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Domingo, 18 de octubre de 2026
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El gigante que no cabe en ningún roster: Tacko Fall recaló en los 76ers con un contrato que le permite ser grande en las dos ligas

El senegalés de 2,29 metros, el jugador más alto de la NBA, firmó un acuerdo bidireccional con la franquicia de Pensilvania y volverá a alternar entre el equipo grande y la G League. Un pase que reabre el debate sobre qué hacer con los monstruos que no entran en la plantilla.

Por Matías SantillánDeportes · · hace 2 h
El gigante que no cabe en ningún roster: Tacko Fall recaló en los 76ers con un contrato que le permite ser grande en las dos ligas

Arrancamos con lo que hay que decir derecho viejo: cuando Tacko Fall entra a un gimnasio, el gimnasio tiene que pedirle permiso. Dos metros veintinueve de senegalés puro, el ferroviario más alto que pisa una cancha de NBA en este momento, firmó con Philadelphia 76ers bajo la figura del contrato bidireccional y, otra vez, va a tener que ganarse los minutos a pulso. Lo mío no es jorobar al pibe, pero ya le canté el pronóstico la última vez y erra por goleada, así que vayamos paso a paso.

Un gigante que sigue sin entrar en la foto

El aurinegro de Pensilvania se movió rápido sobre el cierre de la pretemporada y se quedó con los servicios de Fall, que estaba sin equipo desde su última experiencia en el exterior. Mike Gansey, presidente de operaciones de básquet de la franquicia, fue el encargado de sellar el acuerdo. El vínculo es de esos que la NBA inventó para casos como el del pívot senegalés: híbrido, le permite saltar entre el plantel grande y los Delaware Blue Coats de la G League sin comerse ninguna de las 15 plazas del roster principal. Una solución elegante para un problema que Tacko arrastra desde que pisó la liga: tiene tamaño para intimidar a cualquiera, pero el juego moderno le pasa por al lado.

Para ubicarnos, hay que repasar la estantería. Con sus 2,29 metros, Fall es el jugador más alto de la NBA en actividad y el tercero más alto de la historia de la liga, una marca que comparte con el rumano Gheorghe Muressian y el sudanés Manute Bol, ambos con 2,31. O sea, estamos hablando del podio de los colosos. Y sin embargo, este señor tiene que andar mendigando minutos en China, Australia y Puerto Rico para poder jugar al básquet de manera profesional. Le cuento cómo se cocinó este presente.

El camino del draft a la periferia del mundo

  • 2019: Fall terminó su paso por la Universidad de Central Florida sin ser elegido en el draft. Los Boston Celtics lo firmaron como agente libre y lo fueron rotando entre el primer equipo y los Maine Red Claws de la G League durante dos temporadas, donde se ganó fama de intimidador bajo el aro pese a la escasez de minutos.
  • 2021-2022: firmó un contrato bidireccional con Cleveland Cavaliers y consiguió su primera titularidad en la NBA, nada menos que frente a los Celtics. Aquella noche cerró con 10 rebotes, su récord personal, antes de ser cortado por la franquicia de Ohio.
  • Tras la salida de Cleveland, siguió en la G League con los Cleveland Charge, donde fue parte del equipo defensivo del torneo. La falta de oportunidades lo empujó a pegar el salto al exterior: Xinjiang Flying Tigers, Nanjing Monkey Kings y Ningbo Rockets en la CBA de China; New Zealand Breakers en la NBL de Australia; y Piratas de Quebradilla en la BSN de Puerto Rico.
  • 2025: a días del arranque de la temporada regular, los 76ers le abren la puerta de regreso a la NBA, otra vez con el formato bidireccional y a las órdenes del entrenador Nick Nurse.

Mire, yo lo digo con todas las letras: a mí este jugador me genera ternura deportiva. Tacko es de esos tipos que te hacen acordar por qué uno se enamoró del básquet cuando era chico, esos internos que tapaban todo lo que se les cruzaba y se comían el rebote como si fuera un sándwich de milanesa. Hoy la NBA pide otra cosa, pide versatilidad, pide pívots que tiren de tres, que defiendan en el perimetro, que cambien marcaciones. Y Fall, con todo el cariño, no es eso. Es lo otro: el poste bajo, el tapón, la muralla humana. Y por eso termina siempre del mismo lado, en el lote de los que la liga no termina de saber dónde guardar.

Ahora bien, hay un detalle que no quiero pasar por alto. Philadelphia no lo trae para que sea figura ni para que sea la cara del proyecto. Lo trae para que esté, para que ocupe el espacio que ocupan los pívots gigantes cuando el rival juega con uno, para los minutos basura, para el final de partidos goleados a favor o en contra. Esa es la verdad de la milanesa. El ferroviario sabe que su oportunidad pasa por sumar a un equipo que viene de pelear un anillo y que tiene a Joel Embiid como referencia indiscutida. Si aprende a convivir con el camerunés y le come los minutos de rotación que le sobran al banco, el pibe tiene banco. Si no, otra vez G League y otra vez a armar la valija.

La pregunta del millón y el pronóstico del columnist

¿Cuántos minutos va a sumar en la temporada regular? Esa es la pregunta que se hacen en los Estados Unidos y la que me hago yo sentado frente a la compu. Yo le apuesto a que va a estar entre 8 y 12 minutos por noche cuando le toque entrar, con picos en partidos donde Philadelphia quiera probar variantes largas. Después le erraré por goleada, como me pasó la vez que dije que iba a explotar en Cleveland y terminó en el banco. Pero bueno, uno es periodista deportivo y tiene que jugarse. Mientras tanto, mírenlo mientras pueda: los tipos de 2,29 no abundan y Tacko Fall, con sus defectos y todo, sigue siendo una atracción que vale la pena ver de cerca.

MS

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