Seis años encadenado a un personaje que nunca llegó a la pantalla: el largo calvario de Joe Manganiello como Deathstroke
El actor repasó en un podcast la seguidilla de anuncios incumplidos que sufrió tras aparecer en la escena poscréditos de Liga de la Justicia. Entre una película de Batman que se cayó, llamadas que no terminaron en nada y un universo que se reconfiguró sin avisar, Manganiello reconstruye una espera que resume, mejor que ningún comunicado, el caos creativo de aquellos años en Warner y DC.
Para el que haya crecido mirando el patio de una casa de Santiago del Estero con la radio a todo volumen, hay una frase de Peteco Carabajal que vuelve una y otra vez a la cabeza cuando la vida se empecina en prometer y no cumplir: "No hay mal que por bien no venga, ni bien que por mal no se vaya". Algo de ese andariego me quedó dando vueltas mientras escuchaba a Joe Manganiello repasar, en el podcast de Rich Roll, los seis años que pasó atado a un personaje que la pantalla nunca terminó de darle. La historia de Deathstroke en el universo cinematográfico de DC es, en el fondo, la historia de un actor al que le vendieron un sueño, le cobraron la entrada y después le cambiaron la función tres veces sin avisarle.
Antes de meternos en el relato, vale la pena recordar cómo fue el patio ese día, porque la escena importa tanto como los años de espera. Manganiello apareció como Slade Wilson en la escena poscréditos de Liga de la Justicia en su versión de 2017, la reescrita por Joss Whedon. Duró segundos, los justos para que el público entendiera que allí había un villano con peso propio. El plan, en ese momento, era ambicioso y parecía firme: Affleck se quedaba detrás de cámara para una nueva película de Batman y Deathstroke iba a ser el antagonista principal. El papel soñaba en grande. Después, la puerta se cerró.
Promesas que se esfumaron como el humo
"Batman se canceló y yo nunca... Bueno, pude volver a interpretar al personaje durante unos dos minutos en el rodaje adicional", recordó el actor, que después describió con una crudeza inusual la cadena de ofrecimientos que recibió y que nunca se materializaron. "Durante los seis años siguientes no pararon de lloverme proyectos y llamadas a mi agente, una tras otra. 'Vas a ser el villano en Aquaman 2. Vas a salir en Escuadrón Suicida 2 con este director. No, con este otro. No, tú contra Will Smith. Va a ser una película independiente'", enumeró Manganiello, casi como si estuviera cantando una lista de pendientes que se acumulan en la puerta de una pieza y nadie retira.
“¿Tengo suerte o mala suerte? Tengo suerte de haber conseguido ese papel, pero en aquel momento me sentí con mala suerte porque me dieron ese proyecto que luego se canceló y se esfumó.”Joe Manganiello
Esa autodefensa honesta resume, mejor que cualquier comunicado corporativo, lo que vivieron varios actores y actrices en la etapa más convulsionada de Warner con el universo de superhéroes. Cambios de mando, guiones reescritos sobre la marcha, proyectos que se anunciaban en ferias internacionales para seducir inversores y después se guardaban en un cajón. La saga de Aquaman, la nueva camada de Suicide Squad, las aventuras en solitario de Batman: todo fue mutando, y Manganiello quedó siempre a un paso de la confirmación final que nunca llegaba. El ciclo se terminó de cerrar en 2023 con Aquaman y el reino perdido, la última entrega de aquella etapa, y Deathstroke ni siquiera volvió a tener un cameo relevante.
Mientras preparo el cierre de esta nota pienso en lo raro que es escribir sobre alguien a quien la industria le debe una explicación. Manganiello no se queja con rencor: describe lo que le pasó con la distancia del que ya entendió que el negocio es más grande que cualquier contrato verbal, y pese a todo se reconoce afortunado por haber tenido la oportunidad. Esa mezcla de gratitud y desazón me parece, en lo personal, el retrato más humano de una etapa en la que DC Studios corrió de atrás, perdió el rumbo público y se comió a varios de los suyos en el intento. La pregunta que me queda dando vueltas, y que lanzo a quien lea, es la que le haría a cualquier amigo con el que se comenta una película en la vereda: ¿habría valido la pena una película entera centrada en Deathstroke, o el personaje necesitaba otro tipo de formato para respirar? Y más aún: ¿qué otros villanos de aquel universo se quedaron, como Manganiello, esperando una llamada que nunca llegó? Donde y cuando se puede charlar de esto: en cualquier café porteño con pantalla pasando películas de DC de fondo, desde ya; la conversación sigue abierta.
Para ir terminando y con el tono de quien deja la puerta abierta: si te interesó el tema, la entrevista completa de Manganiello con Rich Roll está disponible en el canal del podcast, y el actor prepara su desembarco como Sir Crocodile en la próxima temporada de One Piece, la serie en vivo de Netflix con base en el manga de Eiichiro Oda. Mientras tanto, Deathstroke sigue siendo, para los fans argentinos, ese villano que alguna vez estuvo a punto de tener su película propia y terminó convertido en símbolo de una promesa de Hollywood que se diluyó entre llamadas y guiones sin destino.
