El largo beso que Jackson no se cansa de repetir: Memoria letal, el thriller que eligió para volver a ver
El actor estadounidense sorprendió al confesar que de toda su filmografía hay una película de acción de 1996 que revisit whenever puede. Repasamos la historia, al personaje que más quiere y los números de una producción que se transformó en objeto de culto.
Hay algo que reconozco de entrada, y es que pocas veces una confesión de un actor tan enorme como Samuel L. Jackson cae con tanta precisión en un tema que me obsesiona desde hace años: la idea de volver a verse en una pantalla y elegir, entre más de cien largometrajes, uno solo para repetir. Jackson no dudó. Dejó de lado a Jules Winnfield, al cazador de serpientes de Parque Jurásico, al Nick Fury de Marvel o al mismísimo Mace Windu de Star Wars, y puso por encima de todo a Memoria letal, el thriller de acción que en 1996 reunió a Geena Davis con un guion escrito por Shane Black y una dirección a cargo de Renny Harlin. Yo, que suelo desconfiar de las listas, esta vez le creo: hay un cariño particular en sus palabras que no se fabrica.
Abrió un portal: cuando una maestra pierde la memoria y aparece un detective bastante particular
La sinopsis es de esas que a mí, que crecí y me crié alquilando VHS en el videoclub del barrio, me sigue pareciendo una joyita. Samantha Caine, una maestra tranquila que vive en una ciudad chica, empieza a tener lagunas, destellos de habilidades que no sabe de dónde le vienen y recuerdos violentos que no le pertenecen. Ahí entra Mitch Hennessy, el detective privado un tanto excéntrico que encarna Jackson y que, por unos pocos dólares mal cobrados, se mete en una investigación que lo lleva a descubrir que la señora en realidad responde al nombre de Charly Baltimore y que, antes de perder la memoria, era una de las mejores agentes que tuvo la CIA. Esa búsqueda de la propia identidad, cruzada con secuencias de acción cada vez más grandes, es el motor de las casi dos horas de película.
Lo que más disfruto al revisitar Memoria letal es ese tono que mezcla el thriller artesanal con un humor muy particular, casi de comedia negra, donde la dupla Davis-Jackson funciona como un reloj: ella, una mujer que va descubriendo que es más dura de lo que creía; él, un tipo astuto, deslenguado y muy de calle que se topó con un caso más grande que su presupuesto. La película no tuvo un estreno apabullante ni ganó premios importantes, pero con el tiempo se ganó el corazón de los seguidores del género, algo que los norteamericanos llaman film de culto y que en nuestra jerga equivale a esa peli que uno defiende hasta el hartazgo en cualquier conversación de café.
Jackson lo dijo tal cual: su personaje favorito está en esta película
“Mi personaje favorito es una especie de detective privado un tanto excéntrico, un tipo un poco loco: Mitch Hennessy de Memoria letal. Me encanta esa película, me lo pasé genial con Geena Davis.”Samuel L. Jackson
La frase la pronunció el propio Jackson y, viéndola en frío, es una declaración bastante llamativa. Estamos hablando de un actor que construyó algunos de los secundarios más memorables del cine de los últimos treinta años, y sin embargo eligió a un detective tres estrellas de una película que en su momento no fue un éxito arrollador. Es un voto que dice mucho de cómo se mide un actor su propio recorrido: no por recaudación ni por la cantidad de veces que una frase pasó a la cultura popular, sino por lo bien que la pasó en el rodaje y por el cariño con el que mira hacia atrás.
- Título original: The Long Kiss Goodnight.
- Año de estreno: 1996.
- Protagonistas: Geena Davis y Samuel L. Jackson.
- Dirección: Renny Harlin.
- Guion: Shane Black.
- Presupuesto: 65 millones de dólares.
- Recaudación mundial: 95 millones de dólares.
- El guion fue comprado por 4 millones de dólares, cifra récord para la época.
- Personaje preferido de Jackson: el detective Mitch Hennessy.
- Existió un proyecto de segunda parte que nunca se concretó.
Un guion que valió oro y una segunda parte que se quedó en el camino
Otro detalle que a mí, como curioso de la trastienda del cine, me parece fascinante es lo del guion. Shane Black, que después escribiría el libreto de Lethal Weapon y se consagraría como uno de los guionistas mejor pagos de Hollywood, cobró por el texto de Memoria letal cuatro millones de dólares, una cifra que en aquel momento fue récord para un guion no producido todavía. El estudio apostó fuerte, pero la película no terminó de explotar en la taquilla: con 65 millones de presupuesto y 95 millones recaudados, los números cerraron en rojo. Igual, el paso del tiempo fue justo con ella, y hoy es de las que se recomiendan de boca en boca.
Sobre el final, y para no dejar la nota a medias, vale recordar que durante años se habló de una secuela. El propio Renny Harlin se mostró dispuesto a ponerse nuevamente detrás de cámara para continuar la historia de Charly y Hennessy, pero el proyecto nunca terminó de concretarse. Charly Baltimore y su doble vida quedaron entonces suspendidos en aquel 96, a la espera de una reunión que Jackson todavía parece dispuesto a celebrar cada vez que alguien le pregunta por su película favorita. Eso, para mí, ya alcanza.
