Jueves, 10 de septiembre de 2026
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Tres mil quinientos vecinos en medio del Atlántico: la vida cotidiana que Aparo filmó en las Malvinas

El cineasta Pablo Aparo convivió cinco meses con Matt, un productor rural de las islas, y armó "Los vencedores", el documental que se proyecta en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · 10 de septiembre de 2026 · hace 53 min

Me cruzo con una vecina en la esquina de siempre, Mirta, que me pregunta con cara de curiosa qué hay de nuevo para el finde. Y le cuento que hay un plan distinto al de siempre: sentarse en la butaca de un cine y dejarse llevar por la vida de tres mil quinientos personas que viven a casi quinientos kilómetros de la costa argentina, en el lugar del mundo donde Argentina y el Reino Unido se sacaron chispas hace más de cuatro décadas. Mirta me mira con ese gesto que ponemos los argentinos cuando alguien nombra las islas y me dice, casi sin pensarlo: "Yo quiero ver qué tienen ellos en la cabeza". Esa es exactamente la pregunta que se hizo Pablo Aparo antes de subir al primer avión.

Aparo, cineasta de cuarenta años, tenía una inquietud concreta antes de su primer viaje a las Malvinas, en 2020. En las islas viven unos tres mil quinientos civiles, una cifra comparable a la cantidad de militares que permanecen estacionados de forma permanente en la base aérea de Mount Pleasant, a pocos kilómetros de Stanley. ¿Cómo se hace la vida cotidiana con una instalación militar de ese tamaño tan cerca? ¿Cómo se convive con eso en lo más ordinario, en el almacén, en la escuela, en el club del pueblo? Para encontrar respuestas concretas, viajó tres veces: diez días en 2020 y luego estadías que suman cinco meses entre 2023 y 2024. Tuvo que gestionar los permisos de filmación ante la Administración de Malvinas y, como él mismo reconoce, fue recibido de manera despareja: algunos kelpers se prestaron a charlar, otros le pidieron que apagara la cámara y, directamente, hubo lugares a los que no lo dejaron entrar.

Matt, el terrateniente que le abrió la puerta de su granja

De todos los isleños, uno solo le dijo que sí a la propuesta de filmación: Matt, un terrateniente local dueño de una estancia extensa en medio de las montañas, conocido por expresar abiertamente su rechazo hacia la Argentina. Esa misma tarde, después del sí, Aparo ya estaba durmiendo en la granja de Matt. Esa es la fibra con la que está tejido "Los vencedores": la convivencia entre un cineasta argentino y un isleño que no quiere saber mucho con la Argentina, en un territorio donde el pasado sigue siendo presente y donde cada palabra se mide dos veces.

Uno de los momentos más tensos del documental ocurre cuando ambos visitan el Salón de la Pradera del Ganso, el lugar donde el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños, entre ellos a Matt y a su familia, durante varias semanas de mayo de 1982. La sola presencia de un argentino en ese punto de memoria generó que varios asistentes se levantaran y abandonaran el lugar. La escena se vuelve elocuente: lo que para los argentinos es historia lejana, para muchos kelpers es todavía una herida abierta que se toca con cuidado. Y Aparo, en lugar de mirar desde afuera, decide quedarse parado ahí, en esa incomodidad, y dejarla registrada.

Lo que circula poco de la guerra: galpones abiertos y cartas en inglés

El documental también recoge testimonios y hallazgos que en la Argentina se escuchan poco. Varios isleños cuentan que, después del cese del fuego, abrieron galpones donde el Ejército había almacenado cosas y se encontraron con donaciones de ropa de invierno y alimentos enviados desde el continente para los soldados argentinos, que habían estado expuestos al frío polar sin recibirlas nunca. En esos mismos galpones aparecieron cartas que soldados argentinos escribieron a los propios kelpers, redactadas en un inglés elemental y algo desprolijo, pidiendo comida o abrigo. Son papeles que cambian el ángulo: muestran a chicos de veinte años, reclutados a la fuerza en buena parte, escribiéndole "por favor, necesito un abrigo" a gente del lugar. La guerra, vista desde la cocina y no desde el parte militar.

“Los vencedores ganó dos premios en el BAFICI, pasó por la sala del Malba y hoy se puede ver en salas de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba. Conviene revisar la cartelera de cada complejo porque la programación cambia semana a semana y las funciones no abundan.”
  • Tres mil quinientos civiles viven hoy en las islas Malvinas, una cifra comparable a la cantidad de militares de la base de Mount Pleasant.
  • Pablo Aparo viajó tres veces: diez días en 2020 y cinco meses en total entre 2023 y 2024.
  • Matt, un terrateniente de las islas conocido por su rechazo a la Argentina, fue el único isleño que aceptó ser filmado.
  • El Salón de la Pradera del Ganso, donde el Ejército argentino recluyó a civiles en mayo de 1982, sigue siendo un punto de memoria sensible para los kelpers.
  • El documental muestra galpones con donaciones de ropa y comida enviadas para soldados argentinos y cartas de conscriptos escritas en inglés elemental.
  • La película se proyecta en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba; consultar cartelera antes de ir.

Antes de despedirme le dejo la pregunta a Mirta, que sigue parada en la esquina con el mate en la mano, esperando el colectivo: ¿cambiaría algo en la imagen que tenemos de las islas ver la historia desde la perspectiva de quienes viven allá del otro lado del mostrador? Ella se queda pensando, mira para abajo y me contesta, con la voz de nosotros los santiagueños que sabe preguntar antes que responder: "Y, mirá, capaz que uno entiende un poco más, capaz que no, pero al menos uno deja de repetir lo mismo de siempre". Es lo que muchos esperan que pase cuando se apagan las luces de la sala y empieza a rodar "Los vencedores": que la próxima vez que alguien en la mesa familiar suelte una frase hecha sobre las Malvinas, haya en la memoria una cocina, una granja, un galpón abierto y una carta escrita con manos frías. Algo concreto. Algo visto con los propios ojos.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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