El Toro se quedó sin frenos: desgarro, tres semanas de piso y la selección en el aire
Lautaro Martínez encendió las alarmas en el Inter y en la selección: distensión en el isquiotibial izquierdo tras el show ante Brujas y un calendario europeo que pasa por encima de su recuperación. ¿Llega a la ventana de noviembre o se despide del 2024 hasta el año que viene?
Acá mando yo, no me vengan con mediciones ni con informes finitos. La noticia cae como un cachetazo del bueno: El Toro se lesionó y se pierde como mínimo tres semanas. Traducido al cristiano: chau derbi contra el Milan, chau Bologna, chau Shakhtar, chau Feyenoord y, lo que más duele, dudas hasta último momento para la selección argentina de noviembre. Eso es lo que cuenta el parte médico del Inter, confirmado en el Instituto Humanitas de Rozzano, donde los estudios posteriores al partido de Champions ante Brujas dejaron al descubierto una distensión en el isquiotibial de la pierna izquierda.
El contexto tiene su ironía. Lautaro venía de marcar dos goles en la caída 4-3 del Inter contra los belgas, una actuación tremenda que se cortó cuando empezó a sentir la zona. El ferroviario estaba en su mejor arranque de temporada: cuatro tantos en cinco fechas de la Serie A, decisivos contra Roma y Napoli, figura en cada noche. Y justo cuando el mundo le empezaba a pedir la autoría principal del ataque interista, el cuerpo le puso un freno de mano. El deporte argentino te enseña que esto pasa. Pero no por eso deja de doler.
Lo que se pierde el Inter y lo que se arriesga la Argentina
- Derby della Madonnina contra el Milan, el 31 de octubre, su rival clásico.
- Fechas de Serie A ante Bologna, Fiorentina, Venezia y Como.
- Cruces europeos de Champions contra Shakhtar Donetsk y Feyenoord.
- La ventana de amistosos de la selección argentina, prevista para la segunda semana de noviembre, con margen mínimo de recuperación.
Acá es donde la cosa se pone seria. La dirigencia aurinegra, el cuerpo técnico y sobre todo Lionel Scaloni miran el reloj con la calculadora en la mano. Los amistosos de noviembre están a la vuelta de la esquina y el plazo entre el final de la rehabilitación y el inicio de la convocatoria es finito, demasiado finito. Si la evolución clínica no acompaña en las próximas dos semanas, el Toro se quedará afuera y Scaloni tendrá que salir a buscar un reemplazante de jerarquía, una movida que siempre suena fácil y nunca lo es.
Para graficar la dimensión del problema basta con recordar quién es el jugador en cuestión. Capitán del Inter, referente del vestuario, uno de los máximos goleadores históricos de la selección argentina. Cuando este hombre se ausenta, no hay un titular automático que ocupe su lugar sin abrir un debate. Y el debate, en la previa de una ventana de partidos, es lo último que cualquier cuerpo técnico quiere.
Mi pronóstico, para no romper la tradición: iba a arriesgar un cálculo y decir que el ferroviario llegaba justo a la convocatoria de Scaloni, con lo justo, como le gusta a él, con la pierna dolorida pero puesta. Reconozco, aunque me duela, que me equivoqué antes de escribirlo. La lógica indica que Lautaro recién reaparecerá con la camiseta del Inter a fines de noviembre o principios de diciembre, lo que deja su presencia con la albiceleste colgada de un hilo muy fino. La esperanza es lo último que se pierde, dicen. Pero el isquiotibial, cuando se enoja, no escucha razones.
