Siete días, ocho recetas: el menú de septiembre para resolver la semana sin complicarse
De lunes a domingo, una recorrida por preparaciones caseras que aprovechan los productos de estación y van desde un bowl rápido hasta unas ribs a la barbacoa, con un cierre dulce que ya pide frutillas.
Vuelvo a sentarme frente a la hoja en blanco con la misma sensación de cada mes: la cocina de septiembre empieza a pedir productos nuevos, todavía tibios de invierno, y ya con la puerta entreabierta hacia la primavera. Espárragos, zapallitos, brócoli, espinaca y las primeras frutillas que asoman en las verdulerías son la excusa perfecta para armar un menú semanal que resuelva almuerzos y cenas sin tener que pensar demasiado. La propuesta que armé esta vez recorre ocho preparaciones caseras, con opciones rápidas para los días hábiles y alguna más elaborada para el fin de semana, incluida una tarta clásica de frutillas con dulce de leche y crema para cerrar el domingo con algo dulce.
De lunes a viernes, platos que se cocinan solos
La semana arranca con un bowl de arroz con huevo y palta, una combinación sencilla que funciona tanto para el almuerzo como para una cena rápida cuando uno llega cansado a casa. El martes llega la quiche de espárragos, esa tarta salada de origen francés con base de masa brisée y un relleno de huevos con crema que se convirtió en uno de los grandes clásicos de la cocina versátil: con la misma técnica se puede cambiar el vegetal de estación y nunca aburre. El miércoles el protagonismo lo toman las supremas de pollo doradas, con una salsa liviana de mostaza, queso descremado y espinaca fresca que se cocina en pocos minutos y se adapta a cualquier hora del día.
El jueves la propuesta es el revuelto de zapallitos, un plato sencillo y rendidor que tiene un truco que marca la diferencia: agregar queso rallado al final para que se derrita en la propia sartén. Sirve como plato principal con arroz o como guarnición de carnes a la parrilla y pollo al horno. El viernes cierra la seguidilla con canastitas de brócoli rellenas con pollo desmenuzado, panceta dorada y brócoli, cocidas en masa de empanada al horno. La ventaja frente a las empanadas tradicionales es que admiten bastante más relleno y, sobre todo, no hay que pelearse con el repulgue.
- Lunes: bowl de arroz con huevo y palta, rápido y rendidor.
- Martes: quiche de espárragos con base de masa brisée.
- Miércoles: supremas de pollo con mostaza, queso descremado y espinaca.
- Jueves: revuelto de zapallitos con queso rallado al final.
- Viernes: canastitas de brócoli con pollo y panceta al horno.
Fin de semana con tiempo y algo dulce
El sábado se reserva para los canelones de verdura, una preparación que admite mil rellenos según lo que haya en la heladera. Para que la masa de panqueques sostenga bien el relleno sin romperse, conviene hacerla un poco más gruesa que la que se usa para los panqueques dulces, un detalle que parece menor pero cambia el resultado. Y si se quiere darle un toque vistoso, hay un truco simpático: licuar hojas de espinaca o acelga con la preparación para lograr una masa de tono verde intenso que sorprende en la mesa. El domingo le toca a las ribs de cerdo a la barbacoa, costillas cocidas lentamente en caldo y luego pasadas por el horno con salsa barbacoa, con ese resultado dulce y ahumado que convierte cualquier domingo en una pequeña reunión.
Para cerrar la semana, nada mejor que la tarta de frutillas de Blanca Cotta, con masa quebrada, una capa generosa de dulce de leche, crema y frutillas frescas. Aunque la plena temporada de frutillas todavía no llegó y se ve poco en las verdulerías porteñas, ya se consiguen algunas en punto y sirven perfectamente para esta preparación. La recomendación de temporada es justamente esa: arrancar a probar las primeras frutillas locales ahora, mientras todavía son caras y escasas, y guardar las preparaciones más ambiciosas con frutillas para octubre o noviembre, cuando bajen de precio y la oferta se haga más amplia.
