Los Von Erich, la dinastía maldita del ring que vuelve a golpear en Prime Video
Sean Durkin reconstruye el ascenso y la caída de una familia que quiso convertir a sus hijos en campeones de la lucha libre y terminó pagando el precio más alto. Ya está disponible en la plataforma.
Yo no sé qué tiene la historia de los Von Erich que cada vez que uno se cruza con ella termina doliéndole un cacho en el pecho, y eso que uno nunca fue de mirar lucha libre en la tele del living un domingo a la tarde. Pero claro, cuando una familia se empecina en empujar a sus hijos hacia la gloria y la vida se empecina de vuelta en cobrarle la factura, lo que queda es un relato que se parece bastante a una tragedia griega con pantalones de lycra y botas con flecos, y a mí, personalmente, ese tipo de historias me atrapan más de lo que estoy dispuesto a admitir en público.
"El clan de hierro" ("The Iron Claw"), el film que ahora se acomodó en el catálogo de Amazon Prime Video, llega para recordarnos que la década del ochenta en Estados Unidos no fue solo pelo largo y sintetizadores: también fue la época dorada de la World Class Championship Wrestling, el circuito de Dallas donde un texano enorme llamado Fritz Von Erich, que nunca llegó a ser el campeón que quería ser, decidió que si él no podía serlo al menos sus hijos iban a serlo por él. Y miren, los hijos fueron, cómo no, pero la historia no terminó ni cerca como estaba planeada.
Memphis blues, o algo así
Antes de meternos en la película vale la pena parar un toque en el escenario, porque Durkin se encarga de armarlo con mucho cuidado y uno como espectador lo agradece: arranca con una fotografía en blanco y negro que homenajea sin pudor a los dramas deportivos de toda la vida, esa tradición que va de "El sueño de oro" hasta "Rocky", y después vira hacia una paleta ochentera con laca, luz de tubo fluorescente y ese ruido analógico que parece sacado de un VHS familiar, y ahí uno entiende que el director no quiere contar cualquier cosa, quiere contar esta cosa, en su época, con su ropa y sus colores.
A esa puesta de escena se suman tres actores que se comieron el papel con transformaciones físicas que dan ganas de mandarles un oculista de regalo: Zac Efron, que uno lo tiene asociado al chiquilín rubio de "High School Musical" y acá aparece irreconocible cargando el protagónico de Kevin Von Erich; Harris Dickinson como David, el mayor, el que cargaba con la presión de ser el heredero; y Jeremy Allen White, que muchos lo conocen por "The Bear" y que acá se pone en la piel de Kerry, el rebelde, de los tres, mi favorito, el que tenía el gesto duro y la mirada más desconfiada, y a mí, personalmente, cada vez que aparecía en cuadro algo se me tensaba en el estómago, porque uno ya sabe cómo termina todo esto.
Walk the line
Ahora bien, y acá viene lo que a mí me parece lo más interesante para charlar entre nosotros: Durkin no se interesa tanto por el espectáculo de la lucha, por las llaves, los sillazos y los antagonistas de turno, sino por lo que pasa puertas adentro de la casa de los Von Erich, en esa cocina de Texas donde un padre enorme, campechano a su modo pero con una obstinación a la que uno no le encuentra nombre amable, les iba explicando a sus hijos que el apellido era una misión y que la debilidad no estaba en el menú. A mí eso me resulta lo más vertiginoso del relato, mucho más vertiginoso que cualquier pelea sobre el ring, porque uno entiende que la tragedia de los Von Erich no empezó en el cuadrilátero sino en la mesa familiar, y eso le da al film una densidad que no esperaba encontrar cuando le di play.
La película, ojo, no inventa nada: se apoya en hechos reales documentados y no escatima a la hora de mostrar hacia dónde va el asunto, instala desde el arranque una atmósfera de drama inminente que a mí, se los confieso, me dejó medio pegado al sillón, con esa sensación de estar mirando un accidente en cámara lenta donde uno ya sabe que va a haber sangre pero igual no puede dejar de mirar. Y lo mejor es que no necesita adornar la realidad para que duela: los hechos, tal como son, ya duelen un montón.
El club de la pelea
Les dejo algunos datos para que tengan el panorama completo antes de sentarse a verla:
- Dirección: Sean Durkin, que ya había mostrado oficio en "Martha Marcy May Marlene".
- Elenco principal: Zac Efron, Harris Dickinson, Jeremy Allen White, Holt McCallany y Maura Tierney.
- Recaudación: 45 millones de dólares en su paso por salas, una cifra muy buena para un film independiente.
- Disponibilidad: ya se puede ver en Amazon Prime Video dentro del catálogo de la plataforma.
- Duración aproximada: dos horas y cuarto, así que reserven la noche.
- Recepción crítica: ampliamente celebrada por la prensa especializada, sobre todo por las actuaciones y la dirección.
Como siempre me pasa cuando termino de ver una historia así, me quedé dando vueltas un rato largo en la cabeza con eso de hasta dónde uno está dispuesto a empujar a un hijo en nombre de un sueño propio, y con eso de cuántas veces una familia se organiza entera alrededor de un proyecto y termina estallando por los aires, y la verdad es que no tengo una respuesta que me convenza, pero sí tengo la sensación de que "El clan de hierro" es de esas películas que vale la pena ver con tiempo, sin el celular al lado, y si son de los que gustan de quedarse charlando un rato después de los créditos, mejor todavía, porque esta es una de las que dan para hablar largo y tendido en la mesa hasta que se enfríe el café.
Yo voy a volver a verla, les confieso, porque tengo la sospecha de que en una segunda pasada se me escaparon detalles, y ustedes ya saben, se está disponible en Amazon Prime Video, se prende la tele, se busca en el catálogo y se le da play, sin más vueltas, y después me cuentan qué les pareció, qué sintieron, qué los dejó pensando, que para mí eso es lo más lindo que tiene este oficio de mirar películas y después poder contárselas a alguien.
