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Una caída en el Cerro Bayo que reabre el debate sobre qué hacer cuando alguien se golpea lejos de la pista

Un referente del snowscoot y el snowbike se accidentó en nieve profunda fuera de pista y salió ileso, pero el episodio dejó al descubierto una variable clave del riding de montaña: cómo reacciona el grupo antes de seguir bajando.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

La casa del Cerro Bayo, en Villa La Angostura, amaneció con esa calma rara que tiene la cordillera cuando recién se empieza a mover la gente del refugio. Afuera, la nieve polvo cubría todo como si alguien hubiera tirado una frazada blanca sobre el mundo. En una de esas laderas que miran hacia el lago, un rider argentino especialista en dos disciplinas que cada vez suman más adeptos, el snowscoot y el snowbike, se calzó el casco, revisó las fijaciones y arrancó un descenso fuera de pista. Lo que empezó como una bajada técnica terminó, de un momento a otro, en una caída aparatosa en nieve profunda. Salió ileso, pero la imagen dejó picando algo que los instructores de alta montaña vienen repitiendo hace años y que a veces se nos olvida en plena adrenalina.

Porque a nosotros, los que transpiramos la montaña en invierno, nos gusta contar las bajadas, la nieve virgen y la foto con la cumbre atrás. Hablamos poco, en cambio, de lo que pasa cuando alguien se cae lejos del área balizada y el grupo tiene que decidir en segundos qué hace. Y esa decisión, créanme, puede ser la diferencia entre un susto y una tragedia.

Qué son el snowscoot y el snowbike, y por qué no son lo mismo que un snowboard

Para quienes nunca los vieron en acción, vale la pena aclararlo: el snowscoot y el snowbike nacieron del cruce entre una bicicleta BMX y una tabla de snowboard. La rueda delantera se reemplaza por un esquí corto y la trasera por una tabla, de modo que el rider se maneja parado, como si fuera en bici, pero deslizándose como si estuviera en una tabla. Luqe, el protagonista del episodio en el Cerro Bayo, es uno de los referentes argentinos de estas dos modalidades, que crecen a fuerza de riders que buscan algo distinto del esquí tradicional y del snowboard clásico.

Son disciplinas que parecen accesibles pero que encierran una trampa: la combinación de pendientes empinadas y nieve no compactada exige un nivel técnico alto y, sobre todo, un conocimiento muy fino del terreno. Cualquier error en la lectura de la pendiente o en la distribución del peso termina, como le pasó a Luqe, en una caída que puede arrastrar al rider varios metros ladera abajo antes de que el cuerpo se detenga.

Lo que pasó en la nieve polvo y por qué importa

En el incidente que protagonizó Luqe, el deportista perdió el control durante el descenso y cayó varios metros por la pendiente hasta detenerse. Milagrosamente, salió sin lesiones. Pero el episodio dejó expuesta una de las variables más críticas del esquí y el riding en terreno no balizado: la respuesta del grupo ante una emergencia. En nieve polvo profunda, una persona que se cae puede quedar parcial o totalmente enterrada. Y ahí el reloj corre más rápido de lo que uno quisiera.

  • Ante una caída, el grupo se detiene de inmediato. Nadie sigue bajando hasta saber cómo está el compañero.
  • Se establece contacto visual o verbal con el accidentado. Si no responde, hay que acercarse para evaluar su estado.
  • En nieve profunda, una persona puede quedar enterrada y asfixiarse en minutos: cada segundo cuenta.
  • Nunca se sale solo: el estándar es un mínimo de tres integrantes por grupo.
  • Equipo obligatorio: detector de víctimas de avalancha (DVA), pala y sonda, siempre en el cuerpo, no en el auto.
  • Informar a alguien en tierra el recorrido previsto y la hora estimada de regreso.

Eso lo dice cualquier manual, pero lo cuento como lo viví más de una vez conversando con gente de acá, de la zona andina. Una vecina del Bolsón, Mirta, me lo repetía cada vez que me veía cargar el bolso para ir a la montaña: «Mirá, pibe, el día que subís solo, el día que volvés solo». Tenía razón. Aunque uno vaya con grupo, la primera reacción instintiva suele ser seguir de largo, sobre todo si la caída parece menor. Y ese es justamente el error que los protocolos intentan corregir.

Por qué el Cerro Bayo es un escenario ideal para esta discusión

El Cerro Bayo, con su centro de esquí Villa La Angostura al pie, ofrece zonas habilitadas para esquí y snowboard, pero también amplias áreas de nieve virgen a las que acceden riders y esquiadores experimentados fuera de los límites controlados. Es, en otras palabras, el lugar donde la línea entre pista y fuera de pista es tan fina que a veces uno la cruza sin darse cuenta. Y es exactamente en ese borde donde los protocolos del grupo dejan de ser teoría y se vuelven cuestión de vida o muerte.

Lo de Luqe terminó bien, y eso no es un detalle menor. Porque si algo nos enseña este tipo de episodios es que la montaña siempre te da una segunda oportunidad, pero no te garantiza una tercera. Cada vez que un rider se levanta de la nieve polvo y cuenta lo que pasó, lo que está haciendo en realidad es abrir una puerta para que el resto tomemos nota, revisemos nuestro equipo y, sobre todo, recordemos que la montaña se disfruta de a varios, no de a uno. Eso es, al final del día, lo que uno espera que pase cada vez que calza las botas y se para frente a la pendiente.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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