Seis lauros en la vitrina: Europa volvió a mandar en la Laver Cup y dejó a Cerúndolo con las manos vacías
El equipo capitaneado por Yannick Noah aplastó al conjunto de Andre Agassi por 13-5 en el O2 Arena de Londres, con Zverev sellando el punto decisivo. El argentino jugó apenas un partido, perdió en el Laver Breaker y se quedó mirando desde el banco el resto del fin de semana.
Arrancamos como siempre, con la pelota aún tibia y la garganta seca de cantitos: en el O2 Arena de Londres, Europa liquidó la Laver Cup con un 13-5 inapelable y se llevó su sexta corona en este formato de eliminación express. Yo estaba convencido de que este año se estiraba hasta el último dobles, y otra vez le pifié al pronóstico. Ya lo admito, para eso están los renglones finales.
Zverev cortó la red y la final
El ferroviario Alexander Zverev fue el que tomó la cinta y la cortó. Le ganó al estadounidense Learner Tien por 7-6 (3) y 6-3, con esa derecha que parece una guadaña cuando se para firme, y dejó al equipo capitaneado por Yannick Noah celebrando a pleno en el court. Con ese punto, la serie se cerró en 13-5 y ya no hubo necesidad de jugar los cruces que quedaban entre Carlos Alcaraz y Alex de Miñaur, ni entre Rafael Jódar y Taylor Fritz. Partidos suspendidos por matemática pura, de esos que duelen si sos del otro lado.
El paso de Cerúndolo: una mancha y al banco
A Francisco Cerúndolo la excursión le duró lo que dura un suspiro. El aurinegro, único argentino en el Equipo Mundo que comanda Andre Agassi, tuvo que saltar a la cancha en la apertura del viernes y nada más. Del otro lado lo esperaba Casper Ruud, que se floreó en un partido que terminó 6-7 (4), 6-4 y 10-8 en el Laver Breaker. Che, qué bronca: Fran había arrancado ganando el primer set y, lo más desesperante, llegó 7-5 arriba en el desempate. Cinco puntos seguidos del noruego lo mandaron al banco con la cara larga y un moño apretado en la garganta. Después, el capitán Agassi no volvió a ponerlo ni para los dobles. Así de simple. Así de duro.
Cómo se cocinó el 13-5
El reglamento de la Laver Cup tiene la mala costumbre de guardar lo mejor para el final. El viernes cada victoria valía un punto, el sábado dos y el domingo tres. Europa arrancó 3-1 arriba, pero el Equipo Mundo se acordó de cómo se juega a esto: Tien venció a Flavio Cobolli y De Miñaur le torció el brazo a Zverev, para pasar momentáneamente al frente en el marcador. La recuperación europea tuvo nombre y apellido: Jakub Mensik y el propio Cobolli le ganaron a De Miñaur y Fritz por 7-5 y 6-3 en dobles. Una de las claves llegó con un partidazo que se les escapaba: Alcaraz salvó dos puntos de match ante Fritz y se lo llevó por 6-3, 4-6 y 13-11, números de electrocardiograma. Después, Ruud y Zverev se plantaron ante Bublik y Nakashima y los despacharon por 6-4 y 7-6 (7) para sellar el 7-5 antes de la definición.
La revancha que Europa le tomó a 2025
Europa recupera así el trofeo que se le había ido el año pasado en San Francisco, cuando el Equipo Mundo lo dio vuelta y festejó en casa ajena. Esta vez, el O2 Arena de Londres funcionó como un búnker del viejo continente: seis títulos sobre nueve ediciones disputadas. Pero la pregunta queda dando vueltas, como pelota que no pasa la red: ¿qué partido de esta edición te pareció más importante para el resultado final? Yo tengo el mío, aunque ya quedé escrachado por errado en el cierre. Otra vez será.
