Cocinar en casa frente al delivery: dónde está el ahorro real y dónde se evapora
Un relevamiento de precios comparó el costo de preparar pizza, hamburguesas y empanadas en el hogar frente a las promociones más baratas con envío. La diferencia a favor de la cocina propia puede llegar al 72%, pero también hay casos en los que conviene pedir por aplicación.
Les confieso algo: la primera vez que vi los números de este relevamiento me quedé un rato largo mirando el techo de la cocina, en el departamento que tengo a unas cuantas cuadras del centro porteño. Hace tiempo que cocinar en casa se volvió una especie de acto de resistencia frente alDelivery, y quería entender con cifras concretas dónde está el ahorro real y en qué preparaciones, directamente, no conviene ni prender el horno. Así que me senté a comparar los precios de hacer pizza, hamburguesas y empanadas en casa frente a lo que se paga en una pizzería o una cadena con envío a domicilio. Lo que sigue es lo que encontré, con la mayor honestidad que puedo ponerle a una calculadora.
Pizza: el ahorro más contundente de los tres casos
Empiezo por la preparación donde la diferencia es más clara, casi diría que aplastante. Una pizza grande de mozzarella de ocho porciones, hecha en casa con los ingredientes justos y medidos por receta, sale 8.745 pesos. La mozzarella concentra más de tres cuartos de ese costo: los 350 gramos necesarios cuestan 7.084 pesos. Ahora bien, si en vez de comprar por la cantidad exacta uno decide ir al súper y llevarse los envases completos de harina, queso, levadura y salsa, el desembolso inicial sube a 15.820 pesos, pero los sobrantes alcanzan para varias preparaciones futuras. En cualquiera de los dos escenarios, el número queda muy por debajo del precio mínimo de una pizza por delivery, que arranca en 20.000 pesos antes de sumar el costo de envío. El ahorro efectivo va del 56 al 72 por ciento, y la preparación, descontada la hora de levado de la masa, no requiere técnica especial ni equipamiento raro.
Una pizzera del barrio de Once, con la que hablé mientras esperaba mi pedido, me dijo algo que me quedó dando vueltas: "La gente ya no pregunta por la variedad de la carta, pregunta cuánto sale el envío". Tiene sentido: con la inflación de los últimos años, el precio final es lo que termina decidiendo la noche.
Hamburguesas: depende mucho de qué haya en la heladera
El segundo caso es más matizado, y acá conviene ir con cuidado. Dos medallones con queso cheddar y papas fritas cuestan 10.797 pesos si se usan solo las cantidades necesarias, es decir, unos 5.400 pesos por unidad. Las promociones más accesibles en cadenas de hamburgueserías rondan los 18.000 pesos por dos porciones con papas, lo que deja un ahorro de al menos 7.200 pesos, cerca del 40 por ciento. El problema aparece cuando la heladera está vacía y hay que comprar todo desde cero: los paquetes completos de medallones, panes, queso y aceite trepan a 23.439 pesos, una cifra que ya supera a las promociones más baratas de delivery. Vale aclarar, eso sí, que buena parte del aceite usado para freír las papas puede reutilizarse, así que el costo real suele quedar algo por debajo del calculado.
Empanadas: el ahorro más fino y la trampa de los paquetes
- Una docena de empanadas de carne al horno, con tapas compradas, sale 14.484 pesos usando las cantidades exactas de la receta, 1.207 pesos por unidad.
- La carne picada, 500 gramos a 8.000 pesos, representa más de la mitad del costo total de la docena.
- Frente a las promociones por docena más económicas en casas de empanadas, que parten de 16.000 pesos, la diferencia es de apenas 1.516 pesos, un 9 por ciento.
- Si la comparación es con pizzerías que venden empanadas por unidad a 3.500 pesos o más, la docena casera ahorra más de 27.000 pesos, alrededor del 66 por ciento.
- Comprar todos los paquetes desde cero puede llegar a 30.950 pesos y superar el precio de las promociones más baratas, aunque los excedentes de condimentos, aceitunas, huevos y verdeo rinden para varias tandas.
Ahora, la pregunta del millón: ¿conviene cocinar o pedir? La respuesta honesta es que depende de tres cosas muy concretas: qué ingredientes ya tenés en la alacena y la heladera, cuánta gente va a comer y cuánto valorás tu tiempo. La pizza es, sin dudarlo, la preparación donde más rinde el esfuerzo casero. Las hamburguesas conviene hacerlas cuando ya se cuenta con al menos la carne y los panes. Y las empanadas, si bien son las más baratas por unidad, tienen un ahorro más finito frente a las promociones por docena y exigen más tiempo de amasado y repulgue.
Mi recomendación, si me permiten cerrar con una sugerencia de temporada, es aprovechar los meses fríos para hacer tandas grandes de empanadas y pizzas con lo que ya haya en la heladera: el horno encendido, de paso, calefacciona el ambiente. En pleno invierno, con la nafta y el gas por las nubes, cocinar en casa deja de ser una opción económica para convertirse en una aliada del bolsillo y, si me apuran, también del alma. Como me dijo una cocinera de un local de empanadas de Villa Crespo, mientras sellaba una docena para un cliente: "Hoy la gente compara más que nunca, y con razón". Tiene razón, y ahora, al menos, tenemos los números para hacerlo con fundamento.
