Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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El silencio que incomoda: por qué "Mindhunter" sigue siendo la serie que ningún thriller de Netflix pudo destronar

David Fincher convirtió entrevistas del FBI a asesinos seriales en un juego de palabras, silencios y miradas que, casi una década después, sigue marcando el estándar del género en la plataforma.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 9 de septiembre de 2026 · hace 1 h

"Yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más". El patio santiagueño donde me crié no tenía pantalla, pero sí tenía esa costumbre de hablar bajito cuando algo importante se contaba. A "Mindhunter" la descubrí un verano entero de esos donde el calor no te deja dormir y cualquier excusa sirve para mirar televisión. La encendí casi de chiripa y, cuando quise reaccionar, ya me había robado el alma con su manera de filmar una sala de interrogatorio como si fuera una confitería de pueblo: silencios largos, café que se enfría y dos agentes del FBI sentados frente a un asesino que les cuenta su historia como quien recita una milonga.

Un thriller sin balas pero con palabras que cortan

Hay que decirlo de entrada: "Mindhunter" no es una serie para mirar en piloto automático. David Fincher, junto a Joe Penhall en los libretos, tomó una decisión que en el papel parece un riesgo comercial enorme y que en la pantalla termina siendo una genialidad: contar la historia del perfilado criminal sin a persecuciones, tiroteos ni escenas de gore. La acción, si se la puede llamar así, ocurre adentro de un cuarto cerrado, entre dos agentes del FBI y un asesino serial que les explica con una calma espeluznante cómo eligió a sus víctimas, por qué volvió a hacerlo y qué sintió en el momento. Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany) recorren Estados Unidos a finales de los años setenta entrevistando convictos con el objetivo concreto de encontrar patrones que sirvan para resolver crímenes del futuro. Lo que parece un trámite burocrático se transforma, capítulo a capítulo, en una de las experiencias más incómodas que ofrece el catálogo de Netflix.

La serie trabaja con paciencia de artesano. No apura nada. Cada episodio se toma su tiempo para presentar al criminal de turno, sentar a los personajes alrededor de una mesa y dejar que la conversación fluya hasta que algo, casi sin aviso, se rompe. La cámara observa, el silencio pesa y el espectador termina incómodo sin saber exactamente en qué momento cruzó el umbral. Esa incomodidad es, a mi entender, la marca registrada de Fincher: la violencia nunca aparece en pantalla, pero uno la siente en el estómago.

Cuando el living de uno se vuelve sala de interrogatorio

  • Ed Kemper, el "Co-ed Killer" de California, recreado con una humanidad perturbadora que hace que el espectador termine casi entendiéndolo, aunque sepa que no debería.
  • El Hijo de Sam, David Berkowitz, cuya entrevista es de las secuencias más tensas de la serie: un tipo que habla del demonio como quien habla de su vecino.
  • Charles Manson, en un arco que ocupa buena parte de la segunda temporada y que muestra cómo el carisma puede ser más peligroso que un arma.
  • Wendy Carr (Anna Torv), la psicóloga que completa el trío protagonista y aporta el rigor académico sin el cual la investigación no podría sostenerse.
  • El propio Holden Ford, cuya transformación personal es, sin spoilerear demasiado, tan inquietante como la de cualquiera de los asesinos que entrevista.

Los actores que encarnan a estos personajes hacen un trabajo notable. Cameron Britton como Ed Kemper, Damon Herriman como Manson y los demás intérpretes logran que escenas filmadas en cuartos sin ventanas resulten más tensas que un tiroteo. Jonathan Groff y Holt McCallany construyen una relación profesional que se va agrietando a lo largo de los capítulos, y Anna Torv equilibra la dinámica con una presencia serena que, cuando habla, parece estar citando a un psicoanalista de la calle Corrientes.

Dos temporadas y un vacío que todavía duele

"Mindhunter" llegó solo a dos temporadas. Una tercera quedó sin producirse y, según trascendió, los costos de producción terminaron siendo demasiado altos para el streaming. Es una lástima enorme, lo reconozco: uno se queda con ganas de más. Pero lo que hay funciona como un ciclo narrativo con peso propio. No quedan tramas abiertas que frustren al espectador y, al mismo tiempo, cada temporada cierra sus propios temas con la solidez de una novela bien escrita.

Para quienes buscan una serie que trabaje la psicología de sus personajes con la misma atención que le dedica a la trama, "Mindhunter" sigue siendo una referencia difícil de igualar dentro del catálogo de thrillers criminales disponibles hoy. Otras propuestas como "You", "Dexter" o "The Killer" pueden entretener, pero pocas veces incomodan de esta manera tan inteligente, tan contenida, tan respetuosa del silencio.

Dónde y cuándo se puede ver

Las dos temporadas de "Mindhunter" están disponibles en Netflix, con 10 episodios la primera y 9 la segunda. Una maratón razonable, con café bien cargado y el teléfono en silencio, alcanza para meterse de lleno en este patio cinematográfico donde lo más escalofriante no es lo que se ve, sino lo que se escucha. Se la recomiendo a quien tenga paciencia, oído fino y ganas de pasarse dos tardes conversando con asesinos sin moverse del sillón. Y, como siempre, me quedo con la pregunta abierta: ¿qué otras series creen ustedes que se acercan a ese equilibrio entre investigación y profundidad psicológica?

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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