El mayorista podría cerrar el año entre 1.611 y 1.850 pesos y la inflación le ganaría la carrera al tipo de cambio
Un relevamiento de 47 economistas y el mercado de futuros coinciden en que el dólar subirá de manera gradual hasta diciembre, pero el 32% proyectado de suba de precios dejaría al tipo de cambio real por debajo de la inflación y en su piso histórico desde 2017.
A valores de hoy, con el dólar mayorista cotizando cerca de 1.512 pesos, el escenario que mejor pagan los analistas internacionales de aquí a diciembre es de 1.645 pesos, un 8,8% por encima de la cotización actual y una suba razonable si se la compara con lo que se proyecta para los precios en la Argentina durante todo 2026.
Esa es la fotografía central que arroja el último relevamiento de FocusEconomics, que consultó a 47 economistas de bancos y consultoras de todo el mundo sobre las perspectivas del tipo de cambio argentino, un ejercicio que los inversores miran con lupa porque condensa expectativas de bancos de inversión, firmas locales y analistas independientes que siguen la evolución de la economía nacional.
Los extremos del relevamiento y lo que anticipa el mercado de futuros
- Promedio del consenso: 1.645 pesos para diciembre, con una suba del 8,8% sobre el valor actual.
- Los 15 pronósticos más altos superan los 1.700 pesos y el techo llega a 1.850 pesos, equivalente a una suba del 27% en el año.
- En el Matba-Rofex, el contrato de dólar para diciembre se negocia a 1.611 pesos, por debajo del promedio de los analistas.
- Para agosto de 2027, los futuros ya descuentan un mayorista de 1.869,5 pesos, un 23,5% arriba del presente.
La banda superior de flotación que hoy rige en el mercado cambiario se ubica en 1.892 pesos y se actualiza mes a mes, un dato relevante porque incluso la proyección más alta del relevamiento queda por debajo de ese tope, lo que muestra que, por ahora, ninguno de los escenarios considerados choca con el techo que fija el Banco Central para la operatoria mayorista.
La inflación le gana la pulseada al tipo de cambio
La discusión de fondo, sin embargo, no pasa solo por cuántos pesos costará el dólar a fin de año, sino por cuánto van a subir los precios en el mismo período, porque si la inflación trepa más que el tipo de cambio, el poder adquisitivo del peso frente al dólar se deteriora y los bienes importados, desde un insumo agrícola hasta un equipo industrial, se encarecen en términos relativos, una preocupación central para productores y empresas que importan tecnología o fertilizantes y para quienes deben fijar precios en un mercado cada vez más bimonetario.
El consenso de FocusEconomics proyecta una inflación acumulada del 32% para todo 2026, un número que en la mayoría de los escenarios del propio relevamiento supera la suba esperada del dólar, lo que significa que, en términos reales, el peso se va a apreciar contra la moneda estadounidense en lugar de devaluarse, un movimiento contraintuitivo para una economía con historial de fuertes ajustes cambiarios.
"El promedio para este año del tipo de cambio real multilateral está 22% por debajo del promedio histórico. De hecho, es el promedio anual más bajo desde 2017", explicó Florencia Fiorentín, economista jefe de Epyca Consultores, una consultora que sigue de cerca la evolución de los agregados monetarios y cambiarios, y cuya definición del tipo de cambio real multilateral es la que suelen tomar los analistas para medir la competitividad de la Argentina frente a sus principales socios comerciales, un indicador que combina el peso con el dólar, el euro, el real y el yuan, entre otras monedas relevantes para el comercio exterior.
Qué anticipan los analistas locales y cómo se mueve el Banco Central
Desde Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina proyectó "un deslizamiento en torno al 2% mensual de aquí a fin de año, parecido al movimiento de la inflación", y calculó un mayorista de 1.670 pesos para diciembre, una cifra que está en línea con la dinámica de crawling peg que viene aplicando el Banco Central, es decir, un ajuste gradual y predecible del tipo de cambio que busca anclar las expectativas y, al mismo tiempo, no perder competitividad de manera brusca frente a los socios comerciales del Mercosur.
Sebastián Menescaldi, de Eco Go, coincidió en ese ritmo del 2% mensual y llevó su proyección para fin de año a 1.659 pesos, pero agregó un dato clave para entender por qué la presión cambiaria podría mantenerse contenida: el superávit comercial podría alcanzar los 28.000 millones de dólares en 2026, impulsado por los precios internacionales del petróleo y de las materias primas, un escenario que, de cumplirse, garantizaría una oferta abundante de divisas en el mercado de cambios local y le daría aire al Banco Central para sostener su estrategia de acumulación de reservas sin necesidad de saltos bruscos en el tipo de cambio.
En ese sentido, la autoridad monetaria acumuló compras por unos 14.200 millones de dólares en lo que va del año, una cifra que ya supera la meta anual de 10.000 millones que se había propuesto el equipo económico, aunque en los primeros diez días de septiembre el ritmo de compras bajó a poco más de 120 millones de dólares, frente a las cifras mucho más abultadas que se habían observado en los meses previos, una desaceleración que algunos analistas atribuyen a la estacionalidad de las exportaciones y a la mayor demanda de importadores que sestockeaninsumos antes de fin de año, y que otros, más críticos, vinculan con un agotamiento incipiente del excedente de dólares que dejó la cosecha gruesa.
“Si los flujos comerciales siguen firmes y la inflación empieza a ceder, el Central podría mantener este ritmo de crawling peg sin sobresaltos. Pero cualquier ruido en el frente externo, una suba de tasas en Estados Unidos o una caída fuerte de los precios de la soja, pondría en tensión el delicado equilibrio entre tipo de cambio y precios.”Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS
La pregunta que sobrevuela al lote y a la economía
Para un productor agropecuario del sur de Buenos Aires que está cerrando números para la próxima campaña, la discusión no es abstracta: si el dólar sube 8,8% y los insumos lo hacen al ritmo de la inflación del 32%, la cuenta del margen bruto se ajusta a la baja y la pregunta clave pasa a ser quién termina pagando la diferencia entre un tipo de cambio que se desliza lento y una economía que, según el propio relevamiento, sigue mostrando un tipo de cambio real multilateral en su peor posición desde 2017, un dato que sugiere que la competitividad cambiaria se recupera recién cuando se mira más allá del corto plazo, pero que en el mientras tanto deja a buena parte de la cadena agroindustrial trabajando con un ancla que no termina de aflojar y con la mirada puesta en si el Banco Central logrará sostener este delicado equilibrio hasta diciembre y, sobre todo, hasta que la próxima cosecha deje su tendal de dólares en las cuentas del Banco Central.
