Una neuquina que escribe el miedo desde la estepa: Romina Tumini vuelve a casa con un libro de relatos atravesados por la Patagonia
Psicoterapeuta, ex bailarina de tango y radicada en Alemania desde hace quince años, la autora presenta este domingo en la Feria del Libro de Neuquén "El olor del miedo", su tercer libro, donde las violencias y los traumas se esconden entre el mar y la estepa.
La escena es la de siempre para quien vuelve al Sur después de mucho tiempo: una casa conocida, un ventanal que da al patio de tierra, el olor a leña entrando antes que el saludo. En esa esquina mental que uno arma cuando imagina un reencuentro, aparece Romina Tumini, neuquina de adopción aunque nacida en Santa Fe, criada a medias en Ushuaia y formada como maestra en la Universidad Nacional del Comahue, que vuelve desde Alemania, donde vive hace quince años, para presentar este domingo su tercer libro. La cita es a las 18 en la sala Walsh de la Feria Internacional del Libro de Neuquén, con entrada libre y gratuita, y con un diálogo que compartirá con el escritor Sebastián Sánchez.
Uno se la imagina bajando del micro con el bolsón de las presentaciones y una mochila de preguntas. Romina, me dijo una vez Beatriz, la vecina de toda la vida en el barrio donde ella daba clases, es de las que vuelven siempre. Aunque se fue hace un cuarto de siglo empujada por el tango, primero a Suecia, después a Estados Unidos, después a Grecia y por último a Alemania, no cortó el hilo. Y acá estamos, otra vez, recibiendo a una de las nuestras.
El tango como puerta y la psicología como oficio
La historia de Romina Tumini tiene esa doble condición que a mí, como lectora, me resulta entrañable: una mujer que se fue por el cuerpo y volvió por la palabra. Empezó bailando tango, que es una forma de conocer el mundo con la piel, y terminó estudiándolo desde otro lado: se formó como psicóloga y se especializó en psicoterapia humanista con foco en trauma. Hoy trabaja en Europa acompañando a migrantes, refugiados y víctimas de violencia. Es decir: lleva décadas escuchando lo que el miedo deja en la gente.
De ese archivo vivo, hecho de historias ajenas que de algún modo la atravesaron, salió su literatura. "La Elegida del Mar", su libro de 2024, y el primero, dedicado a infancias en situación de refugio y publicado en 2023, le habían servido para tantear el género. Ahora, con "El olor del miedo" (editorial Avant), se anima a algo más arriesgado: relatos de violencias y traumas que transcurren en la estepa, el mar y los paisajes sureños, y que usan el paisaje patagónico no como decorado sino como estado de ánimo.
“Para escribirlo, Romina volvió a recorrer sus propios recorridos vitales y los de quienes la rodearon, y armó unas tramas donde la geografía hace de confidente silencioso de lo que no se dice. Lo que se ve en la superficie, advierte, no siempre es lo que duele por dentro.”Mariana Ledesma
- Título: "El olor del miedo", de Romina Tumini.
- Editorial: Avant.
- Fecha y hora de la presentación: domingo 13 de septiembre, a las 18.
- Lugar: sala Walsh de la Feria Internacional del Libro de Neuquén.
- Invitado al diálogo: el escritor Sebastián Sánchez.
- Punto de venta en la feria: Stand 71.
- Entrada: libre y gratuita.
Una neuquina que escribe desde lejos como nosotros los santiagueños
Hay algo que a mí, que vengo del Norte profundo, me toca especialmente: la idea de que alguien se va lejos y, sin embargo, sigue escribiendo desde el lugar que dejó. Romina Tumini hace años que vive en Europa, pero sus cuentos huelen a viento sur, a mar austral, a esa Patagonia que no se deja querer de cualquier manera. Su literatura, dice ella misma, no traiciona a quienes acompañó en los consultorios: es, más bien, la forma de convivir con un dolor ajeno que, después de tanto tiempo, ya forma parte del propio.
Por eso, cuando uno hojea "El olor del miedo" antes de la feria, lo que encuentra es otra cosa: relatos que no escandalizan pero tampoco dejan respirar. Tramas donde la violencia aparece envuelta en paisaje, y donde el miedo tiene olor, textura, casi un color de estepa. Es un libro para leer con tiempo, mirando por la ventana, acordándose de algún paisaje que creíamos conocer y que, de golpe, se nos vuelve.
La pregunta queda picando para los que vamos a estar el domingo en la sala Walsh: ¿leíste alguna vez un libro que te haya obligado a mirar distinto un paisaje que creías conocer? Yo, mientras espero la presentación, me imagino a Romina firmando ejemplares en el Stand 71 y pienso que eso que ella espera que pase, que un puñado de lectores neuquinos se reconozcan en sus páginas, es exactamente lo que uno desea cuando vuelve a casa después de tanto tiempo: que la distancia no haya borrado nada, ni la geografía ni el idioma del corazón.
