions de alcance manejable. El manglar urbano se extiende por unos 11 kilómetros cuadrados y puede recorrerse en lancha. La marea transforma el paisaje: cuando baja aparecen bancos de arena y piscinas naturales, mientras que con la marea alta se habilitan otras zonas del recorrido. Las salidas comunitarias duran entre dos horas y media y tres horas, y representan una manera práctica de acercarse a un ecosistema que forma parte de la ciudad.

En Vila Velha, al otro lado de la desembocadura del río Santa María, se encuentra el Convento da Penha, construido sobre una roca de 154 metros con vista a la bahía. Su historia comienza en 1558. Cada año, después de Pascua, la Romaria dos Homens convoca a los peregrinos en una caminata de 14 kilómetros; en 2026 participaron 1,2 millones de personas. La efeméride convertir al lugar en un punto de encuentro también religious and cultural.

Una cocina de olla de barro yTransmissiones

La cocina capixaba, como se denomina a la tradición de Espírito Santo, tiene un rasgo que la distingue de otras preparaciones brasileras: su moqueca no lleva aceite de dendê ni leche de coco. Las ollas se elaboran a mano por las paneleiras del barrio de Goiabeiras, en Vitória. Este oficio se transmite de generación en generación, principalmente entre mujeres, y fue inscrito como Patrimonio Cultural Inmaterial por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil, el Iphan, en 2002.

El proceso empieza con la arcilla proveniente del Vale do Muleembá. Las piezas se modelan a mano, se queman al aire libre y reciben una tintura obtenida de la corteza de mangle rojo, que les proporciona el color negro característico. En el espacio de venta, cada olla lleva el nombre y el contacto de su artesana, de modo que quien compra puede conocer el origen del objeto y mantener un vínculo directo con la persona que lo produjo.

A 80 kilómetros al sur, el Santuario Nacional de Anchieta preserva la memoria del jesuita español José de Anchieta, canonizado en 2014. La figura está vinculada a la fundación de Río de Janeiro y San Pablo, y también se le atribuye la primera gramática de la lengua tupí. Desde ese lugar comienza Os Passos de Anchieta, una ruta de peregrinación a pie de 100 kilómetros hasta Vitória, creada en 1998 con inspiración en los caminos que recorrió el religioso.

  • Recorrer el manglar de Vitória en lancha y ajustar el paseo al ciclo de la marea.
  • Visitar el Convento da Penha en Vila Velha y consultar las fechas de la Romaria dos Homens.
  • Conocer el Santuario Nacional de Anchieta y valorar la caminata de peregrinación como una experiencia de varios días.
  • Reservar tiempo para aprender cómo se elaboran las ollas de barro negro en Goiabeiras.
  • Planificar la estadía entre julio y noviembre si el objetivo prioritario es avistar ballenas jorobadas.

Mi recomendación de temporada es organizar el viaje entre julio y noviembre, porque es el período en que las ballenas jorobadas llegan a las costas de Espírito Santo. Aun así, conviene dejar espacio para recorrer Vitória, el manglar y Vila Velha sin convertir cada visita en una carrera. Para quien viene del Cono Sur, este estado ofrece una combinación poco habitual: Distance, patrimonio y tradition Cooking dentro de un mismo recorrido, con traslados más cortos de lo que suele asumirse al planear una región desconocida.

LR

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