Paola Panizoni, la profesora que dejó el aula para guiar a los neuquinos por los senderos que siempre tuvo cerca
Docente en escuelas secundarias, completó la capacitación oficial en Junín de los Andes y hoy diseña junto a su pareja salidas que combinan bicicleta y caminata por la provincia. Su apuesta: que los vecinos redescubran paisajes que suelen quedar en segundo plano.
La casa de Paola Panizoni queda en el centro de Neuquén capital, pero su vida cotidiana empieza a construirse, hace rato, mucho antes de que la familia se siente a desayunar. En la mesa, junto al mate, aparece el plan del fin de semana: un cerro, una laguna, un tramo de bici, una caminata. Para ella no es una moda ni una escapada improvisada, sino una costumbre que heredó de chica, cuando las salidas a la cordillera eran parte de la rutina familiar. Campamentos, subidas al monte, recorridas por senderos que todavía hoy recuerda con nombre propio. Esa relación temprana con el paisaje neuquino es, en buena medida, el motor silencioso de lo que hoy hace.
Porque Paola no siempre se movió entre bicis y mochilas. Profesora de Ciencias Económicas egresada de la Universidad Nacional del Comahue, durante años se sentó del otro lado del mostrón: coordinó equipos pedagógicos, dio clases en colegios secundarios y armó viajes escolares que laobligaron a conocer la provincia como pocas veces se conoce. Ahí, en esos viajes con adolescentes, fue entendiendo algo que hoy repite sin vueltas: que acompañar a alguien a descubrir un lugar tiene un valor enorme, distinto al de simplemente llevarlo hasta allí.
La habilitación que llegó después de años de práctica
El año pasado, a partir de una propuesta de formación impulsada por la Provincia, Paola completó la capacitación en Junín de los Andes y recibió la habilitación del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén para conducir grupos en caminatas. No partió de cero: llegó con décadas de experiencia amateur, con bibliotecas enteras de recorridos y con la mochila de saber leer el clima y el terreno. Pero tener el papel oficial le permitió dar el salto. "Es algo que me apasiona, el tema de la caminata", resumió, con la tranquilidad de quien lleva años esperando el momento de decirlo en ese tono.
En el recorrido, la voz de una vecina de la zona, Marta, que la conoce de las salidas, la define sin vueltas: "Esta chica no te lleva a caminar, te lleva a entender por qué vale la pena caminar por acá". Es una observación que, en el fondo, dice lo mismo que Paola repite cuando habla de su trabajo: la caminata es una excusa para mirar de otra manera.
Bici más caminata, la fórmula que crecen juntos
El proyecto lo arma con Diego Rovelotti, su pareja y director de la agencia Cicloturis Travel, que desde hace tiempo trabaja con cicloturismo en la región. Los dos empezaron a fusionar lo que cada uno sabía hacer y armaron paquetes que mezclan bicicleta y caminata, con paradas para almorzar o merendar en el camino. "Nos gusta hacer paquetes de turismo aventura combinados, ofrecer a la gente otras alternativas y conocer otras actividades", explicó Paola, en una frase que describe toda una filosofía de trabajo. En invierno, la oferta se amplía con experiencias en raquetas de nieve, una manera de estirar la temporada y de mantener activos a los guías aun cuando el calendario se acorta.
- Capacitación oficial en Junín de los Andes con habilitación del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén.
- Paquetes combinados: bicicleta y caminata, con paradas para almorzar o merendar en el recorrido.
- Experiencias invernales en raquetas de nieve para sostener la oferta todo el año.
- Villa El Chocón como destino destacado, donde la caminata se cruza con el valor paleontológico del lugar.
- Una fuerte impronta educativa: observación de flora, lectura del ecosistema y respeto por el entorno.
Entre los destinos que Paola más trabaja, Villa El Chocón ocupa un lugar central. No es casual: la geografía del lugar y su riqueza paleontológica permiten cruzar la caminata con una capa educativa que a ella, como profesora, le sale de manera natural. "Me gusta todo lo que puedo enseñar desde ahí", reconoció. Esa impronta del aula aparece en cada salida: detenerse a observar, identificar plantas, entender por qué un cerro tiene la forma que tiene, explicar de dónde viene el paisaje que se está mirando. Es, dice ella, la diferencia entre pasar por un lugar y, de verdad, haber estado ahí.
“Tenemos que devolverle un poquito de todo lo que le sacamos a la naturaleza. Si salimos a caminar, lo menos que podemos hacer es no dejar huella, no romper nada, no molestar a los animales.”Paola Panizoni, guía de senderismo habilitada
En esa frase se condensa la otra idea fuerza de su trabajo: el cuidado ambiental como responsabilidad concreta, no como slogan. Paola lo repite en cada salida: llevarse los residuos, no dañar la flora ni la fauna, minimizar el impacto de cada paso. Para ella, salir a la naturaleza implica hacerse cargo del lugar al que se entra, y eso se vuelve parte indivisible del recorrido. Porque nosotros los santiagueños, y los neuquinos que hacen propios estos paisajes, sabemos que la montaña no es un decorado: es un patrimonio que se gasta si no se lo cuida, y que solo vale la pena mostrar si se lo muestra bien.
Por ahora, Paola y Diego siguen ajustando la grilla de salidas para los próximos meses y negociando con prestadores locales las paradas gastronómicas en el camino. La idea, según cuentan, es crecer de a poco, sin perder de vista lo esencial: que cada participante vuelva a su casa con la sensación de haber conocido un lugar que tenía cerca y casi nunca había pisado. En el horizonte inmediato, esperan poder sumar nuevas fechas para excursiones combinadas y, si el clima acompaña, terminar de consolidar la temporada de raquetas de nieve en la zona de cordillera.
