Cinco colosos argentinos, a la caza del sello internacional que los ponga en el mapa del turismo de montaña
El Aconcagua, el Champaquí, el Mercedario, el Copahue y el Famatina fueron elegidos por la Argentina para competir en la convocatoria 2026 de la International Mountain Tourism Alliance. El veredicto se conocerá antes de fin de año.
A poco más de mil kilómetros de Buenos Aires, en el corazón de la cordillera mendocina, el Aconcagua vuelve a ser la cara visible de la montaña argentina, esta vez en una pulseada que trasciende lo deportivo y se mete de lleno en el tablero del turismo internacional. Es que la Argentina acaba de inscribir a cinco de sus cerros más emblemáticos en la convocatoria 2026 de Montañas de Fama Mundial, el reconocimiento que entrega la International Mountain Tourism Alliance (IMTA) y que distingue a los destinos de altura por sus valores naturales, culturales y por cómo los gestiona cada país.
El proceso arrancó lejos del público, en la Dirección Nacional de Desarrollo y Promoción Turística, donde se postulaciones diez provincias. Cada candidatura se pesó con el mismo rasero: calidad de los recursos, estado de conservación, infraestructura y servicios, sostenibilidad, apoyo de las comunidades locales y respaldo institucional. Tras esa depuración, quedaron cinco finalistas que, en la práctica, funcionan como una postal variada del relieve argentino, desde los Andes cuyanos hasta la Patagonia volcánica y las sierras del centro del país.
Los elegidos, provincia por provincia
- Cerro Aconcagua, Mendoza: la montaña más alta de América, con sus 6.961 metros, candidata en la categoría natural. La entrada al Parque Provincial Aconcagua arranca en valores que arrancan cerca de los 20.000 pesos argentinos para visitantes nacionales y trepan para extranjeros, siempre conviene chequear la web oficial porque las tarifas se actualizan cada temporada alta, que va de diciembre a marzo.
- Cerro Champaquí, Córdoba: el techo de las sierras cordobesas, a unos 700 kilómetros de la Capital, candidato en la categoría natural. El acceso al circuito de trekking es libre y gratuito, aunque los refugios y campings cobran por pernocte; la mejor ventana para subir es el otoño, entre marzo y mayo, cuando el calor afloja y los senderos se llenan de gente de Córdoba capital y del interior.
- Cerro Mercedario, San Juan: el segundo gigante del país, con 6.770 metros, candidato en la categoría natural. Las expediciones se contratan con operadores habilitados y los permisos se tramitan en San Juan capital; la temporada alta coincide con el verano austral, enero y febrero, aunque los andinistas más avezados prefieren noviembre para evitar el viento de la tarde.
- Volcán Copahue, Neuquén: el macizo de la Patagonia norte, a unos 1.500 kilómetros de Buenos Aires, candidato en la categoría natural. El ingreso al parque termal y al circuito de senderos tiene un valor modesto para residentes argentinos y otro para visitantes extranjeros, y la atención al público suele concentrarse en los meses de verano y en la ventana invernal para los baños termales.
El quinto nombre es el que completa la lista y el que aporta la nota distintiva: el cerro Famatina, en La Rioja, competirá en la categoría nevado, un rubro reservado a los picos que conservan nieve permanente. Está a poco más de 1.100 kilómetros de Buenos Aires y suele recibir visitantes durante casi todo año, con un pico fuerte en los meses de verano austral.
Un expediente con respaldo diplomático
Lo que se manda a la IMTA no es sólo un catálogo de bellezas naturales. El expediente argentino se completó con la validación de la Dirección General de Asuntos Ambientales de la Cancillería y con el visto bueno del Comité para el Desarrollo Sostenible de las Regiones Montañosas de la República Argentina. Esa doble firma le da un peso institucional que, en una pulseada internacional, siempre suma: no es sólo un cerro compitiendo, es un Estado detrás.
En el viaje de relevar la propuesta, alguien del equipo me dijo, mientras revisábamos los mapas sobre la mesa, que lo más valioso de la selección no era sólo el nombre del cerro que termine ganando, sino el hecho de que cinco regiones distintas hayan decidido sentarse a escribir juntas un proyecto común. Es una frase que me quedó dando vueltas, porque describe bien lo que está pasando: la Argentina está aprendiendo a mostrar sus montañas como una red y no como un listado aislado de cumbres.
El veredicto de la International Mountain Tourism Alliance se conocerá antes de que termine este año, y más allá del resultado, lo concreto es que los cinco finalistas ya están en el radar de los circuitos internacionales de turismo de montaña. Para quien esté armando la próxima escapada, la recomendación clásica es respetar las temporadas altas de cada destino y consultar siempre la página oficial del parque o del municipio antes de salir: en montaña, la información se desactualiza rápido y el clima, siempre, termina escribiendo la última palabra.
