San José, una escapada entrerriana donde el agua caliente y la copa de vino van de la mano
A 330 kilómetros de Buenos Aires, la localidad combina termas, viñedos y la memoria de los inmigrantes europeos en un mismo recorrido por la costa del río Uruguay
Les cuento que a unos 330 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, en el sudeste de la provincia de Entre Ríos, aparece San José como una opción sólida para una escapada corta pero bien completa. Yo la recorrí con tiempo y la sensación que me quedó es la de un destino que no se agota en una sola actividad: convive lo termal, lo vitivinícola y lo histórico, todo atravesado por la historia de los colonos que llegaron desde Europa a mediados del siglo XIX. La localidad está sobre la costa del río Uruguay, dentro de la región turística Tierra de Palmares, y tiene como vecinas inmediatas a Colón y Villa Elisa dentro del circuito termal entrerriano.
Una visita que arranca por la historia
A mí me sirvió empezar por el Museo Provincial Molino Forclaz, que es el lugar donde se entiende de dónde viene todo lo demás. El predio tiene cinco hectáreas y conserva la vivienda familiar y el molino de viento que Juan Bautista Forclaz levantó con la idea de moler trigo y maíz. Lo que no te cuentan los folletos es que los vientos de la zona no alcanzaban, así que la familia tuvo que volver al sistema de mulas. Las recorridas son con guía y se pueden sumar, según la fecha, representaciones a cargo de vecinos del pueblo. Durante el verano, además, se hacen visitas nocturnas iluminadas con velas, faroles y candelabros, una opción que vale la pena si están planeando viajar en enero o febrero.
El casco histórico se recorre en pocos minutos y, según me dijo una guía del lugar mientras cruzábamos el puente sobre el arroyo, lo que más llama la atención de los visitantes es la combinación entre el paisaje rural y el río, que se ve a lo lejos desde cualquier punto del pueblo.
Termas, vinoterapia y bodegas en un mismo pase
El plato fuerte termal está en Termas San José, a unos cinco minutos del centro. El complejo tiene doce piscinas y varios miradores desde los que se ve el río Uruguay, algo que no es un detalle menor. El establecimiento ofrece un pase de experiencia eno-termal que, según la información que me dieron en la recepción, incluye acceso a las piletas, un área exclusiva de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en Spa Acqua Termal. Después del circuito, la propuesta cierra con vino entrerriano y un tapeo regional en el restaurante Entre Fuegos.
Lo que me pareció más interesante es que ese mismo pase suma una visita guiada gratuita a Bodega Vulliez Sermet y descuentos en otros establecimientos de la zona, incluido el alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos. La tradición vitivinícola de San José viene de los inmigrantes que fundaron la Colonia San José y sigue viva: entre las variedades que se elaboran aparecen Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan, algo que sorprende porque uno no asocia esas cepas con Entre Ríos.
Movimiento y aire libre
Para los que, como yo, necesitan movimiento entre un baño y otro, está Molino Aventuras, un parque con palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y un mangrullo desde el que se ve todo el entorno. También funciona el Centro Municipal de Artesanos, donde se pueden ver y comprar piezas en cerámica, madera, cuero y lana, un buen lugar para llevar algo típico del viaje sin caer en souvenirs industriales.
- Entrada al Museo Molino Forclaz: consultar valores en boletería, las visitas guiadas están incluidas en la tarifa general.
- Termas San José: el complejo abre de lunes a lunes, con horarios extendidos en temporada alta que conviene confirmar por la página oficial.
- Bodega Vulliez Sermet: la visita guiada se coordina dentro del pase eno-termal, sin costo extra.
- Molino Aventuras: funciona con entradas por actividad, recomendable consultar condiciones climáticas antes de ir por la tirolesa.
Mi recomendación, si están armando el viaje, es ir en otoño o en primavera: las termas se disfrutan igual fuera del verano, las bodegas están en plena actividad y el Molino Forclaz se visita sin las aglomeraciones de enero. San José es de esos destinos entrerrianos que, sin hacer ruido, terminan ocupando un lugar en la agenda de todo el año.
