Lunes, 21 de septiembre de 2026
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Laprovíttola se sacó la espina y le dio la Supercopa al ferroviario en su propia cara

El base argentino facturó 31 puntos y nueve triples en la final contra Barcelona, se quedó con el MVP y dejó dos récords para un argentino en la Supercopa Endesa. Vuelve a Badalona como campeón y con la cuenta pendiente saldada.

Por Matías SantillánDeportes · 21 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Arrancamos con la verdad que duele y que, por eso mismo, hay que decir de entrada: en una final entre el ferroviario y el aurinegro, cuando hay un base argentino en la cancha y cinco mil argentinos en el alma mirando desde la pantalla, el show lo maneja él. Y esta vez lo manejó a su modo: con 31 puntos, siete, perdón, siete asistencias, nueve triples sobre trece intentos y el premio al mejor jugador del torneo. Nicolás Laprovíttola se consagró campeón de la Supercopa Endesa con la camiseta de Joventut y, de paso, le ganó 101-87 nada menos que al Barcelona que lo había dejado con la puerta de salida el verano pasado. Cinco años tirados a la calle en un mail, y este domingo el ferroviario festejó en la cara del que lo echó. La vida, a veces, tiene esas ironías que ni el mejor guionista se anima a escribir.

Lo de este pibe no fue una final más. Fue un mensaje con destinatario claro, leído en voz alta delante de toda la ACB y de Sekulic incluido, el técnico blaugrana que terminó reconociendo en rueda de prensa lo que se vio en la cancha. Después de comerla durante cuarenta minutos, el entrenador del aurinegro dijo con la garganta seca una frase que quedó flotando en el aire: "Era misión imposible defenderlo". Y no exageró. El ferroviario lo destrozó por todos los costados, con penetraciones, con tiros abiertos, con lectura de juego. Todo lo que el Barcelona le había pedido durante cinco temporadas, el pibe se lo guardó para este domingo. Así son los guiones del básquet.

Los récords que rompieron la modorra

Porque una cosa es ganar una final y otra muy distinta es ganar una final dejando dos marcas históricas para jugadores argentinos en la Supercopa. Mirá la lista, que duele menos si se lee de corrido:

  • 31 puntos en la final con nueve triples convertidos sobre trece intentos, récord para un partido del torneo.
  • 58 puntos y 14 triples entre la semifinal ante Baskonia y la final, números jamás acumulados por un argentino en una misma edición.
  • Superó los seis triples de Pablo Prigioni del 2008 en un solo encuentro de la Supercopa, una marca que llevaba dieciséis años intacta.

Para ponerlo en castellano bien claro: el pibe no ganó una final, también bajó dos récords de una categoría que venían firmados por un grande como Prigioni. Eso no es cualquier cosa. Escribo esto despacio, porque a veces uno tiene la costumbre de leer rápido y pasarlo por alto: Prigioni, el de los Lakers, el de los Knicks, el de toda la vida, tenía un récord desde 2008 y este domingo dejó de tenerlo. Tiene el consuelo de que el que se lo sacó es compatriota. Poca cosa, pero algo es algo.

Sekulic lo dijo, Laprovíttola también

“Me costó muchísimo asimilarlo este verano, pero son cosas que pasan y uno tiene que seguir.”Nicolás Laprovíttola

Esa frase la dijo el propio base después de levantar el trofeo, con la medalla colgando y la voz un poco rota. Cinco temporadas en Barcelona, una Copa del Rey en 2022, una Liga Endesa en 2022-23, y al final del camino un contrato no renovado. Eso duele. Duele en el ego, duele en el bolsillo y duele en el pecho. El ferroviario lo dijo con la honestidad que lo caracteriza y agregó otra frase, esta vez con la mira puesta en Sekulic, como para que quedara claro el mensaje: "Estaba mucho más motivado de lo que Sekulic pensaba". El técnico lo había analizado en la previa, lo había estudiado, había tirado sus mejores claves defensivas. La primera línea de la previa se cayó en el primer cuarto. La segunda, también. La tercera, de puro conmovida, se retiró temprano del partido.

Y acá me agarro a lo mío, a lo que me toca como opinador y no como relator: lo de Joventut tiene más fondo del que parece. El ferroviario no llegó a Badalona para hacer ruido. Llegó para quedarse, para tomar las riendas, para ser el base que ordene este equipo durante toda la temporada. Si mantiene este nivel, lo que viene es todavía mejor. Y ahora, el habitual pronóstico al cierre de la columna para cumplir con el ritual: me jugué por una consagración de Barcelona, claramente erré, pero me quedo con un consuelo: equivocarme así, viendo a un argentino romper dos récords y festejar contra su ex club, es el mejor error que me podía haber mandado este domingo. Hasta la próxima.

MS

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