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Miércoles, 30 de septiembre de 2026
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A los 13, el pibe de Villa General Belgrano se ganó el derecho de soñar en grande en Portimão

Benjamín Rein, con dos poles y una victoria en la E10, se metió en el Mundial de Rotax. Tiene a Colapinto como espejo y la mira clavada en la Fórmula 1, aunque dice que los pasos se dan de a uno. Mientras tanto, papá, mamá, Cucú y el SMS Racing Kart viajan con él.

Por Matías SantillánDeportes · · hace 1 h
A los 13, el pibe de Villa General Belgrano se ganó el derecho de soñar en grande en Portimão

Che, se hizo humo el mediodía en Villa General Belgrano y este pibe de 13 años ya tiene pasaje a Portugal. Benjamín Rein, el ferroviario de las sierras, sacó pecho en la E10, metió dos poles y se subió a lo más alto del podio en una fecha clave para terminar firmando el boleto al Mundial de Rotax en Portimão, del 7 al 14 de noviembre. Ahí lo va a tener a usted, representando a la Argentina.

Un año a fondo, sin pausa

La temporada del aurinegro fue un sin freno entre categorías. Pasó por Rotax, Grand National Rotax, el Campeonato Provincial Cordobés y la E10 Rotax, más otras competencias nacionales. Un recorrido que, según sus propias palabras, le fue dando la experiencia necesaria como para bancarse la presión de pelear por el campeonato argentino y terminar sacándose el pasaje mundialista.

  • Rotax, con el ritmo de los grandes
  • Grand National Rotax, donde se fogueó
  • Campeonato Provincial Cordobés, su patio de casa
  • E10 Rotax, la categoría que le dio la gloria parcial
  • Otras competencias nacionales para sumar roce

El fierro que maneja es un Tony Kart, y el equipo que lo banca es el SMS Racing Kart. Detalle no menor: el telemetrista que lo acompaña se hace llamar Cucú, un nombre que ya es parte del paisaje. Cuando uno escucha al pibe, repite algo que en el automovilismo suele quedar en discurso vacío pero que acá suena genuino: sin la familia empujando desde atrás, este sueño no se sostiene. Es esfuerzo puro, no hay otra.

El momento de la clasificación, claro, fue a pura tensión. Rivales de los buenos, dientes apretados, hasta último giro. Y cuando le confirmaron que el lugar era suyo, la emoción le ganó de mano. Piénselo un segundo: un chico de 13, representando al país. Eso no pasa todos los domingos.

Colapinto, la F1 y la sana costumbre de no saltearse escalones

Si le preguntan por sus referentes, no hay sorpresas: Franco Colapinto. El pibe lo mira y se imagina en un Fórmula 1, aunque él mismo aclara que la idea es ir paso a paso, sin comerse curvas. Primero Portimão, después se verá. Mientras tanto, se define como un piloto competitivo, de los que les gusta ganar y les duele perder, como tiene que ser.

Mi pronóstico, para no romper la costumbre: lo veo peleando arriba en Portugal, con el corazón en la mano y el nombre del pueblo en el casco. Después le erraré, como siempre, pero a esta altura ya me banco el papelón con dignidad. Vamos, Benjamín, que la pista lo espera.

MS

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