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Dos aeropuertos del interior reabren sus puertas con terminales pensadas para los próximos veinte años

Salta reabrió el 27 de agosto con un hall nuevo, 32 puestos de check-in y una inversión de 110 millones de dólares; San Rafael, en Mendoza, ya opera la primera etapa de su terminal con capacidad para mover dos Boeing 737 en simultáneo. Te cuento qué cambia para el pasajero y por qué conviene tenerlo en cuenta antes de comprar el pasaje.

Por Lautaro RoldánTurismo · 8 de septiembre de 2026 · hace 3 h

A poco más de mil quinientos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, el Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, en Salta, volvió a recibir vuelos el pasado 27 de agosto con una terminal prácticamente nueva. La inversión total ronda los 110 millones de dólares y la capacidad operativa de la estación crece, según los datos oficiales, alrededor de un 65 por ciento. La transformación se nota apenas uno cruza las puertas automatiques: hay un hall principal más amplio, 32 puestos de check-in cuando antes el número era bastante menor, y unos 650 metros cuadrados extra en el sector de embarque de cabotaje, que era el verdadero cuello de botella en horarios pico.

El paquete de obras no se limitó a lo que ve el viajero. Se sumaron edificios técnicos, una subestación eléctrica nueva y un acceso vehicular remodelado, trabajos que estuvieron a cargo de Aeropuertos Argentina en coordinación con el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos, el ORSNA. Entre enero y julio de este año pasaron por la estación 830.859 pasajeros, de los cuales 767.968 viajaron en vuelos domésticos y 62.891 en conexiones internacionales, con una suba interanual del 2,35 por ciento. La cifra, modesta en porcentaje, pesa mucho en términos absolutos cuando uno piensa en la cantidad de gente que mueve una terminal del norte argentino.

Qué cambia para el pasajero en tierra

  • Hall principal ampliado y 32 puestos de check-in nuevos para reducir filas en horarios pico.
  • Sector de embarque doméstico 650 metros cuadrados más grande que la versión anterior.
  • Un drugstore, un servicio de embalaje de maletas y un café de especialidad en planta baja.
  • Tienda y un espacio de gastronomía local en la zona de preembarque doméstico.
  • Cajeros automáticos del Banco Nación y del Banco Macro dentro de la terminal.

Mientras tanto, a unos mil kilómetros hacia el sur, en la provincia de Mendoza, el Aeropuerto de San Rafael también vive su propia revolución. La primera etapa de la nueva terminal ya está habilitada y suma 1.790 metros cuadrados al conjunto. La inversión ejecutada llega a 15 millones de dólares sobre un total proyectado de 20 millones para cuando termine la obra completa. La reforma permite algo que hasta acá era imposible: procesar al mismo tiempo un arribo y una partida de aviones tipo Boeing 737, lo que en la práctica duplica la capacidad de rotación de la estación.

La nueva superficie incluye áreas de atención al pasajero, un edificio de check-in provisorio con cuatro posiciones, oficinas operativas, un sistema nuevo de manejo de equipajes con carrusel y un puesto de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. La decisión de trabajar en dos etapas fue deliberada, para no interrumpir el tráfico mientras se avanza con la construcción; la segunda etapa contempla la transformación del edificio existente. Hay que recordar que San Rafael ya había renovado pista, plataforma y calle de rodaje en 2023, así que esta terminal viene a cerrar un círculo que llevaba varios años abierto.

Un check-in provisorio suena modesto en el papel, pero la diferencia se siente cuando uno está parado con la valija en la mano. Conversando con personal del aeropuerto, me comentaron que la idea es que el pasajero empiece a notar el salto de calidad de entrada: mostradores más cómodos,equipaje moviéndose por un sistema que no depende tanto del operador humano y un puesto de la PSA que acelera cualquier trámite de seguridad. Son detalles chicos que, sumados, cambian la primera impresión del destino.

Por qué importa más allá de la foto inaugural

Salta y San Rafael no son casos aislados. Son dos polos turísticos que vienen creciendo fuerte y que necesitaban infraestructura acorde. En el norte, la terminal vieja ya quedaba chica para el flujo de enero a julio que mencioné más arriba. En el sur mendocino, la limitación operativa le ponía un techo a la cantidad de vuelos que podían programarse en una misma franja horaria. Con las obras prácticamente terminadas o en marcha, los dos aeropuertos ganan en comodidad para el viajero y, sobre todo, en margen para negociar nuevas rutas con las aerolíneas.

Para quienes están pensando en viajar, mi recomendación pasa por prestar atención a la temporada. En Salta, los mejores meses siguen siendo los de invierno para el circuito de la Quebrada y los Valles Calchaquíes, y la primavera para Cafayate y los viñedos de altura. Aprovechar la terminal renovada en agosto o septiembre, antes de que llegue el calor fuerte, suele ser un buen negocio. En San Rafael, en cambio, conviene apuntar a octubre, noviembre y marzo, cuando los ríos están caudalosos y las sierras se llenan de verde; el verano puede ser agobiante, y el nuevo sistema de equipajes se luce precisamente cuando más gente se mueve.

Antes de sacar el pasaje, chequeá los horarios en la página oficial de cada aeropuerto y recordá que la terminal salteña opera con cuatro cajeros en sala, así que conviene llevar algo de efectivo por si las redes se caen. En San Rafael, por ahora, el check-in sigue siendo provisorio y conviene llegar con un margen extra de cuarenta minutos, sobre todo en fines de semana largo. Con esos dos avisos en mente, las dos terminales están listas para recibir al viajero con una experiencia muy superior a la de hace apenas unos meses.

LR

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