El Madrid se comió tres palos seguidos y acá estamos, contándolos uno por uno
El conjunto español arrancó la Euroliga con tres caídas por primera vez en su historia, esta vez 102-98 contra Hapoel Tel Aviv en Sofía. Campazzo y Deck apenas sumaron entre los dos, y el equipo que ganó la Supercopa hace doce días todavía no sabe lo que es ganar en Europa.
Arrancamos con una de esas frases de cancha que nunca fallan: cuando el ferro[b]viario[/b] se queda mudo, todo se complica. Y el aurinegro, ni te digo. Lo cierto es que el Madrid volvió a perder en la Euroliga, esta vez 102-98 contra Hapoel Tel Aviv en Sofía, y la noticia ya no es el resultado aislado: es el contexto. Porque con esta caída, el conjunto español acumula tres derrotas en sus primeros tres partidos del torneo continental. Algo que, hasta donde yo tengo entendido, nunca había pasado en los 68 años que lleva la Copa de Europa dando vueltas por el mundo.
Vamos por partes, que la noche se presta para el detalle. Los argentinos la pasaron fea. Facu Campazzo cerró con 3 puntos y 7 asistencias, números que para un base de su jerarquía saben a poco. El Tuerto Deck, mientras tanto, aportó un punto y se fue con la misma cara larga que se nos pone a todos cuando vemos al Madrid trotando por Europa sin rumbo. La cosa empezó torcida desde el vestuario: Hapoel se fue al descanso 63-43 arriba, con Zach LeDay haciendo daño desde el perímetro y Bruno Caboclo haciéndose dueño de la pintura. Veinte puntos de diferencia. Para que se entienda: no era un mal arranque, era un papelón.
La reacción que llegó tarde
Después del entretiempo, el Madrid mostró otra cara. Salió con otra actitud, metió un parcial de 17-0 que daba vergüenza ajena no haberlo visto antes, y se puso 75-74 arriba. Walter Tavares volvió a ser el gigante de siempre bajo el aro, Smith le empezó a entrar desde afuera, y Maledon con Luwawu-Cabarrot rompieron la defensa con penetraciones que cortaban el aire. Por un momento, el que miraba la tele pensaba que se daba vuelta. Pero no.
El tercer cuarto terminó 75-75, y en el último período el Madrid volvió a ser el Madrid que se había ido al descanso: uno sin ideas, sin gol y sin respuestas. Hapoel recuperó el control, encontró tiros, y definió el partido desde la línea de libres. Cuatro puntos de diferencia final que no hacen más que confirmar el síntoma: este equipo tiene picos de buen básquet, pero no los sostiene ni cuarenta minutos seguidos.
- Tres caídas al hilo en el arranque de la Euroliga: contra Dubai, Anadolu Efes y ahora Hapoel Tel Aviv.
- Primer inicio con tres derrotas en una competencia europea en la historia del club, desde la creación de la Copa de Europa en 1958.
- Campazzo terminó con 3 puntos y 7 asistencias; Deck sumó un punto.
- El Madrid llegó a estar 63-43 abajo al entretiempo y se puso 75-74 al frente antes del tramo final.
- La definición del partido llegó desde la línea de tiros libres, donde Hapoel aseguró los cuatro puntos de diferencia.
Y acá viene lo que a mí, personalmente, me deja pensando. Este es el mismo Madrid que hace doce días levantó la Supercopa. Doce días. Pasó de campeón a perdedor crónico en Europa en menos de dos semanas. No hay plantel que banque esa montaña rusa sin hacer ajustes. La pregunta que me hago, y que les dejo a ustedes, es qué necesita mover Pedro Martínez para que esta versión europea se parezca aunque sea un poco a la que vimos ganar un título hace nada.
Mi pronóstico, para no romper la costumbre: pensaba que el Madrid se iba a reencontrar rápido, que la Supercopa le iba a dar el envión anímico para ganar en su próxima parada europea. Fui errado, una vez más. Y a esta altura, hasta me animo a decir que el ferroviario va a tener que esperar un par de fechas más antes de volver a sonreír en este torneo.
