Sexto mes en rojo: el consumo financiado con crédito se hunde y las familias no encuentran piso
Los préstamos a los hogares acumulan seis caídas mensuales consecutivas, las tarjetas lideran el retroceso y las ventas de consumo masivo siguen en terreno negativo desde hace nueve meses.
El crédito al consumo de las familias perdió 1,1% real en octubre, según datos de la consultora Equilibra basados en información del Banco Central. Es el sexto mes seguido en baja, una racha que no tiene antecedentes en lo que va de la serie y que aparece en un momento en que el bolsillo de los hogares ya viene exprimido por la inflación y por los costos de vivir día a día. Cuando la plata que sostiene las compras cotidianas deja de circular a crédito, el problema no es un dato aislado: es una señal de que el consumo se achica desde la base.
Seis meses de caídas sin una sola suba
Desde mayo, el volumen de créditos al consumo no registró ningún mes positivo. La secuencia de retrocesos es la siguiente y conviene tenerla a mano para entender que no se trata de un tropiezo puntual:
- Mayo: caída de 1,7% real.
- Junio: caída de 0,8% real.
- Julio: caída de 1,2% real.
- Agosto: caída de 0,9% real.
- Septiembre: caída de 0,5% real.
- Octubre: caída de 1,1% real, según el mismo relevamiento.
- El último mes con variación positiva había sido abril, con una suba de apenas 0,1%.
Dónde pega más fuerte el retroceso
Dentro del detalle de octubre, las tarjetas de crédito fueron las que más se retrajeron, con una baja de 2,1% real mensual. Los préstamos personales cedieron 0,1%. En sentido contrario, las líneas con garantía real, impulsadas por los créditos hipotecarios, crecieron 2,3%. Ese contraste es clave: la mejora se concentra en financiamiento de largo plazo y de mayor monto, mientras que el crédito que usan las familias para comprar en el día a día sigue cayendo. El total de préstamos en pesos a las familias cerró octubre con una baja de 0,3%.
Las ventas confirman lo que muestra el crédito
El retroceso del financiamiento no llega solo. Según la consultora Scentia, las cantidades vendidas de consumo masivo bajaron 1,2% interanual en septiembre, y en los primeros nueve meses del año acumulan un descenso de 2,7% frente al mismo período de 2023. Un estudio de NielsenIQ apunta a una caída más pronunciada: en el bimestre agosto-septiembre, las ventas retrocedieron 5,8% interanual. Con menos crédito y menos compras, el cuadro es coherente y no admite demasiadas lecturas optimistas.
La morosidad de los hogares mostró una mejora puntual: la tasa de préstamos con atrasos de más de 90 días bajó de 12,81% en agosto a 12,20% en septiembre, según la consultora 1816 en base a la Central de Deudores del Banco Central. Pero el propio análisis aclara que la mejora se explicó por una reducción del saldo en mora, que cayó 4,1% real, y no por un aumento del crédito sano. Mientras tanto, las refinanciaciones crecieron hasta representar 3,9% del crédito a las familias en septiembre, el nivel más alto de la serie. Dicho en criollo: buena parte de la mejora en los números es una foto de deudas que se acomodan, no de familias que recuperan capacidad de pago. Y la pregunta de fondo, la que nadie responde con un gráfico, es quién paga la cuenta de esta caída.
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