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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Lo que tirás con la cáscara: qué tiene de valioso la fruta que solemos descartar

Mango, banana, kiwi, sandía y algunas calabazas guardan fibra, vitaminas y antioxidantes. Qué dicen los estudios y qué precauciones conviene tomar antes de cocinarlas.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 1 h
Lo que tirás con la cáscara: qué tiene de valioso la fruta que solemos descartar

Muchas veces la cáscara termina en la basura sin pensarlo dos veces. Sin embargo, según el material consultado, la piel del mango, la banana, el kiwi, la sandía y ciertos tipos de calabaza contiene fibra, vitaminas y compuestos antioxidantes, y en algunos casos en proporciones que superan a las de la pulpa. Investigaciones sobre subproductos vegetales confirman esa concentración.

Mango: mucha fibra, pero con cautela

La piel del mango aporta fibra, vitamina C y vitamina E. Los análisis de su composición registraron entre 36 y 78 gramos de fibra cada 10 gramos de cáscara seca. Esa cifra corresponde al material concentrado y no a una porción de consumo habitual. Investigadores en ciencia de los alimentos estudian su uso en polvo para incorporarlo a productos horneados y pastas. La advertencia principal es que puede provocar reacciones alérgicas, por lo que quienes tengan antecedentes deben consultar antes de probarla.

Banana y kiwi: cocción y consumo entero

La cáscara de banana se usa en recetas de varios países. Cocinarla modifica su textura fibrosa y permite aprovechar la fibra soluble, los antioxidantes y los micronutrientes que contiene. No hace falta comerla cruda, y la cocción es la forma más frecuente de prepararla. En el caso del kiwi, puede comerse entero, con piel. Estudios citados en una revisión sobre subproductos vegetales señalan que consumir dos unidades diarias puede aumentar la frecuencia de las deposiciones y contribuir al tránsito intestinal en casos de estreñimiento leve. En la variedad dorada, de piel más lisa, comerla entera puede elevar el aporte de fibra hasta un 50 por ciento respecto de comerla pelada.

Sandía y calabaza: partes que suelen pasar desapercibidas

La parte blanca y firme de la sandía, la que queda entre la pulpa roja y la corteza exterior, contiene citrulina, un compuesto asociado a la regulación de la presión arterial, además de calcio, hierro, magnesio y potasio. Una preparación tradicional es encurtirla, aunque ese proceso puede modificar su perfil nutricional según los ingredientes que se agreguen. En cuanto a la calabaza, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos considera comestible la parte exterior. La dureza varía según la variedad: en la bellota y la delicata, la piel suele quedar tierna después de la cocción y no requiere pelado. Investigaciones sobre la calabaza moscada identificaron antioxidantes en la cáscara.

Antes de cocinar: el lavado importa

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos recomienda lavar estas cáscaras bajo agua corriente durante al menos 30 segundos antes de incluirlas en una preparación. La Agencia de Protección Ambiental de ese país aclara que enjuagar reduce los residuos de pesticidas, pero no los elimina por completo.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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