Se fue RJ Mitte, el hijo de Walter White que convirtió su propia historia en una bandera de inclusión
Tenía 34 años y padecía parálisis cerebral desde chico, la misma condición que dio autenticidad a su personaje en Breaking Bad. Sus compañeros de elenco lo despidieron en redes y sus representantes pidieron privacidad para la familia.
Como decía don Jacinto Piedrafita, chaqueño de ley y cantor de coplas, "el que se va dejando luz, no se va del todo, se queda prendido en lo que otros hacen". Y esa frase me viene a la cabeza cada vez que se confirma la muerte de alguien joven, alguien que todavía tenía mucho por delante y que, además, había usado su propia vida como ejemplo para abrirles el camino a otros. Eso fue exactamente lo que hizo RJ Mitte, el actor estadounidense de 34 años que el lunes falleció en Texas y al que el mundo del espectáculo empezó a despedir con la misma tristeza con la que uno se despide de un hijo de la tele que terminó siendo un hijo del corazón.
"Porque se va la vida, se va pa' no volver" (Peteco Carabajal)
Antes de hablar del actor, quiero contarles el patio donde se cocina esta despedida, porque a mí siempre me gusta detenerme en el escenario antes que en la función. Estamos en un lunes cualquiera de noticias, con el teléfono de la redacción sonando y las redacciones de medio mundo actualizando un comunicado que llegó de parte de los representantes de Mitte. Son dos líneas escuetas, de las que duelen, y un pedido concreto: respeto para la familia en el duelo. Poco más. La prensa estadounidense arrancó a reconstruir la historia de un pibe nacido en Jackson, Mississippi, que creció con parálisis cerebral y que, en lugar de esconderse, salió a poner el cuerpo y la cara para que se hablara de un tema que durante años fue invisible en la ficción.
Y acá aparece el dato que a mí, como lector y como cronista, me parece el más fuerte de toda la nota: Mitte fue diagnosticado con parálisis cerebral cuando era chico, y esa condición fue central en su carrera. No fue un detalle color ni un dato de Wikipedia: fue la materia prima con la que construyó su personaje más conocido. Entre 2008 y 2013, a lo largo de 56 episodios de Breaking Bad, interpretó a Walter White Jr., el hijo del personaje que Bryan Cranston hizo eterno. El propio diagnóstico le dio una autenticidad que ningún casting podría haber fabricado, y el elenco de la serie se terminó llevando el SAG al Mejor Reparto en una Serie Dramática en 2014, con Mitte adentro del colectivo premiado.
"Para ir a buscar tu ausencia" (León Gieco)
Porque lo de Mitte no se agotó en la pantalla chica. Sus representantes lo definieron como "actor, filántropo y apasionado defensor de los derechos de las personas con discapacidad", y esa definición no es una fórmula de comunicado: se la había ganado con trabajo concreto. Fue embajador de United Cerebral Palsy y de Shriners Children's, dos organizaciones enormes dedicadas a la inclusión, y presidió la Fundación Mitte, un espacio que él mismo empujó para acompañar a personas con discapacidad y para discutir los estereotipos que todavía pesan sobre elles. Es decir: el pibe no se subió al escenario de la fama para hacer carrera y nada más, sino que tomó esa plataforma y la puso al servicio de una causa que conocía desde adentro, en primera persona, sin manuales.
- En 2021 volvió a ponerse en la piel de un joven con parálisis cerebral en la película Triumph, confirmando que su militancia artística y personal iban de la mano.
- Su último trabajo fue Westhampton, estrenado a mediados de 2025, donde interpretó al personaje Fitz junto a Finn Wittrock, con quien ya había compartido elenco en otras producciones.
- Tras el final de Breaking Bad sostuvo una carrera activa en cine y televisión, sin acomodarse en el personaje que le dio fama ni repetirlo hasta el hartazgo.
"Adiós para siempre, adiós" (Homero y el miedo a la parálisis cerebral como tema, no como estigma)
Las despedidas de sus compañeros llegaron a las pocas horas, y a mí me parece que vale la pena transcribirlas porque son ellos los que mejor cuentan quién era Mitte fuera de cámara. Bryan Cranston, que en la ficción fue su padre, escribió sin vueltas: "RJ Mitte, mi dulce hijo en Breaking Bad, ha fallecido. Toda esa promesa y ese potencial se han perdido; es una verdadera lástima". Dean Norris, que en la serie interpretaba a Hank Schrader, fue más corto y más dolido: "Era un joven encantador y será muy extrañado. Esto es tan desgarrador, no puedo creerlo". Y Aaron Paul, el otro protagonista de la historia, lo despidió con el corazón en la mano: "Estoy destrozado. Tengo el corazón roto. RJ, te quiero, amigo. A quien lea esto, que sepa que es querido y que no está solo". Tres mensajes, tres maneras de decir lo mismo: que se fue alguien que dejaba marca, y que el dolor se nota porque la ausencia se nota.
Yo no voy a decirles qué tienen que sentir frente a esta noticia, porque cada uno procesa la muerte de un personaje público a su manera y con sus propios tiempos. Pero sí les digo lo que pienso, con la honestidad que me caracteriza: RJ Mitte no fue un actor decorativo ni un recurso narrativo para darle color a una serie. Fue alguien que tomó lo que le había tocado vivir, que no fue fácil ni justo, y lo convirtió en una herramienta de visibilidad para un montón de gente que, como él, convive con parálisis cerebral y necesita ver que se puede actuar, trabajar, militar y ser querido en el camino. Si esta nota les deja aunque sea una idea de eso, a mí ya me alcanza. Para repasar su recorrido, sus entrevistas y los registros oficiales de las organizaciones que representó, pueden pasar por los portales de United Cerebral Palsy y de Shriners Children's, que durante los próximos días seguramente van a publicar sus propios comunicados. Y para verlo en pantalla, nada mejor que volver a poner Breaking Bad en el servicio de streaming que usen y detenerse en los ojos de Walter White Jr., que durante cinco temporadas fueron también los ojos de un pibe que no se dejó definir por un diagnóstico.
