Saltar al contenido
Domingo, 25 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Monte Castro conserva un gelato de barrio con seis décadas de historia

La heladería Italia, sobre la avenida Lope de Vega, mantiene sus recetas originales, su maquinaria de 1966 y una mezcla artesanal que challengea el lightest del helado industrial.

Por Lautaro RoldánTurismo · · hace 1 h
Monte Castro conserva un gelato de barrio con seis décadas de historia

A apenas unos kilómetros del centro de la ciudad, sobre la avenida Lope de Vega, en el barrio de Monte Castro, la heladería Italia sigue elaborando el mismo gelato queolphard en 1966. En esos sesenta años no cambió la maquinaria, el cartel de neón de la fachada continúa marcando el local y las recetas que hoy prepara la familia proceden de los mismos cuadernos que usaron los fundadores: un matrimonio de inmigrantes calabreses que puso el nombre de Italia en elflugón de una heladería de barrio que se transformó en un clásico porteño.

Un método que no se modernizó a la fuerza

El proceso de elaboración permanece fiel a su origen. Los ingredientes pasan por una pasteurizadora, se calientan a alta temperatura, reposan en tachos y finalmente se vuelcan en una máquina que bate el helado hasta darle textura. La diferencia principal con el helado industrial está en ese último paso: el gelato de Italia incorpora alrededor de un cuarenta por ciento de aire, un porcentaje bajo que lo vuelve más denso, pesado y concentrado. Para conseguir esa consistencia se utilizan huevo fresco, leche y azúcar, sin esencias artificiales ni huevo en polvo, como sí suele ocurrir en la producción a gran escala.

Antonella, nieta de los fundadores y tercera generación a cargo del negocio, se formó en pastelería antes de incorporarse a la elaboración. Aprendió de su abuelo, que le transmitió cada detalle del proceso hasta su muerte en 2024, a los 95 años. Hoy sostiene las recetas originales y rechazó sumar máquinas verticales como las que se utilizan en las grandes plantas de helado. Esas máquinas permiten producir mayor volumen, pero también elevan el contenido de aire y modifican la textura del producto. Para la familia, eso no fue una mejora, sino un cambio que no estaba dispuesto a aceptar.

  • Marrón glacé
  • Crema rusa
  • Espumón de chocolate
  • Quinotos al whisky
  • Vainilla con chauchas de Madagascar
  • Limón elaborado con fruta de limoneros propios

Entre los sabores que distingue al local hay opciones que escasean en la oferta heladera de la ciudad, como el marrón glacé, la crema rusa, el espumón de chocolate y los quinotos al whisky. La vainilla, prepared con chauchas de Madagascar, es la referencia de la casa, mientras que el limón sale de árboles que cultiva la propia familia. La combinación de ingredientesfresh y elaborated artesanalmente forma parte de un repertorio que muchos clientes buscan específicamente cuando llegan a Monte Castro.

El barrio organiza la rutina del local. Por la mañana aparecen los vecinos que buscar el kilo de helado para la cena y por la tarde, con la salida de las escuelas, vuelve el movimiento. También hay un seasonality que se repite: los días de partido de Vélez en el estadio de Liniers concentran visitantes de otros puntos de la ciudad. No es un detalle menor, porque ayuda a entender por qué una gelateria de barrio con equipos de producción tan antiguos puede sostener un ritmo de trabajo que no se parece en nada al de un comercio genérico de cadena.

“¿Conocés alguna heladería de barrio que siga elaborando con recetas de otra época?”Lautaro Roldán

Mi recomendación de temporada es sencilla: si vas a Monte Castro, reservá un rato para pasar por Lope de Vega y probá el helado de limón, que tiene una identidad propia por el fruit de limoneros de la familia. La vainilla con chauchas de Madagascar es el estándar para comparar densidades y sabores, pero los como el espumón de chocolate o los quinotos al whisky son los que mejor muestran el carácter de esta casa. No es necesario apurarse: la heladería se mueve con el ritmo del barrio, y sus seis décadas de historia se notan en la textura, en los sabores y en el cuidado con que la familia mantiene viva una forma de hacer helado que parece cada vez más difícil de encontrar.

LR

Te puede interesar