Las de siempre, otra vez en la final: Estados Unidos masticó a España y va por el oro frente a Francia
Las norteamericanas ganaron 76-66 con una última ráfaga que rompió un partido parejo. Stewart fue la jefa de la orquesta y Conde se quedó con la espina de los 17 puntos. La final del domingo reeditá la pulseada con Francia que ya tuvo su capítulo en París 2024.
Che, acá no se viene a inventar: Estados Unidos volvió a ser Estados Unidos cuando el partido le pidió que lo fuera. España le plantó carácter, le peleó de igual a igual durante tres cuartos y terminó masticada por la jerarquía de siempre, esa que no necesita nombre propio porque tiene apellido: Norteamérica. El 76-66 de la semifinal del Mundial femenino de básquet dejó a Las de siempre en la final, otra vez.
El arranque fue de las europeas y de los nervios de las campeonas. España salió a comerse la cancha con Sandra Ors Fam, María Conde y la pibe Iyana Martin como motores ofensivos. Llegaron a estar siete arriba en el primer parcial y, además, aprovecharon las ocho pérdidas del rival. El problema fue que los tiros de tres no entraban ni con calzador: apenas dos de nueve. Eso, en básquet, es un vuelto que después se paga.
El tercer cuarto fue una pulseada
Stewart se fue acomodando como la jefa de la orquesta. Atrás suyo aparecieron Bueckers y Howard, que fueron sosteniendo el marcador hasta el descanso: 39-36 a favor de las vigentes campeonas.
El tercer cuarto fue un partido aparte. Conde respondía cada arremetida de Stewart, y los diez minutos finales arrancaron 58 a 58. Ahí, señoras y señores, se vio la diferencia.
El último cuarto fue una clase de jerarquía
- Defensa estadounidense que le concedió apenas 8 puntos a España en todo el último parcial.
- Aportes clave de Cooper, Jackie Young y la inoxidable Stewart para abrir una renta de hasta diez puntos.
- Un cierre sin sobresaltos, administrando la ventaja como si fuera cosa de todos los días.
Los 17 puntos de Conde y los 17 de la pibe Martin no alcanzaron. España se quedó con la espina clavada y con la sensación de que se le escapó un partido que tuvo en la mano durante tres cuartos. Las estadísticas no mienten: cuando Las de siempre aprietan, no hay selección en el mundo que les pueda discutir la corona en los últimos diez minutos.
La final y la pregunta del millón
Este domingo viene Francia, que viene de pasar por encima de Alemania por 86-64. Será la reedición del cruce de los Juegos Olímpicos de París 2024 y la primera vez que se ven en una definición del Mundial. Una buena manera de cerrar el torneo.
Ahora, la pregunta que sobrevuela todo: ¿puede España seguir creciendo para pelear de verdad la próxima edición, o la brecha con Estados Unidos sigue siendo un abismo? Yo te digo lo que pienso: España tiene material, tiene recambio y tiene orgullo. Pero cuando enfrente se para el equipo de Las de siempre con la soga al cuello, la diferencia aparece sola. Igual, no me crean a mí: ya erré demasiados pronósticos como para hacerme el sabio. Veremos.
