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Medicamentos gratis del PAMI: cómo funciona el subsidio social y por qué la barrera de ingresos deja afuera a miles de afiliados

Con un tope de 629.663 pesos mensuales, el beneficio alcanza hasta seis fármacos por persona y obliga a cumplir requisitos patrimoniales que en la práctica terminan limitando el acceso. El trámite se hace por la web o en la agencia más cercana, y existe una vía de excepción para quienes gastan más del 15% del haber en remedios.

Por Ana PalavecinoCampo y monte · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El Programa de Atención Médica Integral pone sobre la mesa una cobertura que, en los papeles, luce generosa: hasta seis medicamentos sin cargo por afiliado, con un tope de ingresos fijado en septiembre de 2026 en 629.663,89 pesos mensuales, resultado de sumar 1,5 haberes mínimos previsionales al bono de 70.000 pesos que perciben los jubilados de menores ingresos. En la calle, en cambio, la conversación entre los afiliados suena muy distinta: las listas de espera en las Unidades de Gestión Local se estiran, los requisitos patrimoniales dejan afuera a jubilados que igual destinan buena parte de su jubilación a la farmacia, y la cobertura automática para tratamientos oncológicos, de diabetes, VIH, hepatitis o discapacidad sigue siendo la única garantía cierta de acceso pleno.

Quiénes quedan afuera del subsidio y por qué

La letra del reglamento es clara y, a la vez, restrictiva. Para acceder al beneficio por la vía general, el afiliado no debe superar 1,5 veces el haber mínimo, no puede ser titular de un inmueble distinto al que habita, no debe tener un vehículo con menos de diez años de antigüedad —salvo que conviva con un titular del Certificado Único de Discapacidad— y no puede figurar como accionista o socio de una empresa que demuestre capacidad económica plena. En hogares con un integrante con CUD, el umbral se eleva a tres haberes mínimos, una excepción que en los barrios del conurbano bonaerense conocen de memoria quienes llevan adelante trámites para familiares con discapacidad.

  • Tope de ingresos: hasta 629.663,89 pesos mensuales, o tres haberes mínimos si hay un titular de CUD en el hogar.
  • Patrimonio inmobiliario: no poseer otra vivienda además de la casa donde se reside.
  • Vehículo: no tener auto con menos de diez años de antigüedad, con excepción para hogares con CUD.
  • Activos societarios: no figurar como socio o accionista en empresas con capacidad económica acreditada.

Esa combinación de filtros funciona como una trampa silenciosa para buena parte de los jubilados. En ciudades chicas del interior, como Pergamino o Chivilcoy, los productores consultados cuentan que muchos afiliados terminan vendiendo el auto familiar o desafectando la participación en una sociedad de hecho —el clásico taller o la ferretería de toda la vida— para poder iniciar el trámite. “Mi viejo tiene una Sprinter del 2018 que usa para ir a diálisis tres veces por semana y cada vez que va a la UGL le hacen problema con el requisito del vehículo”, cuenta Rubén Maidana, jubilado de 71 años que vive en Pergamino. “La cobertura le sirve para la insulina y la presión, pero el trámite lo tiene a maltraer.”

La excepción por gasto de bolsillo: cuando el 15% del haber se va en la farmacia

Para los afiliados que superan el tope de ingresos pero destinan al menos el 15% de su haber previsional al pago de medicamentos, PAMI habilitó una vía de reconsideración por vulnerabilidad sociosanitaria. En la práctica, es una válvula de escape pensada para casos como el de Marta Reguera, afiliada en Lanús: cobra apenas por encima del haber mínimo, pero su médico le recetó un anticoagulante de alto costo que el organismo no incluye en el vademécum subsidiado. “Cuando le dije a la trabajadora social que me gastaba 18.000 pesos por mes solo en un remedio, me habilitaron el subsidio por excepción”, relata. La aprobación queda a criterio de la UGL, y cuando hay más de seis medicamentos en juego la pelota pasa al Nivel Central del organismo, lo que suele traducirse en demoras de varias semanas.

Cómo se inicia el trámite y dónde retirar los medicamentos

El procedimiento es gratuito y se canaliza por dos vías paralelas. La primera es digital: en el sitio oficial de PAMI, en la sección de trámites, se selecciona la opción “Medicamentos sin cargo por subsidio social”, se completa un formulario con número de afiliación, DNI y datos de contacto, y se aguarda la resolución. La segunda es presencial, en cualquier agencia o Unidad de Gestión Local con turno previo sacado por la misma página. Una vez aprobado el subsidio, el retiro se hace en cualquier farmacia adherida, presentando la receta emitida por un profesional del sistema. Los veteranos de la guerra del Atlántico Sur quedan exceptuados de los requisitos generales, aunque igual deben iniciar la solicitud para que el beneficio quede formalmente registrado.

La pregunta que nadie quiere responder

Lo que en el parte oficial aparece como un derecho consolidado termina chocando con la economía real de los hogares jubilados. Si la inflación de los medicamentos sigue corriendo por encima del 15% mensual en góndola, y el tope de ingresos para acceder al subsidio se actualiza a un ritmo claramente menor, la cuenta no cierra para una franja cada vez más ancha de adultos mayores que, sin llegar a la indigencia patrimonial, quedan atrapados entre requisitos que no los describen. La pregunta de fondo es quién paga esa diferencia: si la sostiene el bolsillo del jubilado con copagos crecientes, si la absorbe la seguridad social con partidas que se licúan, o si el Estado nacional termina haciéndose cargo con fondos de emergencia. Mientras tanto, en las farmacias de barrio y en los centros de jubilados de ciudades como Mar del Plata, Bahía Blanca y Rosario, los afiliados siguen sumando planillas, fotocopias de DNI y comprobantes de haberes para sostener un beneficio que, sobre el papel, debería estar al alcance de la mano.

AP
Ana PalavecinoCampo y monte

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