El ferroviario se comió la Champions: Como 4-1 Leipzig y a otra cosa
El equipo de Fábregas debutó en la máxima cita europea con una goleada que ya es histórica. Nico Paz manejó los hilos, Perrone cerró la fiesta y el aurinegro italiano mandó al rincón a un Leipzig que nunca entendió la noche.
Muchachos, hay que decirlo con todas las letras: el Como salió a la cancha y no se acuerda del debut. Le metió cuatro al Leipzig en el arranque de la fase de grupos de la UEFA Champions League y dejó a más de uno frotándose los ojos en la mitad del mundo. El 4-1 final no es un accidente, es un mensaje.
Primer tiempo: el ferroviario pisó el acelerador y no soltó
A los 14 minutos, Baturina abrió el marcador con una definición que entró limpia, como lo que pedía la noche: un equipo que no se escondiera en su primera vez. El Leipzig, con Demichelis en el banco, no encontró la pelota ni la brújula. A los 37, Douvikas amplió a dos y al vestuario se fueron los italianos con la tranquilidad del que sabe que está haciendo las cosas bien.
Acá no hubo nervios, no hubo estreno. Hubo un equipo que jugó como si llevara veinte años en esto.
- 14' Baturina, la apertura que soltó las manos del Como.
- 37' Douvikas, el segundo para mandar el partido al descanso con el asunto encaminado.
- 53' Diao, tras asistencia de Nico Paz, para el golpe que terminó de romper el partido.
- Perrone, en el cierre, para convertir el contragolpe en goleada histórica.
- Maksimovic descontó para Leipzig, pero no alcanzó ni para asustar.
Nico Paz: dos pases, una amarilla y un aviso a Europa
El mediocampista argentino se mandó un partido de esos que quedan en las fotocopias del club. Manejó los tiempos, cambió la orientación del juego y repartió dos pelotas de gol como si fueran caramelos en la rambla. Se llevó también la tarjeta amarilla temprano en el complemento, una de esas amonestaciones que te cobran por estar siempre en la jugada. La figura, sin discusión, fue él.
Yo lo dije cuando arrancó el partido: cuando el ferroviario tiene la pelota, el resto mira. Y así fue.
Lo que viene y el pronóstico que después voy a tener que comerme
Tres puntos en la primera fecha, arriba en el grupo y con la mochila de la presión afuera. El Como de Cesc Fábregas mostró argumentos para competir de igual a igual contra cualquiera y, sobre todo, para no pasar vergüenza en la máxima cita europea. Ahora hay que ver si sostiene el nivel cuando empiece la mochila de la ronda que viene.
Mi pronóstico, para que después me tiren en cara: el ferroviario se mete entre los ocho mejores y deja a más de un grande europeo masticando bronca. Después, si me equivoco, prometo volver a esta columna con la cola entre las piernas. Pero por ahora, que festeje el aurinegro: se lo ganó de sobra.
