Lunes, 21 de septiembre de 2026
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Siete días en la cocina: cómo armar un menú de semana sin aburrirse ni tirar la plata

Sándwiches, verduras rellenas, pollo a la cacerola y una pizza con peras y queso azul: una recorrida por las preparaciones del 21 al 27 de septiembre, con los trucos que hacen la diferencia y los precios que hay que tener en cuenta antes de ir al mercado.

Por Lautaro RoldánTurismo · 21 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A poco más de mil kilómetros de Buenos Aires, en cualquier cocina argentina de clase media, llega ese momento de la semana en que uno abre la heladera, la mira con cara de circunstancias y se pregunta qué carajo va a cocinar de lunes a domingo. La respuesta, esta vez, la trae un menú semanal que va del 21 al 27 de septiembre y que se las ingenia para alternar propuestas rápidas para llevar con otras de olla lenta, sin repetir sabores ni meter siempre los mismos ingredientes. Yo lo recorrí completo, lo pienso aplicar en casa y se los cuento paso a paso, con los precios que se manejan en el súper y los horarios que mejor le sientan a cada preparación.

Verduras que mandan: zapallitos, morrones y espinacas

La tarta de zapallitos es de esas comidas que parecen simples pero esconden una trampa: si no se cocinan bien las verduras, la masa queda mojada y se rompe sola. El truco está en cocinar los zapallitos destapados, para que el agua que largan se vaya evaporando, y después dejarlos escurrir unos minutos en un colador antes de mezclarlos con el resto del relleno. Un kilo de zapallitos redondos cuesta en la verdulería unos 2.500 pesos, y con eso salen unas seis porciones de tarta. Los morrones rellenos, en cambio, son la opción para el domingo: se eligen tres o cuatro unidades del mismo tamaño, unos 3.000 pesos el kilo, y se llevan al horno con un relleno base de arroz que admite variantes con pollo desmenuzado, atún o huevo duro. Como me dijo una cocinera amiga, la clave es la paciencia: "si los morrones son parejos, se cocinan todos juntos y no quedan crudos los del medio".

Para llevar: sándwich de huevo y palta, y buñuelos de espinaca

Para el almuerzo de oficina o una vianda al colegio, el menú propone un sándwich de huevo duro pisado con palta, que según el material permite ahorrar la mayonesa porque la palta ya aporta cremosidad. Conviene tostar el pan en la sartén o en la tostadora y agregar las hojas verdes recién en el momento de armar el sándwich, así no se marchitan. Los huevos cuestan unos 4.500 pesos la docena y la palta, dependiendo de la zona, anda por los 3.000 pesos el kilo. Los buñuelos de espinaca son la otra vedette de la semana: se pueden servir como entrada caliente o como acompañamiento de una carne grillada, y rinden para unas veinte unidades con un atado de espinacas de unos 1.800 pesos.

Pollo con tiempo: dos versiones para la cacerola

Las dos preparaciones con pollo comparten una premisa que vale la pena repetir: el fuego bajo y el tiempo largo son innegociables. La pechuga a la cacerola con tomate se cocina despacio para que la carne quede tierna y la salsa tome cuerpo, lista para recibir un plato de arroz blanco o, si se prefiere, una polenta bien cremosa. El kilo de pechuga ronda los 9.000 pesos en las carnicerías de barrio, y un kilo de tomates redondos para la salsa unos 2.200 pesos. Es comida rendidora para cuatro personas sin problemas, y al día siguiente, si sobra, se puede desmenuzar y rellenar unos tacos o unas empanadas.

Pizza de estación y un postre con altura

Para el viernes o el sábado, la propuesta es una pizza con queso azul, peras y rúcula, terminada con un hilo de miel antes de llevarla a la mesa. Suena raro, pero el contraste entre lo salado del queso azul y lo dulce de la pera funciona, y la miel ata todo. Las peras Williams, que son las de estación en esta parte del año, cuestan unos 2.500 pesos el kilo, y el atado de rúcula otros 1.500. Para el postre, la idea es tomar una magdalena o un muffin ya hecho, abrirlo al medio y rellenarlo con una crema de limón que se termina con merengue italiano o chantillí. La acidez del limón contra el dulzor de la cobertura es lo que hace que este postre no empalague.

La recomendación de temporada

Si me preguntan cuándo conviene animarse con este menú completo, les digo que lo hagan ahora, en la última semana de septiembre, cuando las verduras de estación están a buen precio y los días frescos invitan a encender el horno y bajar la tapa de la cacerola. La primavera ya está asomando, pero todavía se come con manta en la mesa, y eso es lo que hace que estas preparaciones peguen justo en el momento justo. Anímense, guarden la lista en la heladera y, cuando terminen la semana, me cuentan cuál fue el plato que más les sorprendió.

LR

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