Jueves, 17 de septiembre de 2026
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El método ROPA, la llave con la que dos mujeres comparten la aventura de ser madres

La técnica que reparte entre la pareja el aporte de óvulos y la gestación llega a la Argentina como una opción concreta para construir familias. Una pareja cuenta cómo decidió quién donaba y quién llevaba adelante cada embarazo, con el asesoramiento del especialista Agustín Pasqualini.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · 17 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La escena se repite en una casa de Buenos Aires donde el olor a café recién hecho se mezcla con el ruido de las chicas que piden el desayuno. Pamela Visciarelli mira a Mariana Blanco y las dos se ríen, como si todavía les costara creer lo que armaron juntas. Ellas son, desde hace un tiempo, una de esas parejas que los médicos empiezan a ver seguido en los consultorios de fertilidad: dos mujeres que quieren compartir el embarazo desde el lugar que les tocó vivir, la maternidad a medias, con todo lo que eso implica, y lo hicieron gracias al método ROPA.

La sigla ROPA significa Recepción de Ovocitos de la Pareja y, según explicó en diálogo con este portal el especialista en medicina reproductiva Agustín Pasqualini, es una variante de la fecundación in vitro que se aplica cuando las dos integrantes de la pareja son mujeres. Una estimula sus ovarios, aporta los óvulos y los fecunda en un laboratorio con semen de un donante. La otra, en cambio, recibe ese embrión en el útero, después de una preparación endometrial que se planifica con ecografías y análisis hasta lograr el grosor justo del endometrio.

Quién pone los óvulos y quién lleva el embarazo: una decisión de a dos

No hay una regla fija para decidir quién cumple cada rol. Pasqualini lo dijo en términos claros: la distribución de roles sale de combinar los deseos de las dos mujeres con lo que la medicina permite. En la que va a aportar los óvulos se miran sobre todo la edad y la reserva ovárica, y en la que va a gestar se revisa el estado general de salud, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero. Cuando cualquiera de las dos puede asumir ambos roles, lo que termina pesando es cómo cada una imagina la maternidad.

Esa es la parte que más se trabaja en el consultorio, porque la decisión atraviesa lo corporal y lo emocional, y a veces también lo médico. Hay parejas que eligen esta técnica porque quieren estar las dos adentro del proceso, una con la aguja y la ecografía de la estimulación, la otra con las hormonas y los controles del embarazo. Otras, en cambio, llegan porque después de varios intentos fallidos con óvulos propios la chance de un bebé pasa por probar con el material genético de la pareja.

La experiencia de Pamela y Mariana

Las protagonistas de esta historia, Pamela Visciarelli y Mariana Blanco, conocieron la posibilidad después de años de tratamientos que no habían dado resultado. Fue Liliana Blanco, médica de cabecera del proyecto familiar, quien les propuso probar con ROPA: Pamela pondría los óvulos y Mariana gestaría. Hasta ese momento, todos los intentos se habían hecho con material genético de Mariana, y el cansancio y la frustración ya pesaban en la mesa del living.

Antes de sentarse a hablar con la médica, las dos ya habían discutido en casa quién llevaría el primer embarazo. Por la diferencia de edad, querían que Mariana tuviera esa experiencia antes de que el reloj biológico apretara demasiado. Como contó la propia Mariana, además, tenían la idea de que más adelante Pamela pudiera gestar y vivir ese tramo también, porque para las dos era importante no quedar afuera de la panza y las ecografías. La decisión fue tan conversada como médica. Juana, la primera hija, nació gracias a esa combinación: óvulos de Pamela, útero de Mariana, semen de un donante anónimo. Dos años después llegó Eva, esta vez con los óvulos de Mariana y el embarazo llevado por Pamela, otra vez en la primera transferencia.

  • ROPA es una variante de la fecundación in vitro pensada para parejas de mujeres.
  • Una de las mujeres aporta los óvulos, la otra los lleva en el útero.
  • La elección de roles se define en conjunto con el equipo médico.
  • La técnica permite que las dos estén dentro del proyecto reproductivo.
  • En el caso de Pamela y Mariana, cada una gestó una hija en distintos momentos.

Pamela contó algo que resonó mucho en la charla: mientras Mariana transitaba el embarazo de Juana, no siempre fue sencillo explicar a conocidos y desconocidos qué lugar ocupaba ella en la familia. El comentario, casi al pasar, abre una ventana al costado social de estos tratamientos. "Algunas personas no entendían qué era yo en esa casa", recordó Pamela, todavía sorprendida por la cantidad de veces que tuvo que aclarar que también era mamá de la beba que venía en camino. Para ella, la llegada de Juana terminó de cerrar un círculo: fue la forma de reconocerse madre sin necesidad de haber atravesado la panza.

“Ahora lo que esperan es que las chicas crezcan rodeadas de lo mismo que ellas construyeron con tanto esfuerzo: una casa donde se note que las dos son mamás, y que a la hora de contar la historia familiar no haga falta dar demasiadas explicaciones.”Pamela Visciarelli, sobre cómo imagina el futuro junto a Mariana y las hijas
ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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