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Cuando la rodilla no deja dormir: claves para reconocer cuándo hay que consultar y qué hacer mientras tanto

Un especialista en medicina deportiva explicó por qué el dolor nocturno se vuelve más notorio, qué medidas simples pueden aliviarlo y en qué casos conviene pedir turno sin seguir postergando.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · 16 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En la casa de doña Elsa, en una esquina cualquiera de Santiago del Estero, la vecina suele levantarse a las tres de la mañana y caminar hasta la cocina arrastrando la pierna derecha. No es un fantasma ni un mal sueño: es la rodilla, que de día se hace tolerable y de noche, sin más, se vuelve una molestia que no la deja pegar el ojo. La escena se repite en muchos hogares argentinos y, aunque parece un detalle menor, quienes la sufren saben que termina gobernando el ánimo, el descanso y hasta la rutina del día siguiente.

Por qué duele más cuando nos acostamos

Para entenderlo, conviene pensar en lo que pasa dentro de la articulación. El especialista en medicina deportiva y atención primaria Wesley Baker señaló que, durante el día, el movimiento se encarga de mantener lubricada la rodilla. Al bajar la actividad en el reposo nocturno, esa lubricación disminuye y el dolor acumulado se hace más perceptible. A eso se suman la presión del propio cuerpo y una posición sostenida durante horas, que pueden exagerar un problema que de día se disimula.

El médico mencionó que entre las causas más frecuentes aparecen lesiones, procesos inflamatorios y distintas formas de artritis. También advirtió que correr sobre pavimento, algo tan habitual en quienes entrenan por las calles de cualquier barrio, deja una carga que suele sentirse al terminar la jornada. Para mantenerse activo con menos impacto, sugirió la natación y el ciclismo como alternativas razonables.

Frio, calor y una almohada: lo que se puede hacer esta noche

Antes de correr a la farmacia, Baker propuso revisar la postura al dormir. Para quienes tienen artritis y descansan de costado, ubicar una almohada entre las piernas puede reducir la presión sobre la articulación. Si la posición preferida es boca arriba, colocarla debajo de las rodillas, con una flexión leve, ayuda a disminuir el contacto dentro de una rodilla desgastada.

  • Calor, cuando la molestia es crónica y está asociada a artritis.
  • Frio, si la lesión es reciente o por sobreuso, o si hay hinchazón visible.
  • Geles, cremas o parches antiinflamatorios como alivio localizado.
  • Una almohada bien ubicada para redistribuir la presión durante la noche.

Pastillas: ojo con las que ya se están tomando

El ibuprofeno y el naproxeno pueden bajar la inflamación, pero Baker aclaró que conviene evaluar qué otros medicamentos se están usando antes de sumarlos. Quienes toman anticoagulantes, por ejemplo, deben extremar los cuidados. En esos casos, la alternativa suele definirse con el profesional tratante, que puede sugerir paracetamol u otra opción el cuadro general.

Porque, como nos contaba doña Elsa mientras se servía un mate en su cocina, a esta altura de la vida uno ya toma pastillas para la presión, para el colesterol y a veces para dormir. Meter un antiinflamatorio a ciegas, sin consultar, puede ser tan riesgoso como convivir meses enteros con un dolor que no la deja descansar.

La linea roja: cuando ya no alcanza con esperar

Baker fue claro en el punto central: si el dolor persiste, corta el sueño o dificulta las actividades habituales, la consulta deja de ser opcional. Acomodarse mejor, aplicar frío o calor y aliviarse con un analgésico son medidas razonables mientras se coordina el turno, pero no reemplazan el diagnóstico. Identificar la causa es lo que permite elegir un tratamiento que de verdad funcione.

Nosotros los santiagueños solemos tener esa costumbre de aguantar, de decir "ya pasará" y seguir adelante con la rutina. Pero cuando la rodilla empieza a gobernar la noche, lo que uno espera es volver a dormirse sin pensar en ella, levantarse sin renegar y bajar las escaleras como antes. Para eso, tarde o temprano, hay que sentarse frente al médico.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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