Martes, 15 de septiembre de 2026
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Brunold levantó el Tulln Challenger y, de yapa, le regaló al tenis una lección de valentía

El suizo se consagró ante Reis da Silva y, micrófono en mano, transformó una premiación en un mensaje que recorrió el mundo. Una final, un título y una conversación que el circuito ATP necesitaba tener.

Por Matías SantillánDeportes · 15 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Arrancó la final y ya hubo que prender el ventilador. El ferroviario Brunold, 257 del mundo y con la muñeca más rápida que la vista, se plantó en el polvo de ladrillo austríaco y le ganó al brasileño Reis da Silva por un contundente 6-4 y 6-3. Primer título Challenger para el suizo, que de paso le metió presión al ranking y se dio el gusto de gritar campeón bien fuerte.

Pero lo de este pibe no quedó ahí, en la red y en los pasillos de Tulln. Cuando le tocó hablar en la ceremonia, agarró el micrófono como quien toma una bandera y le habló directo a su rival, al hombre que acababa de dejar con las manos vacías. Le dijo, más o menos, que un año después de su salida del armario él había hecho la suya propia, que era una inspiración y que los dos podían ser modelos para tantos que la pelean en silencio por su sexualidad. Lo aplaudieron de pie. Las redes estallaron. El tenis, que de esto habla poco y nada, se quedó con la boca abierta.

Lo que dijo el campeón, palabra por palabra

“Quiero agradecerte. Un año después de tu salida, hice la mía. Sos una gran inspiración para mí y estoy muy orgulloso de nosotros. Podemos ser modelos para tantas personas que luchan por su sexualidad. Muchas gracias y mucha suerte para tu futuro.”Mika Brunold, en la premiación del Tulln Challenger

La final, que también se jugó

Porque a veces uno se olvida de que hubo una pelota de por medio, vale recordarlo: Brunold sudó la camiseta. El brasileño lo apretó, le corrió de lado a lado y le peleó cada punto como si le fuera la vida. Pero el suizo, con esa calma de los que ya pasaron por mil, encontró la fórmula. Así lo contó él mismo, todavía con el aliento entrecortado: "Fue una pelea dura, me lo puso muy difícil. Estoy muy contento con cómo encontré soluciones y cómo luché. Es indescriptible". Uno lo miraba y veía a un pibe que sabe que esto recién empieza.

Del otro lado de la red, Reis da Silva se fue con la frente alta, que no es poco. El brasileño, que viene de meses irregulares, volvió a encontrar su mejor versión justo en Tulln y se metió en la final. "Fue una semana muy positiva, no siempre pude alcanzar este nivel en los últimos meses, así que estoy muy contento de haber llegado a la final", reconoció el aurinegro, que además se tomó un momento para elogiar al campeón: "Mika jugó un tenis increíble". Gesto de grandeza, de esos que quedan.

Lo que dejó la semana

  • Brunold consiguió su primer título Challenger y sumará puntos valiosos para escalar en el ranking ATP.
  • El partido fue parejo en el trámite, pero Brunold lo definió con solvencia en los momentos clave.
  • El discurso del suizo en la premiación se viralizó y abrió una conversación que el circuito profesional rara vez aborda de forma tan directa.
  • Reis da Silva, referente LGBTQ+ del tenis, volvió a mostrar su mejor nivel después de varios meses irregulares.

Y acá me quedo yo, escribiendo esto con una mezcla rara de alegría y de bronca contenida. Bronca, porque cuesta creer que en el 2025 a un tipo todavía haya que felicitarlo por animarse a ser quien es. Alegría, porque el ferroviario y el aurinegro se plantaron en una final y, de paso, le abrieron la puerta a un montón de pibes que la vienen peleando solos. Los deportistas son referentes, quieran o no. Lo son cuando la meten de corner, pero también cuando se animan a decir lo que sienten delante de un micrófono. Eso vale más que cualquier trofeo, aunque después, cuando los editores me dejan, uno igual termina siendo un exitista de marca mayor y pidiendo la copa.

Mi pronóstico para esta nota era que iba a escribir sobre un título más del circuito Challenger y me iba a dormir a las tres de la mañana. Admito que erré feo: esto fue otra cosa. Y eso, para variar, está buenísimo.

MS

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