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Una reserva a la vera del arroyo Paraíso, en el corazón de la selva paranaense

A 40 kilómetros de El Soberbio y 290 de Puerto Iguazú, Margay propone cabañas, kayak y caminatas en un enclave de conservación de 65 hectáreas dentro de la biosfera Yabotí, en Misiones.

Por Lautaro RoldánTurismo · 15 de septiembre de 2026 · hace 1 d

A unos 290 kilómetros de Puerto Iguazú, tomando el camino que se interna en Misiones hacia la frontera con Brasil, aparece El Soberbio, una localidad que se convirtió en puerta de entrada a una de las zonas más selváticas de la provincia. Desde allí, recorriendo unos 40 kilómetros más por rutas de ripio y tierra colorada, se llega a Margay, una reserva privada que combina alojamiento, senderos y actividades sobre el agua, en un rincón poco transitado del bosque paranaense.

Para conocer el lugar con calma, la recomendación de quienes lo administran es quedarse entre dos y tres días. No es un capricho: la propuesta incluye caminatas por el monte, navegación en kayak por el arroyo Paraíso y una visita al vivero Kawsay, donde se producen especies nativas. Hay que ir con ropa para mojarse, calzado de trekking, pantalón largo, camisa de manga larga, abrigo para la noche, repelente, protector solar, sombrero y anteojos. Quien lo desoye, lo paga: los mosquitos del lugar no negocian.

Cuatro cabañas sobre el agua, con identidad misionera

La reserva tiene cuatro cabañas instaladas sobre la ribera del arroyo Paraíso, rodeadas de vegetación nativa. Cada unidad cuenta con un deck que da al curso de agua, donde se puede desayunar o merendar mirando pasar el agua. La cocina del lugar trabaja con productos frescos y orgánicos de la zona, con preparaciones que llevan sello regional. De noche, la movida gira alrededor del fogón: conversaciones sobre la cultura guaraní y pescado cocinado en hojas de banano, una técnica que en estas tierras se practica desde hace siglos.

Qué hacer durante el día

  • Senderos autoguiados por el monte, para caminar a propio ritmo.
  • Caminatas con guía profesional, que interpreta la flora y la fauna del bosque.
  • Recorridos en kayak por el arroyo Paraíso, una de las postales del lugar.
  • Visita al vivero Kawsay, donde se producen especies nativas para restauración y arbolado urbano.

El vivero, por cierto, no es un adorno: produce entre 100.000 y 200.000 plantines por año, muchos de ellos destinados a recuperar ambientes degradados y a reponer arbolado urbano en distintas localidades. Margay se inscribe, además, en el área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, un bloque de 253.000 hectáreas de selva paranaense que funciona como uno de los pulmones verdes más importantes del corredor verde de Misiones.

Conservación, cámaras trampa y restauración de suelos

El trabajo ambiental del lugar va mucho más allá del turismo. Incluye el seguimiento de especies como el palo amargo y el monitoreo de fauna con cámaras trampa, una herramienta clave para reducir la presión de la caza furtiva. También se ensayan sistemas agroforestales que combinan cultivos y árboles nativos, con el objetivo de recuperar suelos y biodiversidad. A través del proyecto M2 x Naturaleza, la reserva busca restaurar superficies de selva afectadas por la producción agropecuaria y por incendios.

Para quienes llegan desde lejos, una aclaración útil: El Soberbio también funciona como base para conocer los Saltos de Moconá, ese tramo del río Uruguay que se abre en saltos longitudinales en lugar de cascadas, y que se recorren en lancha o kayak según la altura del río. De modo que la zona admite combinar dos o tres jornadas en Margay con una incursión posterior a Moconá, sin necesidad de volver a Posadas ni a Iguazú.

Mi recomendación, si están planeando la escapada, es apuntar a febrero o marzo. Son meses cálidos pero todavía con caudal suficiente en el arroyo como para que el kayak valga la pena, y la selva está en su plenitud: verde intenso, aves en actividad y mariposas por todos lados. Eso sí: carguen repelente, lleven la cámara con batería de sobra y dense tiempo para sentarse en el deck sin hacer nada, que es, probablemente, lo mejor que ofrece Margay.

LR

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