Créditos UVA para monotributistas: nueve bancos con la lapicera abierta y tasas de hasta el 15%
Los préstamos hipotecarios en dólares ajustados por UVA ya tienen oferta concreta para quienes facturan bajo el régimen simplificado. Los montos van de 141.000 a 248.000 dólares, los plazos hasta 30 años y la diferencia de tasa puede superar los seis puntos según se acredite o no el sueldo en el banco.
En el mercado de créditos hipotecarios ajustados por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) ya no hace falta ser empleado en relación de dependencia para acceder a la casa propia: al menos nueve bancos de primera línea abrieron la lapicera y financian directamente a monotributistas, con montos que arrancan en 141.000 dólares y pueden trepar hasta 248.000, plazos de 15 a 30 años y tasas en pesos que dependen casi exclusivamente de una variable: si el solicitante deposita su sueldo en la misma entidad o no.
El Banco Hipotecario arranca la oferta con un techo de 170.000 dólares a 15 años y financia el 80% del valor de tasación. Banco Ciudad se posiciona en el otro extremo y llega a 248.000 dólares para primera vivienda, aunque baja a 70.000 para otras operaciones, con un plazo de 25 años y cobertura del 70%. Brubank y Banco Nación comparten un monto cercano a los 216.000 dólares con plazos de hasta 30 años; la diferencia pasa por el porcentaje financiado: Brubank cubre el 70% en primera vivienda y el 60% en segunda, mientras que Nación llega al 75%.
Los que no ponen tope de monto
- Banco Macro: hasta 20 años, con coberturas que van del 60% al 90% según la edad del solicitante y el valor de la propiedad.
- BBVA: financia el 80% a plazos de hasta 30 años.
- Banco del Sol: sin tope de monto, financia el 80% o el 70% según el caso, a 20 años.
Credicoop, en tanto, ofrece hasta 141.000 dólares a 20 años (70% en primera vivienda y 50% en segunda) y se anota la tasa más baja del relevamiento: 7,5% con acreditación de haberes y 9% sin ella. Comafi cierra el listado con hasta 246.000 dólares a 20 años y una financiación del 75%.
El cuadro de tasas refleja una lógica común que el ahorrista avezado ya conoce y que el monotributista desprevenido termina pagando cara: quien acredita su sueldo en el banco accede a un rango que va del 6,7% en Banco Nación al 12% en Brubank; sin esa condición, el porcentaje puede saltar hasta el 15% en algunas entidades, una diferencia que en el largo plazo equivale a varios miles de dólares de costo financiero total. La mayoría de los bancos fija además que la cuota no supere el 25% del ingreso mensual del solicitante, aunque el Hipotecario es más estricto y recorta ese tope al 20%.
El atajo con sueldo como complemento
Galicia y Santander ofrecen una puerta lateral para quienes no llegan al ingreso mínimo exigido: exigen que el titular tenga un sueldo en relación de dependencia, pero admiten sumar la facturación del monotributo para completar el requerimiento. Ambas financian el 70% a plazos de hasta 20 años y aplican tasas del 9,5% con acreditación de sueldo, una variante que en los hechos deja afuera al monotributista puro y reconfigura el universo de potenciales tomadores, un dato que no siempre aparece claro en la publicidad bancaria.
A la hora de sentarse a negociar, el monotributista tiene que hacer la cuenta que el banco no siempre hace pública: si deposita el sueldo allí donde pide el préstamo, la tasa puede caer más de seis puntos; si no, el costo se dispara y la cuota inicial empieza a parecerse más a un alquiler en dólares que a una cuota de acceso a la propiedad. La pregunta que queda picando en el mostrador es la de siempre: en un crédito a 25 o 30 años, con la cuota atada al índice UVA y la suba del dólar corriendo en paralelo, ¿quién termina pagando la cuenta cuando el ajuste pega más fuerte que el salario?
