Martes, 22 de septiembre de 2026
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Trece bajo la lluvia: el misterio que Netflix le confía a un Holmes en decadencia

La miniserie “El problema final”, adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte con José Coronado como detective fuera de cámara, llega el 25 de septiembre en cuatro episodios. Un hotel aislado por un temporal, una turista inglesa muerta y un crimen del que nadie puede escapar.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 22 de septiembre de 2026 · hace 3 h

Cuenta el Chaqueño Palavecino que hay noches en las que el viento se empecina en soplar y no deja salir a nadie del patio. Algo de esa imagen, la de la gente arrinconada por la intemperie, sobrevuela la historia que llega a Netflix el viernes 25 de septiembre, porque toda la trama se cocina adentro de un hotel pequeño de una isla, mientras afuera del 1959 cae un temporal que convierte al lugar en una trampa. Adentro quedan trece personas. Afuera, nadie puede entrar. Y en el medio, una turista inglesa muerta en su cuarto, que parece haberse quitado la vida hasta que alguien se toma el trabajo de mirar con cuidado y descubre que las cosas no cierran como en un suicidio.

La serie se llama “El problema final” y es, antes que nada, una adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte. Tiene cuatro episodios, los dirige Félix Viscarret y la produce MOD Producciones. El protagonista es José Coronado, que acá interpreta a un actor veterano llamado Basil, un tipo cuya carrera atraviesa un declive después de haber sido, en sus mejores años, el Sherlock Holmes del cine. Ese pasado, esa sombra de detective de ficción, es lo que empuja a los demás huéspedes a buscarlo cuando el cuerpo aparece: si alguna vez resolvió misterios delante de una cámara, razonan, puede que sirva para resolver uno de verdad.

En un hotel pequeño, con la policía afuera

Lo que sigue es de manual, pero del manual bueno. El temporal impide la llegada de la policía y obliga a los huéspedes a arreglárselas solos. Como el asesino, si lo hay, está entre ellos, la historia arma lo que la tradición llama un misterio de cuarto cerrado: un grupo aislado, un crimen por esclarecer y sospechas que, como una mancha de humedad, se van corriendo por todos los rincones. El personaje de Coronado carga con una ventaja y un problema: conoce los trucos del género porque los interpretó, pero ahora no tiene un director que le marque la próxima toma ni un guion que le avise quién es el culpable.

El elenco que lo rodea tiene nombres pesados del cine español. María Valverde se mete en la piel de Adela Figueroa, y también están Maribel Verdú, Martiño Rivas, Gonzalo de Castro, Pepón Nieto, Cristina Kovani y José Condessa. La ambientación de época está cuidada con cariño: hablamos de un hotel insular, de 1959, con tormentas que cortan caminos y teléfonos que no contestan. Es el tipo de escenario en el que cualquier ruido de pasos en el pasillo suena más fuerte de lo que debería.

Una muerte, muchas manos

  • Una turista inglesa aparece muerta en su habitación del hotel.
  • Los primeros indicios hacen pensar en un suicidio.
  • Las contradicciones de la escena permiten advertir que hubo un homicidio.
  • El temporal impide la llegada de la policía al lugar.
  • Trece personas quedan aisladas, y el asesino, si existe, es una de ellas.

Al referirse al proyecto, Coronado lo emparentó con los relatos de deducción de Conan Doyle y de Agatha Christie, esos libros donde la lógica y los detalles escondidos terminan armando el rompecabezas. También marcó la diferencia con otros thrillers que hizo en pantalla y se mostró expectante por la brevedad del formato: cuatro capítulos para contar todo, sin estirar la intriga más allá de lo necesario. La serie no necesita más: tiene un escenario cerrado, una víctima, trece sospechosos y un detective que sabe mucho de mentiras porque las dijo muchas veces delante de una cámara.

Si uno se deja llevar por la propuesta, “El problema final” se ofrece como una de esas historias donde el placer está en mirar de cerca a los personajes, en fijarse en los gestos y en los diálogos, mientras la tormenta sigue golpeando las ventanas del hotel. El misterio es de los clásicos, pero el punto de partida tiene una vuelta de tuerra simpática: el detective es un actor que alguna vez hizo de detective, y ahora le toca serlo en serio, sin red y sin poder salir a escena. Habrá que ver si la lógica de Holmes le alcanza para desarmar el problema final.

“Elenco completo para un misterio de cuatro capítulos, con José Coronado como actor devenido en detective y un hotel aislado por un temporal como única escenografía.”Pablo Trejo, Cultura y espectáculos
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Pablo TrejoCultura y espectáculos

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