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Lunes, 19 de octubre de 2026
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A 1.700 kilómetros de Buenos Aires, una familia neuquina rescató las cabalgatas del abuelo y las convirtió en un turismo distinto

En el paraje La Vega, sobre la ruta de acceso a Caviahue, los Garrafa ofrecen recorridas a caballo que empiezan mucho antes del sendero: con el animal como protagonista, merienda casera y un paisaje dominado por el volcán Copahue.

Por Lautaro RoldánTurismo · · hace 3 h
A 1.700 kilómetros de Buenos Aires, una familia neuquina rescató las cabalgatas del abuelo y las convirtió en un turismo distinto

Hay que manejar unas catorce horas desde la Ciudad de Buenos Aires, pasar por Neuquén capital y seguir otros 360 kilómetros hacia el oeste por la ruta provincial 26, para llegar a Caviahue. Pero antes de pisar el pueblo mismo, en el paraje La Vega, los días empiezan mucho antes de que llegue el primer visitante. La familia revisa los caballos, los alimenta, los cepilla. Ese ritual no es decorado ni marketing: es la base sobre la que se sostiene todo lo que viene después.

Una herencia que vuelve al campo

El emprendimiento lleva el nombre del paraje y pertenece a la familia Garrafa desde hace décadas. El abuelo realizaba allí cabalgatas cuando sus hijos eran chicos; con el paso del tiempo dejó la actividad y el lugar quedó en pausa. Años después fue el propio abuelo quien empujó la vuelta al campo, cuando vio que sus nietos habían desarrollado solos un vínculo con los caballos y con esa forma de vida.

Durante seis o siete años no hubo ninguna intención turística. La familia regresaba a La Vega simplemente para que los chicos pudieran crecer cerca de los animales. Recién hace poco más de un año la idea de abrir la experiencia a visitantes tomó forma concreta, cuando el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia los habilitó como prestador oficial. Esa formalización, según cuentan, les dio la tranquilidad necesaria para profesionalizar el servicio sin descuidar el bienestar de los propios animales.

Antes del sendero, el caballo

Lo que distingue a esta propuesta de una cabalgata tradicional es que la experiencia empieza antes de subir al animal. Los visitantes se acercan al caballo, aprenden a darle de comer, lo cepillan y reciben información básica sobre su comportamiento. La intención es que el vínculo no se limite a un medio de transporte para recorrer el camino.

“No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo.”María René Garrafa, responsable del emprendimiento en La Vega
  • Alimentación y cepillado del caballo antes de la salida.
  • Charla breve sobre cuidado y comportamiento animal.
  • Recorrido a caballo entre volcanes, montañas y cascadas del Alto Neuquén.
  • Merienda casera al regresar al punto de encuentro.

El Copahue como escenografía y planes a futuro

El paisaje que enmarca la actividad es el que cualquier viajero imagina al escuchar Caviahue: el volcán Copahue como telón de fondo, montañas boscosas, cascadas y senderos donde el clima puede cambiar en pocas horas. La jornada suele terminar con la merienda, a modo de cierre cálido antes del regreso.

Los planes a corto plazo incluyen ampliar el espacio, mejorar los accesos y construir una caballeriza propia. El objetivo de fondo es más ambicioso: sostener la actividad como modo de vida y poder transmitírsela a la próxima generación, para que La Vega siga viva mucho después de que se apague el ruido del verano. Como me dijo alguien en el camino, mientras mirábamos al Copahue tapado por las nubes: acá arriba todo funciona más lento, y por eso se conserva mejor. Mi recomendación, si están pensando en conocer esta experiencia, es tentar el viaje entre fines de enero y marzo, cuando los senderos están firmes y los caballos están en su mejor forma después del verano patagónico.

LR

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