Travis Knight vuelve al stop motion con la película más ambiciosa de Laika y le declara la guerra a la inteligencia artificial
El director de "Kubo y las dos cuerdas mágicas" defiende que la animación cuadro por cuadro lleva el alma del artista adentro, mientras la IA produce imágenes sin ese rastro humano. Su nueva película, "Wildwood", se estrena el 23 de octubre tras ser filmada a mano durante 140 minutos.
"Yo no le canto a la luna, / yo le canto al campo que me vio nacer", dice un viejo gato de Santiago del Estero que muchas veces me ronda cuando arranca una nota sobre cine y raíz. Y este es un buen momento para usarlo, porque la noticia que tengo entre manos tiene exactamente ese perfume: la de un oficio que se hace a mano, con paciencia de artesano, en un mundo que cada vez se mueve más rápido y, sobre todo, más en automático. Lo que sigue es la defensa más frontal que se escuchó en lo que va del año del stop motion frente a la inteligencia artificial, y viene nada menos que de Travis Knight, el director que en 2016 le dio a Laika su primera nominación al Oscar con "Kubo y las dos cuerdas mágicas" y que ahora vuelve a la animación cuadro por cuadro con "Wildwood", la película más ambiciosa que produjo el estudio en toda su historia.
Antes de meterme en la pelea entre la IA y los muñecos de arcilla, vale la pena pasar por la sala donde se cocinó esta conversación. Laika es un estudio de Oregon que desde 2005 viene construyendo una filmografía obsesiva: "El alucinante mundo de Norman", "Los Mundos de Coraline", "El despertar del oso", "Kubo" y ahora "Wildwood". El lugar funciona casi como un taller de juguetería gigante, con escultores, modistas, carpinteros y técnicos de iluminación que conviven con los animadores. La regla de la casa es tan simple como radical: cada fotograma existe físicamente antes de ser filmado. No hay una pantalla donde se dibuja y se borra: hay un decorado real, una maqueta real, un muñeco real al que se le mueve una mano, una ceja o un dedo y se le saca una foto. Y así, una y otra vez, durante 140 minutos, que es lo que dura "Wildwood". Por eso el propio estudio dice, sin ruborizarse, que es "lo más difícil" que hicieron hasta ahora.
El corazón del artista, latiendo cuadro por cuadro
Knight tiene 52 años y una carrera que mezcla el rigor artesanal de Laika con algunas escalas en Hollywood de acción real: dirigió "Bumblebee" en 2018 y está trabajando en una nueva versión de "He-Man y los Masters del Universo". Pero cuando habla de "Wildwood", vuelve siempre al mismo lugar. Para él, lo que define al stop motion no es un capricho ni una elección de marketing: es una postura filosófica. "La IA es realmente contraria a todo lo que defendemos en Laika, porque en Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista", declaró en la ronda de prensa previa al estreno. Y agregó, casi como una definición: "El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que haces".
“El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que haces.”Travis Knight
Me parece honesto decir que coincido con él, y no por nostalgia ni por rechazar lo nuevo, sino porque la distinción que traza tiene una lógica que se entiende caminando por cualquier set de animación detenido. En el stop motion, las marcas de los dedos del animador sobre la cara de un muñeco, la pequeña sombra que deja una juntura mal pegada, el temblor mínimo de una tela colgada en miniatura: todo eso es información, es tiempo, es alguien sentado durante horas frente a una maqueta decidiendo cuántos milímetros mover una ceja para que un personaje parezca triste. La IA, en cambio, genera imágenes a partir de patrones y de datos, sin que haya un cuerpo humano que se haya inclinado sobre la historia para decidir qué le duele a ese personaje. Knight lo dijo con una frase que vale la pena repetir: la IA es una "tecnología asombrosa", pero le falta lo esencial para crear arte.
Por qué "Wildwood" importa más allá de la pelea con la IA
- Es el proyecto más complejo que encaró Laika en sus 20 años de historia, según el propio estudio, con 140 minutos filmados cuadro por cuadro a mano.
- Vuelve a poner al stop motion en el centro de la conversación grande sobre el futuro de la animación, justo cuando la IA gana terreno en los flujos de producción.
- El tráiler muestra una factura visual muy cuidada, con decorados físicos que se ven como tales, sin el pulido digital que suele disimular el proceso.
- Knight la define como una película "sobre la humanidad del arte" y, en el fondo, sobre la humanidad de hacer las cosas con las manos.
Ahora bien, ¿la apuesta por lo artesanal en plena expansión de la IA cambia la forma en que el público valora una película de animación? Creo que sí, y creo que Knight lo sabe. En un mercado donde cualquier herramienta puede generar una imagen en segundos, dedicar años a mover un muñeco dedo por dedo se vuelve casi un acto de rebeldía. Y esa rebeldía, lejos de espantar, puede enamorar: porque al espectador le gusta saber que lo que está mirando lo hizo alguien, con nombre y apellido, en un horario y con un sueldo. La IA no quita mérito a sus logros técnicos, pero, como dice Knight, no le pone alma. Y el cine, cuando es bueno, se nota.
"Wildwood" se estrena el 23 de octubre en cines. Si te copa la idea de ver una película construida fotograma por fotograma, con todas las marcas del trabajo humano a la vista, anotá la fecha: 23 de octubre en salas. Yo, por las dudas, voy a ir con la misma paciencia con la que se hace una película de stop motion: sin apuro, mirando cada plano como si fuera el único.
