El ferroviario se comió al aurinegro en el último suspiro y se quedó con las 6 Horas de Austin
Ferrari, con Fuoco, Molina y Nielsen al volante, heredó la punta a falta de quince minutos cuando el Toyota líder rompió la dirección hidráulica. El Alpine cayó al tercer puesto por una sanción y López terminó decimotercero tras un trompo.
Che, mirá lo que son las carreras. A veces el destino te regala lo que en boxes no podés comprar. El ferroviario de Maranello se terminó quedando con las 6 Horas de Austin en el Circuito de las Américas, ni más ni menos que cuando al aurinegro japonés se le rompió la dirección hidráulica a quince minutos del final. Así, de un plumazo. Sin avisar. Como tantas veces en el automovilismo: del podio al taller en una sola curva.
El drama lo contó Nick de Vries, que iba al mando del Toyota número 7 con Conway y Kobayashi. El holandés tomó la curva, la hidráulica lo dejó a pie, siguió de largo y volvió a boxes con el alma atragantada. El auto no arrancó más. Y mientras los mecánicos nipones miraban el coche con cara larga, el Ferrari 50 de AF Corse, con Fuoco, Molina y Nielsen, heredó la punta y la sostuvo hasta la bandera a cuadros. Nielsen fue el que firmó la última stint y cruzó primero después de 167 vueltas, algo más de 920 kilómetros sobre los 5.513 metros del trazado texano.
Una carrera con más líderes que el fútbol argentino
- Las dos primeras horas las manejó el otro Ferrari, el número 51 de Pier Guidi, Calado y Giovinazzi, que se había quedado con la pole y parecía tener el ritmo bajo control.
- Después se puso al frente el Cadillac de Bamber, Bourdais y Aitken, que le metió presión al ferroviario durante varios stint y se terminó colgando la medalla de plata que, claro, después se convirtió en bronce por la sanción al Alpine.
- Más tarde tomó la punta el Toyota número 7, el que se rompió, y completó un raid que parecía imparable hasta que la hidráulica dijo basta.
- También lideraron en distintos tramos el BMW de Magnussen, Marciello y Vanthoor y el Alpine de Da Costa, Milesi y Habsburg, que terminó siendo segundo en pista pero cayó al tercer lugar por cinco segundos de penalización en una parada en boxes.
Ah, ojo con lo del Alpine. Cruzó segundo, sí, con el francés Habsburg al volante, pero los comisarios de la FIA le aplicaron cinco segundos de castigo por una infracción durante una parada en boxes. Detalle fino, de reglamento, de esos que te arruinan la foto del podio. Total: Cadillac segundo, Alpine tercero, y el ferroviario de Maranello arriba de todo con el champán bien frío. Para Ferrari fue el regreso a lo más alto del podio en Hypercar después de más de un año, y vaya si lo necesitaba.
Lo de Pechito López, en cambio, dejó gusto a poco. El cordobés compartía el Lexus del Akkodis ASP Team con Petru Umbrarescu y Clemens Schmid. Venía haciendo una carrera prolija, peleando arriba, hasta que cuando le tocó subir al auto en el tramo final la cosa se complicó: perdió adherencia en una curva, pegó un trompo y se comió una vuelta respecto al grupo de adelante. Cayó del décimo al decimotercer puesto. Una lástima. El auto estaba, pero el trompo le cobró el precio.
GT3 y lo que viene
En la categoría LMGT3 hubo festejo local: The Heart of Racing se llevó todo con el Aston Martin Vantage de Ian James, Zacharie Robichon y Mattia Drudi, que completó 154 vueltas. Ganar en casa, con el apoyo de la tribuna yanqui, no tiene precio.
La próxima fecha del Campeonato Mundial de Resistencia será en el circuito de Fuji, Japón, entre el 25 y el 27 de septiembre. Allí el ferroviario llegará con aire de campeón y el aurinegro japonés con la obligación de demostrar que lo de Austin fue un accidente y no el primer síntoma de un problema más profundo. Yo, si te soy sincero, antes de la carrera apostaba a que Toyota se llevaba todo. Ahora no sé qué pensar: capaz que Ferrari se prende y arruina los planes de todos, o capaz que en Fuji se vuelve a la normalidad y yo termino comiéndome este pronóstico con papas. Como siempre, veremos.
